A un mes de la muerte del “Pichi” Paredes, los detalles del expediente judicial mientras Valle Fértil volvió a marchar por cuarta vez
Mientras familiares y vecinos sostienen el reclamo de justicia en las calles, el legajo reconstruye minuto a minuto las últimas horas en la Comisaría 12. Qué registró la fiscalía sobre aquella noche y cuáles son las conclusiones forenses sobre el fallecimiento.

Valle Fértil atravesó su primer mes sin Daniel “Pichi” Paredes. Murió en la Comisaría 12, pasada la medianoche del 23 de abril. La versión policial sostiene que se trató de un suicidio por ahorcamiento. La familia y su entorno, sin embargo, ponen en duda esa hipótesis. El jueves pasado se realizó la cuarta marcha para pedir respuestas. Mientras la investigación judicial avanza, las preguntas siguen abiertas.
La cronología reconstruida a partir del expediente
El expediente al que accedió La Mecha reúne el Libro de Novedades de Guardia, el registro del calabocero y las actas de procedimiento elaboradas aquella noche. Según esa reconstrucción, a las 21:37 del miércoles 22 de abril un comerciante de la zona declaró haber visto a Paredes caminar de forma errática, aparentemente bajo los efectos del alcohol, mientras cruzaba hacia la plaza.

Más tarde, a las 22:50, efectivos policiales —el agente David Romero y el cabo Enzo Elizondo— lo interceptaron en la esquina de Tucumán y Mitre por disturbios en la vía pública y una presunta infracción contravencional. Al ingresar a la dependencia quedaron registradas sus pertenencias personales: celular, encendedor y cordones, entre otros objetos.
A las 23:11, el agente David Romero asumió funciones como calabocero de turno. Cuarenta y cuatro minutos después realizó una recorrida por el sector de celdas. Según quedó asentado en el expediente, durante ese control habló con Paredes, quien pidió ir al baño. En los registros oficiales no aparecen incidentes ni situaciones fuera de lo habitual en ese momento.

Pasada la medianoche, a las 00:01 del 23 de abril, el jefe de la dependencia, el comisario Omar Reinoso, ingresó al sector de calabozos junto al agente Romero para realizar una recorrida. Cinco minutos después encontraron a Daniel “Pichi” Paredes. El expediente indica que estaba suspendido del cuello con una manga de su camisa atada a los barrotes de la celda. Los efectivos desataron el nudo, bajaron el cuerpo e iniciaron maniobras de reanimación mientras pedían asistencia médica de urgencia.
Fue a las 00:13 que llegó una ambulancia encabezada por la médica Marisa Cáceres, quien continuó con las maniobras de asistencia. Siete minutos después, la profesional confirmó oficialmente la muerte de Paredes.

A las 00:46, el comisario Omar Reinoso comunicó telefónicamente la muerte al juez de Paz Letrado, Luis Mulleady. El personal de la UFI de Delitos Especiales llegó a la dependencia recién cerca de las 5 de la madrugada. Veintisiete minutos después arribaron Criminalística y Medicina Legal para comenzar las pericias. A las 6, un médico legista realizó el examen externo del cuerpo dentro de la celda y estimó un intervalo post mortem de aproximadamente seis horas. Cuarenta y cuatro minutos más tarde se concretó el levantamiento del cadáver para su traslado a la morgue.
El cuerpo ingresó a la Morgue Judicial de Rivadavia recién a las 10:10 del jueves 23 de abril. Dos horas después comenzó la autopsia forense destinada a establecer con precisión la causa de muerte.
¿Qué dice la autopsia?
El Protocolo 153 de autopsia forense fue elaborado el 23 de abril por los médicos legistas Alejandro Yesurón y Gustavo Fabiani. Según surge del expediente, los especialistas concluyeron que la muerte de Alberto Daniel Paredes correspondió a un suicidio por ahorcamiento.
Para los peritos forenses, la causa directa de muerte fue un ahorcamiento provocado por asfixia mecánica derivada de una compresión externa del cuello. El informe también clasificó el hecho como una lesión autoinfligida de manera intencional.
El expediente señala que los peritos detectaron un surco de ahorcamiento tenue e incompleto en la parte superior del cuello, compatible con el uso de un elemento blando, como una manga de camisa. La disección interna reveló infiltrados hemorrágicos en la musculatura cervical y equimosis retrofaríngea —conocida como Signo de Brouardel—, hallazgos que, según los especialistas, indicarían compresión vital del cuello. No se encontraron fracturas en el hueso hioides ni en los cartílagos laríngeos.
En el examen externo, los peritos describieron un rostro levemente congestionado y pequeñas manchas hemorrágicas en los ojos, conocidas como petequias. También observaron una cicatriz antigua vinculada a una fractura nasal previa. Los dedos presentaban restos de una sustancia negra, aparentemente tinta o pintura. Además registraron una fuerte congestión en órganos del tórax y abdomen, junto con manchas de Tardieu y Paltauf en corazón y pulmones, signos asociados habitualmente a procesos de asfixia.
Uno de los aspectos que más cuestionamientos genera sobre la hipótesis del autoahorcamiento es el nivel de alcohol hallado en sangre. Los estudios registraron una alcoholemia de 2,67 g/L, compatible con un estado de ebriedad profunda. El análisis de orina también resultó positivo para etilglucurónido —un metabolito derivado del alcohol—, mientras que las pruebas para otras sustancias dieron negativo.
La fiscalía, a cargo de Francisco Pizarro, pidió estudios complementarios, entre ellos análisis anatomopatológicos y genéticos, antes de cerrar el dictamen definitivo. Hasta ahora, La Mecha no tuvo acceso a esos resultados.
