Colombia define su futuro en un balotaje entre De la Espriella y Cepeda: qué propone cada uno, quiénes los apoyan y por qué Petro cuestiona el sistema electoral
La elección más votada de la historia colombiana desembocó en una disputa abierta entre dos modelos de país. En el medio, las dudas planteadas por el presidente Gustavo Petro sobre el proceso electoral suman incertidumbre a la recta final de la campaña.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, celebrada el domingo 31 de mayo, dejó definido el escenario para el balotaje del próximo 21 de junio. La disputa por la Casa de Nariño será entre el abogado Abelardo de la Espriella y el senador Iván Cepeda, luego de que ninguno alcanzara el 50% más uno de los votos necesarios para imponerse en primera vuelta.
De la Espriella, candidato del Movimiento Defensores de la Patria, obtuvo el 43,74% de los sufragios, equivalentes a 10.361.499 votos. Se presenta como un outsider de derecha y basa su campaña en un discurso de mano dura contra la delincuencia y los grupos armados. Cepeda, referente del Pacto Histórico, consiguió el 40,90% de los votos, con 9.688.361 apoyos, y encarna la continuidad del proyecto político impulsado por el presidente Gustavo Petro.
En tercer lugar quedó Paloma Valencia Laserna, del Centro Democrático, con el 6,92% de los votos, equivalente a 1.639.685 sufragios. Más atrás se ubicó Sergio Fajardo, quien alcanzó el 4,26% de la votación, cerca de un millón de apoyos.

La jornada también marcó un récord de participación y se convirtió en la elección más votada de la historia colombiana. Según los datos oficiales, acudieron a las urnas 23,9 millones de ciudadanos, el 57,88% del padrón electoral. La cifra supone un aumento de 2,4 millones de votantes en comparación con la primera vuelta de 2022. Aun así, 15 millones de personas no concurrieron a las urnas. Para la segunda vuelta, serán claves los votos de los indecisos o indiferentes.
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Luego de conocerse los resultados del preconteo, el candidato Cepeda expresó que hay un desfase en los resultados de 885.000 votantes, mientras que el Presidente Gustavo Petro aseguró que «no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista”.
«El señor De La Espirella representa el regreso al pasado parapolítico, narcotraficante, mafioso y corrupto que vivió el país durante los dos Gobiernos de Álvaro Uribe. Colombia no se la vamos a dejar al fascismo.
“Vamos a derrotar la tiranía y el absolutismo, a derrotar al golpista de Petro. Es el proyecto de la continuidad de las sombras. su verdadera obsesión es atornillarse en el poder. Par de delincuentes, no se atrevan a desconocer la voluntad popular», expresó en su sede de campaña De La Espirella.
Tanto el presidente Gustavo Petro como el candidato Iván Cepeda pusieron en duda el preconteo difundido por la Registraduría y señalaron posibles «desfases» e «inconsistencias» en el software utilizado y en el censo electoral.
Horas después de conocerse los resultados, Paloma Valencia y el expresidente Álvaro Uribe anunciaron su respaldo a De la Espriella para el balotaje. Su compañero de fórmula, Juan Daniel Oviedo, ha evitado pronunciarse sobre la segunda vuelta y ha anunciado que dará a conocer su postura el miércoles.
“El país se debate entre un candidato machista y homofóbico y un candidato que no ha querido dar la cara”, se ha limitado a decir. La congresista petrista María Fernanda Carrascal lo ha invitado a un café para acercar posiciones. Sergio Fajardo señaló que “Vamos a reflexionar», e hizo énfasis en que os votos de su sector serán definitivos en una segunda vuelta.
Una Colombia partida en dos
El mapa electoral dejó un país prácticamente partido en dos. De la Espriella se impuso en 16 departamentos y consolidó su fortaleza en el centro y el oriente colombiano, con triunfos en Antioquia, Santander, Norte de Santander y el Eje Cafetero. También fue el candidato más votado entre los colombianos residentes en el exterior.
Cepeda, en cambio, ganó en los otros 16 departamentos y en Bogotá, apoyado en bastiones de la Costa Caribe, el Pacífico —Valle, Cauca, Nariño y Chocó— y el sur del país.
La configuración de los apoyos a lo ancho del mapa muestra una tensión histórica entre el centro del país y las periferias. Los departamentos de los margenes suelen ser los más afectados por la violencia de los grupos armados, el hambre, el saqueo y la desigualdad. En ese sentido, tienden a inclinarse por candidatos como Petro o Cepeda, con una propuesta de fortalecemiento de los Acuerdos de Paz entre los grupos armados y las políticas sociales.
Cepeda invitó públicamente a su rival en el balotaje a un debate público.

Durante la jornada también se registraron algunos episodios de violencia. Entre ellos, la explosión de un artefacto en Caquetá y enfrentamientos en Norte de Santander. Además, hubo detenciones vinculadas a presuntos delitos electorales.
El balotaje del 21 de junio enfrentará dos proyectos políticos claramente diferenciados. Por un lado, una derecha de perfil duro que toma como referencia a dirigentes como Nayib Bukele y Javier Milei. Por el otro, una izquierda que busca profundizar las reformas impulsadas por el actual gobierno.
¿Por qué Gustavo Petro cuestiona los resultados del preconteo?
Gustavo Petro manifestó públicamente que no reconoce los resultados del preconteo electoral debido a una serie de objeciones técnicas y legales sobre el proceso.
La principal razón, según explicó, radica en la falta de validez jurídica del preconteo. Petro sostiene que los datos difundidos durante la jornada electoral no tienen carácter vinculante ni constituyen un resultado oficial. Por esa razón, afirmó que solo reconocerá las cifras que surjan del escrutinio formal realizado por las comisiones escrutadoras encabezadas por jueces de la República.
El mandatario también denunció que el software utilizado para el conteo electoral habría sido modificado durante la última semana previa a los comicios. Además, cuestionó que esos sistemas estén en manos de una empresa privada, a la que vinculó con presuntas irregularidades. En ese marco, insistió en que toda la infraestructura informática del proceso electoral debería ser propiedad del Estado para evitar posibles interferencias de terceros.
Petro también sostuvo que existen diferencias entre el censo electoral oficial y los datos utilizados para elaborar el preconteo.
Frente a las críticas del presidente, la Registraduría Nacional del Estado Civil salió a defender la transparencia de la jornada electoral y la integridad del sistema. El organismo, encabezado por Hernán Penagos, rechazó las dudas planteadas sobre el proceso.
Antes de la elección, la Registraduría aseguró que el sistema reunía todas las garantías necesarias para desarrollar la primera vuelta con normalidad. La entidad destacó además los resultados de los simulacros de escrutinio realizados en el 100% de las mesas distribuidas en los 1.104 municipios del país, una prueba que buscó validar la solidez técnica del proceso.
La validez jurídica de los resultados surgirá del escrutinio oficial que se desarrolla en los días posteriores a la votación.
Penagos destacó el trabajo de los jurados de votación durante el conteo manual y la consolidación de los resultados. También subrayó que la participación récord del 57,77% de los ciudadanos habilitados para votar constituye una muestra de la fortaleza del sistema democrático colombiano.
Abelardo de la Espriella, un outsider de ultraderecha con ecos de Milei
Las principales propuestas de Abelardo de la Espriella giran alrededor de una agenda de seguridad estricta y recortes en el Estado. Su discurso toma referencias de dirigentes como Nayib Bukele, en El Salvador, y Javier Milei, en Argentina. La seguridad y el orden público constituyen el eje central de su campaña, resumido en la promesa de gobernar con «mano de hierro».
Entre sus propuestas figura el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y el lanzamiento de una ofensiva a gran escala contra los grupos armados ilegales. También ha prometido erradicar el narcoterrorismo y ha utilizado expresiones particularmente duras para referirse a sus integrantes, a quienes calificó como «cucarachas» y «ratas».

De la Espriella también propone poner fin a las mesas de negociación y a los diálogos de paz con guerrillas y organizaciones criminales. En lugar de esas instancias, plantea incrementar la presión militar como principal herramienta para enfrentar el conflicto.
Inspirado en el modelo aplicado por Nayib Bukele en El Salvador, prometió construir diez cárceles de máxima seguridad en zonas selváticas. Además, busca alcanzar un acuerdo que permita la participación de fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas dentro de Colombia, en una iniciativa similar a la impulsada recientemente por Ecuador.
En materia económica, De la Espriella se presenta como un firme defensor de la libre empresa y del crecimiento como motor del desarrollo social. Su meta es alcanzar una expansión sostenida del 5% anual y avanzar hacia un Estado más pequeño y austero.

En el plano cultural y de valores, reivindica a Dios y a la familia como pilares de la sociedad colombiana. También promete defender la Constitución y las libertades individuales frente a lo que describe como una «tiranía» y un «absolutismo» por parte del actual gobierno.
Otro de los ejes de su campaña es la lucha contra la corrupción dentro del Estado. Su plan de gobierno, denominado ‘Patria Milagro’, incluye compromisos inéditos: no recibirá salario presidencial, no viajará fuera de Colombia durante su mandato y establecerá un puesto de mando unificado rotativo en los 32 departamentos.
Su campaña se ha caracterizado por un uso intensivo de las redes sociales y por una narrativa que lo presenta como un outsider distante de las élites políticas tradicionales. Sin embargo, en las últimas semanas también recibió el respaldo de sectores vinculados al uribismo, una alianza que matiza esa imagen de independencia.
Las principales propuestas de Iván Cepeda
La propuesta de gobierno de Iván Cepeda parte de una premisa central: dar continuidad y profundizar el proyecto político impulsado por Gustavo Petro. El candidato sostiene que su programa busca representar a los sectores pobres y vulnerables que históricamente han permanecido al margen de los espacios de decisión.
Cepeda plantea consolidar y ampliar las reformas sociales impulsadas por el actual gobierno, especialmente en materia laboral y previsional. También se comprometió a retomar la reforma sanitaria que fue rechazada por el Congreso, con el objetivo de ampliar la cobertura y el acceso al sistema de salud.

Su programa contempla una mayor intervención del Estado en la economía y la garantía de acceso gratuito a la educación universitaria para los jóvenes.
A diferencia de su rival, Cepeda defiende la política de «paz total» impulsada por el gobierno de Petro. Su propuesta apuesta por alcanzar acuerdos mediante el diálogo con los grupos armados y mantener abiertos los canales de negociación. Durante la campaña insistió en la necesidad de romper lo que define como el «ciclo de las violencias», marcado por ataques militares y represalias. También cuestionó la efectividad de la estrategia antidrogas promovida durante décadas por Estados Unidos.
En materia económica y ambiental, plantea extender la prohibición de nuevos proyectos de explotación petrolera. Además, propone combatir la pobreza y reducir la desigualdad mediante programas de asistencia y subsidios destinados a los sectores más vulnerables.
Cepeda aseguró que, si llega a la presidencia, convocará a empresarios, movimientos sociales y otros actores relevantes para debatir los principales desafíos del país. Tampoco descarta que esos diálogos deriven en una discusión sobre una eventual reforma de la Constitución de 1991. Entre sus objetivos también figuran la modernización de las instituciones y el combate contra la corrupción.
El candidato sostiene que una eventual victoria abriría una etapa en la que el Estado actuaría en favor de los sectores «pobres y vulnerables», evitando que, según su visión, «los ricos lo decidan todo».
La carrera por los apoyos rumbo al balotaje
Con la segunda vuelta prevista para el 21 de junio, los dos candidatos ya iniciaron la búsqueda de respaldos políticos e internacionales que podrían resultar decisivos para definir quién ocupará la presidencia de Colombia.
De la Espriella consiguió reunir con rapidez a buena parte de la derecha tradicional colombiana y, al mismo tiempo, sumar el respaldo de referentes conservadores y liberales de otros países.
Luego de finalizar tercera en la primera vuelta, Paloma Valencia, del Centro Democrático, anunció su respaldo a De la Espriella y sostuvo que el resultado electoral expresó un rechazo al modelo de gobierno vigente. Poco después se sumó el expresidente Álvaro Uribe, quien llamó a votar por el abogado en defensa de «las libertades» y de un «Estado pequeño».
También recibió mensajes de respaldo de dirigentes identificados con su orientación ideológica. Entre ellos estuvieron el presidente argentino Javier Milei, quien celebró el resultado como un «anhelo de libertad»; el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa, que habló de la necesidad de un «cambio real»; el líder de VOX, Santiago Abascal, y la dirigente opositora venezolana María Corina Machado.
El candidato llega al balotaje respaldado por una sólida base territorial en 16 departamentos, entre ellos Antioquia, Santander y las provincias que conforman el Eje Cafetero. También domina con amplitud el voto de los colombianos residentes en el exterior, particularmente en ciudades como Miami.
Del lado del Pacto Histórico, Iván Cepeda apuesta a una estrategia centrada en la movilización de las bases sociales que impulsaron la llegada deGustavo Petro a la presidencia. Al mismo tiempo, busca ampliar su caudal electoral entre los votantes jóvenes e independientes.
Su principal respaldo político proviene del presidente Gustavo Petro, de quien suele ser señalado como uno de sus principales herederos políticos y como el garante de la continuidad del proyecto oficialista. En esa línea, dirigentes como Roy Barreras sostienen que el progresismo mantiene posibilidades reales de triunfo si logra corregir algunos aspectos de la campaña.
El núcleo de su apoyo electoral se encuentra en sectores populares, comunidades indígenas y afrocolombianas, además de organizaciones vinculadas a la diversidad sexual y de género. Como compañera de fórmula eligió a la senadora indígena Aida Quilcué, una figura con fuerte representación en esos espacios.
Cepeda también hizo un llamado directo a los jóvenes para que tengan un papel protagónico en la segunda vuelta. Según distintos analistas, una de las claves de sus posibilidades electorales estará en conquistar a los votantes de centro que observan con preocupación el eventual sesgo «autoritario» de su adversario.
El candidato oficialista llega a la segunda vuelta con una posición dominante en 16 departamentos y en Bogotá. Sus principales fortalezas electorales se concentran en la Costa Caribe y en la región del Pacífico colombiano.
En este escenario, De la Espriella intentará consolidar el voto de derecha que quedó disperso durante la primera vuelta. Cepeda, por su parte, enfrenta un desafío diferente: evitar que las dudas sembradas desde el propio oficialismo sobre el sistema electoral terminen desalentando la participación de sus simpatizantes en la definición del 21 de junio.
