Elecciones en Colombia: el país decide en un continente que está virando a la derecha

Tres candidatos lideran las encuestas: la continuidad del Gobierno de izquierda de Gustavo Petro, la derecha tradicional y un outsider que promete reducir el Estado y mano dura.

Hoy 31 de mayo de 2026, Colombia celebra la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. Tres candidatos concentran la disputa: el senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico, heredero político del actual presidente Gustavo Petro; Abelardo De la Espriella, abogado outsider que llegó a la política con un discurso de mano dura, reducción del Estado y referencias explícitas a Javier Milei y Nayib Bukele; y Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático y candidata de una derecha «moderada».

Según los sondeos previos a la jornada, Cepeda lideraba la intención de voto con alrededor del 38%, seguido por De la Espriella con cerca del 28% y Valencia con el 18%. Ninguno de los tres alcanzaría la mayoría absoluta en primera vuelta, con lo que el balotaje del 21 de junio se perfila como la verdadera definición. En ese escenario de tercios, el candidato de la izquierda petrista, Cepeda, podría ser el más perjudicado por el trasvase de votos entre los candidatos de derecha.

Fuente: Ponderador electoral 2026, La Silla Vacía

Lo que ocurra en esa segunda vuelta tiene implicancias que exceden la política interna colombiana. Colombia vota dentro de un continente que en los últimos dos años giró con fuerza hacia la derecha radical.

La primera década de los 2000 fue el momento de la izquierda en Latinoamérica, hasta que a partir de 2019 –con el triunfo de Bukele en El Salvador y Jair Bolsonaro en Brasil– las urnas latinoamericanas comenzaron a optar por la derecha.

Bukele utilizó al ejército para tomar la Asamblea Legislativa y amenazó con disolver el Congreso. Fuente: ElFaro

Javier Milei llegó a la presidencia argentina en 2023. La tendencia derechista se replicó durante todo el 2025 en Ecuador, Bolivia, Honduras, Chile y Costa Rica. El caso más reciente fue Chile: José Antonio Kast, del Partido Republicano, asumió la presidencia en marzo de 2026, convirtiéndose en el primer mandatario de extrema derecha elegido en democracia en ese país, luego del gobierno progresista de Gabriel Boric.

Con Milei, Bukele y Kast, el eje conservador-radical se consolidó en el Cono Sur y Centroamérica. La región mira hacia Colombia y Brasil (con elecciones en octubre de 2026) como dos países donde ese giro podría confirmar o frenar su avance.

En los países que gobierna la izquierda –México (Claudia Sheinbaum), Brasil (Lula da Silva) y Uruguay (Yamandú Orsi)– la ultraderecha comienza a ser una alternativa política con líderes influyentes.

“La ola de derechas no se explica porque la mayoría de la población se haya vuelto más conservadora, sino porque temas que tradicionalmente ha manejado la derecha, como la seguridad y la inmigración, se han vuelto más importantes en la agenda de la opinión pública”, explica la investigadora del CEU Democracy Institute Lisa Zanotti.

Foto: The Guardian

En ese contexto, tomó relevancia la figura de Abelardo De la Espriella en Colombia. El abogado penalista construyó su campaña sobre cuatro ejes: seguridad sin concesiones, reducción del Estado, rebaja tributaria y una política de cero negociaciones con grupos armados. Sus referencias explícitas a los modelos de Milei y Bukele lo posicionaron como la expresión más clara de la extrema derecha en la república colombiana.

Su imagen combina el perfil del outsider mediático con declaraciones sobre la defensa de la fe cristiana como prioridad política. Es conocido por ser abogado del diablo: defendió a personajes como el estafador condenado David Murcia Guzmán y Alex Saab, testaferro de Nicolás Maduro.

Abelardo de la Espriella llega a un mitin en Medellín, el 13 de mayo. Foto: Fernando Vergara (AP), El País

Discursivamente tiene un estilo que mezcla autoridad y espectáculo. Entre sus propuestas más disruptivas figura la construcción de diez centros penitenciarios de gran escala siguiendo el modelo de Bukele en El Salvador. Además, habla de eliminar ministerios y reducir entidades públicas para reducir el gasto estatal. Cualquier parecido con el oficialismo de Argentina es pura coincidencia.

La relevancia de De la Espriella no es un accidente. En las elecciones de 2022 ya había surgido en Colombia una derecha de nuevo tipo, representada por Rodolfo Hernández, con una crítica radical a la clase política tradicional. De la Espriella profundizó ese molde: toma la crítica al establishment, la radicaliza en materia de seguridad y la fusiona con estética de éxito empresarial.

El escenario más discutido en los medios colombianos antes del voto fue el del balotaje. Varios analistas compararon la situación con las recientes elecciones chilenas,donde la izquierda ganó en primera vuelta pero los votos conservadores se concentraron en segunda vuelta sobre Kast, que terminó ganando. Lo mismo que sucedió en las elecciones de Argentina en 2023: Sergio Massa, candidato de centro-izquierda, ganó en primera vuelta, pero los votos de los sectores derechistas se unificaron y le dieron la victoria a Milei en el balotaje.


Foto: Getty Images / Tomas Cuesta.

En Colombia, la suma de votos de derecha entre De la Espriella y Valencia podría reproducir esa lógica, dependiendo de cuál de los dos candidatos conservadores llegue al balotaje y de cómo se reordenen los apoyos del centro político.

Para el politólogo Juan Negri de la Universidad Torcuato Di Tella, la diferencia entre la izquierda latinoamericana y estas nuevas derechas radica en su estructura: mientras en Argentina los Kirchner o en Brasil Lula se sostuvieron sobre sistemas de partidos, la derecha de Milei, Bukele o Kast funciona con partidos nuevos surgidos de liderazgos personalistas. Es una distinción que importa para leer a De la Espriella: su movimiento Defensores de la Patria no existe antes que él, y su capital político es inseparable de su figura.

Colombia enfrenta así una elección en la que el resultado local tendrá lectura regional inmediata. Si la derecha radical llega a la Casa de Nariño en junio, el eje Milei-Kast-Bukele sumará un nuevo país. Si la izquierda retiene el gobierno, la oleada conservadora encontrará su primer límite electoral significativo en el continente desde hace más de un año.

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