Coqueteo de Fabián Martín con La Libertad Avanza y las dudas sobre su futuro político
El vicegobernador volvió a insistir con la idea de armar un frente con los libertarios para ganarle al peronismo en 2027. Su camino dentro del orreguismo lo llevó a una situación no deseada. Su futuro deseado hoy es difícil.

El vicegobernador Fabián Martín volvió a insistir en la idea de que lo más conveniente para el electorado antiperonista de cara al 2027 sería que la coalición gobernante de San Juan, cuyo núcleo duro está compuesto por el partido Producción y Trabajo, se una con La Libertad Avanza. Esta idea vuelve a repetirse y a cobrar fuerza, en un escenario de tercios en la provincia que no deja de avizorar un futuro incierto.
Las declaraciones públicas dejaron tela para cortar. Sirven, sobre todo, para pensar el mapa político de San Juan, que no termina de calcarse con el de Buenos Aires ni con el escenario nacional. En la provincia gobierna una expresión que puede ubicarse en el centro, si se toma al peronismo hacia la izquierda y al fenómeno de Javier Milei —y su entorno— hacia la derecha. En ese esquema, Marcelo Orrego ha construido, durante estos dos años y medio, una estrategia pendular alrededor de la figura presidencial.
El punto de mayor distancia, quizá, se dio en la previa de las legislativas de octubre de 2025, cuando decidió avanzar con una “tercera vía” junto al Partido Bloquista. En ese momento, dentro del oficialismo había expectativas de triunfo. Sin embargo, la derrota frente al peronismo terminó por hacer crujir esa estrategia.
En la antesala de ese armado electoral, pocos días antes del cierre de frentes en septiembre, Orrego enfrentaba un dilema claro. Con el calendario encima, debía elegir entre dos riesgos: exponer a su principal figura, el vicegobernador Fabián Martín, y asumir la posibilidad de una derrota; o bien acordar con La Libertad Avanza y pagar el costo político de ceder ante el Gobierno nacional.

Con los resultados sobre la mesa —la fórmula encabezada por Fabián Martín quedó en segundo lugar— la estrategia cambió. En un primer momento se especuló con que asumiría su banca en el Congreso. Incluso, el propio vicegobernador aseguró que su candidatura no era testimonial. Sin embargo, con el paso de los días esa idea se fue diluyendo. Finalmente, Martín no asumió y la banca en Diputados nacionales quedó en manos del segundo suplente, el entonces diputado provincial Carlos Jaime.
No es una novedad —y tampoco una lectura personal— que dentro de la estructura del Gobierno provincial se asume que quien toma las decisiones es Marcelo Orrego. El gobernador, además, ejerce el poder con un estilo marcado por lo vertical y lo personalista.
En ese marco, la decisión de que Martín continúe como presidente de la Legislatura y no asuma en el Congreso fue, según estas lecturas, del propio Orrego. A partir de ahí se abren distintas interpretaciones. Varias hipótesis que empiezan a circular.
La primera hipótesis apunta a que Fabián Martín pagó un costo político alto. Por un lado, por haber encabezado una lista perdedora, y por otro, por no asumir la banca. Para un sector de la sociedad sanjuanina, eso pudo leerse como una forma de estafa electoral.
Según distintas versiones, Martín tenía intención de asumir. Pero la decisión fue otra. Y detrás de ese deseo está su proyección política. En ese marco, una de las hipótesis más repetidas apunta a su futuro electoral. Volver a ser candidato a vicegobernador en 2027 no le impediría competir por la gobernación en 2031. Sin embargo, ese camino tendría un costo a mediano plazo, ya que si llegara a ser gobernador, en 2035 no podría buscar la reelección, ya que acumularía tres mandatos consecutivos dentro del Ejecutivo provincial. Un escenario similar al que en 2023 dejó fuera de juego a Sergio Uñac por decisión de la Corte Suprema.
Tampoco podría regresar fácilmente al Congreso: renunció a su banca y eso complicaría una nueva candidatura en 2027. El Senado recién aparecería como opción en 2029.
En Rivadavia, además, el espacio está ocupado por su propio delfín, Sergio Miodowsky, con chances de reelección. Y una candidatura a diputado provincial tampoco resulta lógica para alguien que hoy preside la Legislatura.
Todo ese escenario, se supone, forma parte de las tensiones que rodean a Martín.
En ese contexto, en los últimos días volvió a tomar fuerza una idea dentro de un sector del oficialismo, encabezado por Martín y que tiene que ver con confluir con La Libertad Avanza en un frente electoral. No es una posición nueva. El vicegobernador ya la había insinuado antes. Pero esta vez lo expresó con claridad en una entrevista con Daniel Tejada, en el programa Pelado Stream.
A partir de ahí se abren nuevas preguntas. Difíciles de responder, en parte porque el principal decisor del espacio —Orrego— no termina de mostrar con claridad su estrategia. La duda central es otra: ¿Martín habla por sí mismo o expresa la voz del gobernador?
En principio, todo indica que se trata de una posición personal. Él mismo lo dijo. Su afinidad con La Libertad Avanza parece propia. Sobre todo porque Orrego mantiene un vínculo tenso con el referente libertario en San Juan, José Peluc.
Peluc, de hecho, ya descartó la posibilidad de un acuerdo. Sostiene que no hay motivos para confluir y suele repetir que en política hay sumas que restan. Detrás de esa tensión hay una historia compartida. Tanto Peluc como Orrego fueron parte del armado de Roberto Basualdo. Pero el vínculo se quebró. Peluc quedó afuera de Producción y Trabajo, mientras Orrego siguió su camino hasta llegar a la gobernación.

Desde entonces, la relación es distante. Incluso hostil. Dentro del oficialismo hay quienes sostienen que Orrego evitaría un acuerdo con Peluc a cualquier costo. Tras las elecciones de 2027 hubo al menos un encuentro entre ambos, con la mediación de Basualdo. La reunión, según reconstruyen distintas fuentes, fue tensa.
Peluc, además, no parece necesitar ese acuerdo. Está convencido de que La Libertad Avanza podría imponerse en San Juan con candidato propio. En ese escenario, la posición de Martín vuelve a cobrar sentido pero ya no tanto como una línea oficial, sino más bien como una jugada política. Una forma de mantener abiertas distintas opciones dentro del mismo espacio.
También puede leerse de otro modo. Quizás no sea un mensaje hacia afuera, sino hacia adentro.
Y hacia arriba.
