La inflación en Cuyo fue la más baja en nueve meses: ¿hay una mejora en los bolsillos de las familias?
El IPC de Cuyo marcó en abril la inflación más baja en nueve meses. Sin embargo, los aumentos recaen en servicios como el transporte público o alimentos, y las familias sanjuaninas siguen recurriendo a créditos para llegar a fin de mes.

Cada mes, cuando el INDEC publica el dato de inflación, la discusión se instala en el número. Si bajó, es una señal de estabilización. Si subió, es una crisis. En abril de 2026, el IPC Cuyo cerró en 2,1%, el registro más bajo desde julio del año pasado, según datos procesados por El Cóndor, Observatorio de Actualidad Económica. Sin embargo, lo que ese número no refleja son los aumentos abruptos en servicios fundamentales como el transporte público, que aumentó 20% de una sola vez.
El boleto de colectivo en San Juan subió 21,5% en abril. La primera sección pasó de $1.070 a $1.300, según confirmó la Secretaría de Tránsito y Transporte provincial. La medida, según fuentes oficiales, responde al encarecimiento de los salarios de choferes y del combustible, y es el segundo aumento del año. El primero había sido en enero, cuando el pasaje saltó de $810 a $1.070. En cuatro meses, el boleto acumula una suba que supera el 60%. Desde diciembre de 2023, según El Cóndor, acumula 2.067%.

La semita en el centro de San Juan subió 20% en el mismo mes. Según el economista Hugo Berozzi, hoy cuesta mínimo entre 250 y 300 pesos en la mayoría de las panaderías, y en algunas más. Son dos gastos pequeños, medidos por separado. Pero Berrozzi los pone juntos para ejemplificar sobre quién recae el aumento: el trabajado de a pie, el sanjuanino o sanjuanina común y corriente.
«Quien toma colectivo y come semita antes de entrar a trabajar, y hay montones de personas que lo hacen antes de entrar a un comercio, a una oficina del centro, está frente a un impacto grande en un gasto cotidiano que en el conjunto se replica», expresó a La Mecha.

Por qué bajó el índice en abril
La desaceleración del IPC tiene una explicación técnica que Berozzi detalla. En marzo, el índice había cerrado en 3,2%, en parte porque es el primer mes hábil del ciclo lectivo: las cuotas de educación, las inscripciones y las matrículas se actualizan todas juntas, generando un salto que no se repite el mes siguiente.
A eso se sumó, en febrero y marzo, el impacto del precio de los combustibles, que subió con fuerza traccionado por el conflicto bélico internacional. «El fuerte salto de los combustibles en esos meses se va trasladando después a los alimentos, porque muchos se mueven por camión», explica el economista. «En abril ese traslado siguió operando, pero con menor intensidad», señaló.

Ese contexto importa para leer el 2,1% con precisión. Los precios no dejaron de subir, sino que subieron menos que el mes anterior, en parte porque algunos de los factores que empujaron el índice en febrero y marzo no volvieron a operar con la misma fuerza.
En términos interanuales, el IPC Cuyo acumula 33% entre abril de 2025 y abril de 2026, según El Cóndor. Los salarios del sector comercio subieron 19% en el mismo período y los del gastronómico 31%, ambos por debajo de la inflación. Solo el salario de construcción, con 38%, la superó. Desde diciembre de 2023, el índice acumula 302%.
La deuda como forma de llegar al jueves
La pregunta central es si los salarios suben al mismo ritmo. La respuesta, por ahora, es que no. Y esa brecha se traduce en créditos de billeteras virtuales o compras con tarjeta de crédito que sostienen las finanzas de los hogares.
Según el Informe de Bancos del Banco Central, en febrero de 2026 el porcentaje de créditos en situación irregular para el sector privado llegó al 6,7%, casi cinco puntos más que un año atrás, el nivel más alto desde al menos 2004. En el segmento de billeteras virtuales, la irregularidad alcanzó el 29,9% en febrero, casi el triple que un año y medio atrás.

Berozzi describió el mecanismo con claridad: ante la falta de ingresos para cerrar el mes, muchas familias recurren al crédito rápido de las billeteras virtuales, que desde el cambio de gobierno se habilitó con un solo toque desde el celular. «Lo saco ahora, lo devuelvo después. Pero después me vuelve a faltar para llegar a fin de mes, vuelvo a sacar, y ahora es más lo que voy a deber que antes», explicó el economista.
El resultado es una pérdida progresiva de ingreso disponible: cada mes una porción mayor del sueldo se va en pagar deuda anterior, antes de llegar a los gastos del mes en curso. En el Congreso, legisladores de distintos bloques impulsan proyectos de refinanciación de deudas familiares, con el diagnóstico compartido de que el endeudamiento ya no es circunstancial sino que se usa para cubrir gastos básicos.
Para Berozzi, la lectura del 2,1% exige ese contexto: «Por supuesto es positivo que sea menor el dato. Pero si no hay una recuperación de los salarios al mismo ritmo, sigue siendo un dato de inflación muy alto», cerró
