La Municipalidad de Capital desplazó a los feriantes de la Plaza Laprida
Tras la ruptura del diálogo con el municipio, feriantes y artesanos se manifestaron frente a la Municipalidad de Capital para exigir la restitución de sus puestos en Plaza Laprida. Denuncian el cierre arbitrario del espacio público del que dependen más de 200 familias.

La situación de los trabajadores de la economía popular en la Capital de San Juan está en crisis tras el intento de desplazamiento de la feria de la Plaza Laprida. Los feriantes denuncian que se encontraron con el espacio cerrado «sin un previo aviso» y que, tras varios intentos de negociación, el diálogo con la intendencia se ha roto. Frente a esto, durante la mañana del jueves 13 de agosto, los feriantes se manifestaron en el edificio de la Municipalidad de Capital.

Laura Vera, referente de la Asociación de Amas de Casa del País, explicó la gravedad de la medida: «La angustia de los feriantes que están perdiendo su lugar de trabajo sin previo aviso fue lo que nos golpeó el fin de semana». Según Vera, el municipio propuso como única alternativa el traslado a la Plaza Di Stéfano, un lugar que los trabajadores rechazan por carecer de posibilidades de venta, presentar problemas de inseguridad y no contar con la infraestructura necesaria para albergar a la cantidad de personas afectadas.

Recientemente, la Plaza Laprida apareció cercada con tela vegetal verde y, tal como denuncian los feriantes, se encuentra totalmente cerrada sin ningún previo aviso ni carteles o comunicados oficiales que especifiquen las obras que se realizarán. Según los trabajadores consultados durante la manifestación, las tareas consistirían únicamente en obras menores de tala de árboles, lo que ha profundizado el malestar debido a la interrupción repentina de su fuente de ingresos y la falta de información clara por parte del municipio.

En la Plaza Laprida trabajan de forma permanente entre 80 y 110 feriantes de lunes a viernes, cifra que asciende a más de 200 personas en las ferias ampliadas quincenales. Este espacio no solo es un punto de encuentro social, sino un motor económico que genera ingresos de entre 8 y 10 millones de pesos semanales para la economía circular de la provincia. «Son hombres y mujeres mayores de 40 años que ya no tienen posibilidades en otro ámbito dentro de la formalidad, incluso tenemos muchos pensionados y jubilados que con la miseria que cobran no les alcanza ni siquiera para pagar sus medicamentos», señaló Vera para graficar la vulnerabilidad del sector.



El impacto de la eliminación del programa «Volver al Trabajo»
La crisis de los feriantes se profundiza por un contexto nacional y provincial hostil. Recientemente, el Gobierno nacional habilitó el cierre definitivo del programa «Volver al Trabajo», lo que significó la baja del beneficio para casi 15.000 sanjuaninos. Esta medida eliminó un ingreso mensual de 78.000 pesos por persona, lo que representa unos 100 millones de pesos que dejan de circular mensualmente en los comercios de cercanía de la provincia.


La desaparición de este complemento salarial, sumada a la falta de «changas» y la caída del poder adquisitivo, ha empujado a más personas a la economía informal como única vía de subsistencia. Referentes sociales advierten que la calle «está muy dura» y que la eliminación de estos programas, sin políticas claras de inserción laboral, agrava el deterioro social en los barrios.
Un patrón de desplazamiento: El caso de la Feria de las Pulgas
El conflicto en Plaza Laprida no es un hecho aislado, sino que guarda estrechas similitudes con lo que ocurre en la Feria de las Pulgas. Allí, el Gobierno provincial avanzó con un llamado a licitación para construir un polo gastronómico sin notificar formalmente a los artesanos que ocupan el predio desde hace 28 años.
Al igual que en la Plaza Laprida, los artesanos de las Pulgas denuncian un «manejo turbio» y falta de conocimiento de su realidad por parte de los funcionarios. Mientras el Ejecutivo propone trasladarlos al Parque Belgrano —un espacio con capacidad para solo 40 puestos frente a las 220 familias que integran la feria—, los trabajadores exigen ser reubicados en la Estación Córdoba con una inversión real en infraestructura que respete su derecho al trabajo. En ambos casos, el desplazamiento de las ferias populares parece responder a planes de modernización urbana que no contemplan la permanencia de los sectores más humildes en el centro de la ciudad.
