Después de 45 días del vallado, la Plaza Laprida sigue cerrada, sin feriantes ni obras visibles
A más de un mes y medio del cierre preventivo dispuesto por la Municipalidad de San Juan, la Plaza Laprida continúa inhabilitada. El predio permanece cerrado para los vecinos y también para los artesanos y feriantes que utilizaban el espacio como lugar de trabajo.

El vallado de la plaza comenzó hace 45 días con el argumento de realizar tareas de mantenimiento y refuncionalización del espacio. Sin embargo, según vecinos, comerciantes y trabajadores de la feria consultados por La Mecha, hasta el momento no se observan obras de envergadura dentro del predio.
La situación mantiene paralizada la actividad de decenas de familias que trabajaban habitualmente en el lugar y que reclaman una definición sobre el futuro de la plaza. Entre los trabajos anunciados por el municipio se encontraban tareas de jardinería, reparación de las fuentes de agua, mantenimiento de luminarias y refuncionalización del sistema de riego.
Sin embargo, quienes viven y trabajan en los alrededores aseguran que, hasta ahora, la única intervención visible habría sido la poda de un árbol. El último episodio ocurrió durante el viento Zonda del domingo 20 de septiembre. Las ráfagas derribaron parte de las telas y mallas verdes utilizadas para cercar el perímetro.


Con el vallado caído en distintos sectores, el interior de la plaza quedó más expuesto desde las veredas. Según pudo observar este medio, no se advierte la presencia de maquinaria ni de personal realizando trabajos de obra en el predio.


Sin cartel de obra ni información sobre los trabajos
Otro de los reclamos está relacionado con la falta de información visible sobre la intervención. En los alrededores de la plaza no se observa un cartel de obra que permita conocer públicamente qué trabajos se realizarán, quién está a cargo de la intervención, cuál es el presupuesto previsto y cuál es el plazo establecido para su ejecución.



En materia de contratación pública, este tipo de exigencias puede estar establecido en los pliegos particulares de una obra o en la normativa reglamentaria correspondiente, por lo que la obligación concreta de colocar un cartel debe determinarse a partir del expediente y las condiciones bajo las cuales fue contratada la intervención.
Por eso, más allá de la discusión sobre el cartel, el reclamo central apunta a otra cuestión: los trabajadores y vecinos aseguran no contar con información clara sobre qué obra se está ejecutando, cuánto tiempo permanecerá cerrada la plaza y cuándo podrá volver a utilizarse.
El impacto sobre los feriantes
El cierre también tiene un impacto directo sobre quienes trabajaban en la feria de la Plaza Laprida. Según los trabajadores, en una jornada habitual concurrían entre 80 y 110 feriantes, mientras que durante las jornadas ampliadas la cantidad podía superar las 200 personas. Para las familias que dependen de esas ventas, la clausura del espacio significó perder uno de sus principales puntos de comercialización.
Los feriantes también rechazaron las alternativas de traslado ofrecidas por el municipio, entre ellas la Plaza Di Stéfano. Argumentan que ese espacio no cuenta con las condiciones de infraestructura necesarias, que la actividad comercial disminuye y que existen problemas de seguridad.
El conflicto, además, se mantiene sin una solución acordada entre las partes. Los trabajadores reclaman volver a la Plaza Laprida o, al menos, conocer con precisión qué trabajos se realizarán, cuánto durarán y cuál será el destino de la feria mientras el predio permanezca cerrado.
A 45 días del vallado, la plaza sigue sin acceso para los vecinos y los feriantes continúan esperando respuestas sobre una obra que, hasta ahora, no muestra avances visibles.
