Cómo el endeudamiento está afectando la salud mental de los más jóvenes
Un informe del Observatorio de Psicología Social de la UBA indicó una relación entre el endeudamiento y la crisis de la salud mental en Argentina.

Un relevamiento realizado por el Observatorio de Psicología Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que existe una relación directa entre el endeudamiento y el deterioro de la salud mental en Argentina. El informe indica que el 35,85% de los encuestados afirma estar atravesando una crisis personal o vital. Al indagar en los motivos, el 55,91% señala directamente a problemas económicos, específicamente los bajos ingresos y el peso de las deudas. Otro dato que arroja el relevamiento es que a menor edad y menor nivel socioeconómico, mayores son los niveles de ansiedad y depresión.
Los especialistas de la UBA advierten que el desempleo, las deudas y la incertidumbre económica explican gran parte de la sintomatología actual. Esta situación genera un aumento en la demanda de servicios de salud mental en un contexto donde el poder adquisitivo está gravemente afectado. En ese sentido, el informe indica que el 43,44% de los encuestados manifiesta tener problemas económicos que les impide acceder a terapia profesional.
Marco Moroni, psicólogo e integrante del Foro Salud Mental San Juan, indicó a La Mecha que la deuda genera ansiedad y angustia al perpetuar necesidades insatisfechas, especialmente en sectores empobrecidos. «Eso sumado a que las deudas están asociadas hoy en en el contexto argentino con las familias. La deuda también te pone en una situación de angustia porque no vas a poder satisfacer las necesidades de tu familia», agregó el especialista.
Los jóvenes, los más afectados
Según el informe de la UBA, los jóvenes no solo enfrentan la precariedad económica, sino que son el grupo que registra los indicadores más críticos de riesgo suicida y falta de descanso. Es que los encuestados de este rango etario presentan cuadros de malestar notablemente superiores a los de las personas mayores de 60 años. Además, los jóvenes de entre 18 y 29 años registran los niveles de riesgo suicida significativamente más altos en comparación con todos los grupos mayores de 50 años.
El riesgo suicida se profundiza cuando el joven percibe que pertenece a un nivel socioeconómico bajo.
En la actual crisis económica, el sobreendeudamiento funciona como una herramienta de subsistencia. Así lo indican datos relevados por la Asociación Amas de Casa: el 94% de los sanjuaninos con compromisos financieros indican que la causa está en la compra de alimentos. Esta situación, sumada a la inestabilidad generalizada, el aumento en los precios del alquiler y de las propiedades, termina afectando especialmente a los sectores más jóvenes.
//Leé también: El despegue inmobiliario: otra promesa del boom minero
El psicólogo Marco Moroni expresó preocupación en torno a «qué tipo de mundo puede proyectar un joven que a tan temprana edad comienza tan endeudado». Sin embargo, el referente indicó que el verdadero problema está a nivel social: «La deuda, como forma de vida, corta lazos, te aisla y te culpabiliza».
De remodelar la casa a financiar la comida
Según la última encuesta realizada por la Asociación Amas de Casa, en San Juan el 75,25% de los sanjuaninos está endeudado. De ese total, el 94% está comprometido financieramente por comprar alimentos. En ese sentido, Moroni aclaró que el sobreendeudamiento en sectores vulnerables no suele ser el resultado de una «mala decisión» subjetiva, sino de las únicas decisiones posibles dadas por la posición socioeconómica del individuo.
El psicólogo indicó que en los sectores más empobrecidos las deudas se adquieren a través de préstamos, y que en esos casos los únicos usureros accesibles «son los prestamistas de última instancia, que son los del barrio». Por eso, Moroni señaló: «No es lo mismo [el caso de] una persona con una posición económica más acomodada, que le puede pedir un préstamo a alguien que le convenga más porque la tasa de interés es más baja y porque no le van a cortar un dedo si no lo paga».
//Leé también: Del fiado a la tarjeta: cómo la crisis cambió la forma en que los sanjuaninos financian su comida
¿Para qué utilizó el dinero?
La mayoría cubre necesidades básicas: alimentos, servicios, salud y educación
Fuente: Asociación Amas de Casa del País.
Laura Vera, presidenta de la delegación sanjuanina de la Asociación Amas de Casa, declaró: «Antes los préstamos se sacaban para hacer arreglos en las casas. Eso ya es tiempo pasado. Ahora se utilizan para comprar comida, pagar servicios, pagar salud». En ese sentido, el psicólogo Marco Moroni distingue entre la deuda de sectores «acomodados» (orientada a la inversión) y la de sectores empobrecidos, la cual es «absolutamente improductiva» ya que se destina a consumos primarios.
San Juan encabeza el ranking nacional de familias endeudadas, con un índice de morosidad del 36%.
Recientemente, la Legislatura aprobó un proyecto de comunicación que busca gestionar líneas de crédito accesibles a través del Ministerio de Economía y el Banco San Juan. «A las familias sanjuaninas las hemos llevado hasta hasta aquí por las políticas económicas del Estado nacional, donde la variable de ajuste han sido los trabajadores, los jubilados, los discapacitados», declaró el diputado peronista Miguel Vega en el recinto.
//Leé también: La Legislatura aprobó un proyecto de la oposición que busca aliviar la carga financiera de las familias sanjuaninas
La deuda como mercancía
La publicidad agresiva de servicios financieros a los que es posible acceder con solo presentar el DNI coincide (y se retroalimenta) con una crisis generalizada y propulsada con políticas de ajuste económico. Para Marco Moroni, esto no es casual: «Una sociedad endeudada es una sociedad que está controlada en sus posibilidades y en sus aspiraciones, que se mueven dentro de rangos muy determinados».
«Cuando pensamos a la oferta de crédito, la tenemos que pensar directamente atada a la producción de políticas que tienen que ver con el empobrecimiento».
El psicólogo señaló que el capitalismo genera una mercancía de la deuda. A diferencia de un crédito que busca ayudar a alguien a progresar, esta mercancía está diseñada para reproducir el endeudamiento, no para eliminarlo. Los préstamos de fácil acceso cuentan con tasas de interés «usureras» y montos que nunca son suficientes para liberar al deudor, sino que lo obligan a recurrir al sistema una y otra vez.

