Milei envió al Congreso el «Super RIGI», el blindaje legal para datacenters
El Gobierno nacional presentó el nuevo esquema de grandes inversiones, que está destinado a empresas de inteligencia artificial e infraestructura digital. El proyecto de ley generó controversias por los beneficios fiscales y jurídicos que ofrece a los inversores.

El oficialismo nacional envió al Congreso el proyecto de ley del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, también llamado «súper RIGI». El esquema está destinado específicamente a montos que superen los mil millones de dólares para industrias que el Gobierno considera «sectores del futuro»: inteligencia artificial, semiconductores e infraestructura digital.
Además de flexibilidad cambiaria y beneficios fiscales y aduaneros, el súper RIGI garantiza una seguridad jurídica extrema. De esta manera, cualquier controversia con el Estado Nacional podrá ser sometida a arbitraje internacional (como la Cámara de Comercio Internacional), porque el esquema estipula la nulidad absoluta e insalvable de las normas locales de la jurisdicción en que se encuentre un proyecto.
Es decir, si una provincia decide aumentar los impuestos a un proyecto que esté dentro del esquema, el inversor tiene la facultad de someter la disputa a arbitraje internacional.
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Analistas y legisladores de la oposición expresaron preocupación respecto al nuevo esquema de inversiones. El diputado de Provincias Unidas Esteban Paulón expresó en su cuenta de X que el súper RIGI es «un lobby directo de Peter Thiel». Se refiere al fundador de Palantir, empresa estadounidense especializada en inteligencia artificial.
El ingreso del proyecto de ley en el Congreso se dio días después de la polémica generada por el anuncio del «gemelo digital» de Capital Humano. Se trata de una herramienta basada en inteligencia artificial que utilizará el ministerio para predecir el impacto de políticas públicas. Los diputados Paulón y Agustín Rossi presentaron pedidos de informe acerca de las instituciones responsables del desarrollo de este sistema.
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Dependencia tecnológica y blindaje fiscal
El nuevo esquema otorga estabilidad fiscal, flexibilidad cambiaria y seguridad jurídica a los inversores durante 30 años. Esta particularidad podría atar al Estado argentino a tecnologías extranjeras como Palantir durante décadas, lo que impediría la migración a sistemas más transparentes.
La dependencia tecnológica fue uno de los factores que consideró el alcalde de Londres, Sadiq Khan, para bloquear un contrato de 50 millones de libras entre la Policía Metropolitana (Scotland Yard) y Palantir.
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Otro punto controversial del proyecto es el fiscal. El súper RIGI garantizaría pagar sólo un 15% de la alicuota del Impuesto a las Ganancias y 10% de contribuciones patronales. Además, las jurisdicciones adheridas al esquema no podrán aplicar una alícuota superior al 0,50% en Ingresos Brutos. El especialista Pablo Serdán enumeró los beneficios impositivos en X y comparó: «Estas empresas facturan más que el PBI argentino. Y van a pagar menos impuestos que una pyme del conurbano».
El caso brasileño
Brasil tiene un Régimen Especial de Tributos para Servicios de Datacenters (REDATA). El esquema ofrece beneficios fiscales para atraer inversiones en centros de datos, computación en la nube e infraestructura para inteligencia artificial. La diferencia es que las empresas deben reservar al menos el 10% de la capacidad instalada para el mercado interno brasileño, utilizar energía limpia y renovable e invertir el 2% del valor de los bienes beneficiados en investigación, desarrollo e innovación dentro del país.
Pablo Serdán se refirió al REDATA y lo comparó con el súper RIGI. Señaló que si los inversores no cumplen con sus contraprestaciones, deben pagar los impuestos suspendidos con intereses. Además, no podrán volver a adherirse al régimen durante dos años.
