A Orrego le cayó del cielo el enemigo perfecto

El conflicto con La Rioja por el tema Vicuña y los límites interprovinciales le sirvieron al oficialismo sanjuanino para fortalecer su discurso.

Después de un arranque de año complejo y de un 2025 electoral en el que perdió las legislativas —no por mucho, pero lejos de las expectativas que había generado—, el gobernador Marcelo Orrego parece haber encontrado, casi sin buscarlo, un “enemigo perfecto”. El año, vale recordarlo, arrancó con dificultades para el gobierno sanjuanino. ¿Por qué? Después de la derrota electoral y en medio de una creciente polarización nacional, aparecieron los pases de factura y las tensiones internas, algunas todavía abiertas.

A eso se sumó el conflicto con los docentes, que se extendió desde febrero hasta mediados de abril, con paros y episodios que generaron fuerte repercusión. Entre ellos, las compras directas a La Boutique del Jamón y a la papelería vinculada a su socio político José Gazze. Ambas investigaciones fueron publicadas por La Mecha y luego replicadas en televisión nacional por el periodista Tomás Méndez, a quien el Gobierno de San Juan le pidió que se retractara. No hubo, sin embargo, cuestionamientos al medio local que difundió la documentación. En los hechos, no había nada que desmentir.

En teoría política y en análisis del discurso, este fenómeno tiene un nombre: la “construcción de un enemigo externo. Suele verse, por ejemplo, en conflictos internacionales o tensiones diplomáticas que elevan la aprobación de un gobierno. En este caso, del gobernador.

Se trata del conflicto que lleva ya dos semanas en agenda. Todo comenzó con un fallo de la justicia de La Rioja que ordenó suspender las operaciones del proyecto minero Vicuña por falta de informes ambientales. La decisión generó un fuerte impacto mediático y escaló cuando el gobernador riojano, Ricardo Quintela, reavivó una disputa histórica por los límites interprovinciales que se consideraba saldada desde hace más de medio siglo.

A Orrego, este escenario le resultó funcional. La aparición de un actor externo —en este caso, Ricardo Quintela— opera como un chivo expiatorio que permite desviar la atención y reducir costos políticos internos.

La lógica no es nueva. Ocurrió, en un contexto extremo, durante 1982 con la Guerra de Malvinas. Pero no hace falta ir tan lejos: el actual presidente, Javier Milei, construyó desde el inicio un “enemigo interno”, el kirchnerismo, al que confronta de manera directa y muchas veces agresiva. Y más recientemente, los periodistas.

Orrego, en cambio, se mueve con mayor sutileza. No se trata de un caso extremo, sino de un uso más estratégico y discursivo dentro de la política provincial. En ese marco, el mandatario provincial se refirió al tema el viernes pasado, durante una conferencia de prensa ante medios sanjuaninos.

Cuando Marcelo Orrego habla de “defender los derechos de los sanjuaninos” o de “defender la bandera de San Juan”, pone en juego un recurso clásico que es el de la construcción de un “nosotros” homogéneo —los sanjuaninos— frente a un “ellos”, encarnado en La Rioja y en Ricardo Quintela.

En esa misma línea, el gobernador asume un rol de liderazgo protector. Cuando afirma que su responsabilidad es defender a los sanjuaninos o que cualquier acción en su contra tendrá respuesta, se posiciona como garante frente a una amenaza externa. No hay una crisis nacional ni un conflicto bélico, pero sí un escenario que refuerza su figura. Una forma de consolidar liderazgo sin abrir frentes internos.

También resulta clave cómo vincula este conflicto con su modelo de desarrollo. Orrego sostiene que la disputa surge porque hay “un San Juan que avanza” y un modelo que apuesta a la inversión privada. Así, convierte el conflicto en una prueba de éxito. Si hay tensiones, sugiere, es porque la provincia crece. Y si crece, entonces el rumbo es el correcto.

Foto: SI San Juan

El Gobierno provincial también intentó involucrar al peronismo local. La semana pasada, el ministro de Producción, Gustavo Fernández, vinculó el conflicto con una supuesta estrategia del kirchnerismo sanjuanino, en sintonía con el peronismo riojano, para frenar el desarrollo minero con fines electorales.

La respuesta no tardó. El exgobernador y actual senador Sergio Uñac envió una carta documento el 21 de abril de 2026 en la que rechazó las declaraciones de Fernández. Las calificó como “falsas imputaciones” realizadas con “malicia e ignorancia” y lo intimó a ratificar o rectificar sus dichos en un plazo de 48 horas.

Tras ese cruce, Fernández habló con Radio Colón el jueves y volvió a referirse al tema. Dijo que sus dichos correspondían a una opinión personal, pero reforzó la idea.

Queda por ver cuánto capital político puede sacar Orrego de este conflicto, que ya lleva dos semanas. La última jugada llegó desde el Congreso. Sus diputados nacionales, Nancy Picón y Carlos Jaime, presentaron un proyecto en rechazo a Quintela por el desconocimiento de los límites territoriales de San Juan.

La iniciativa se apoya en la vigencia de la Ley N° 18.004, que regula los límites geográficos desde hace más de medio siglo. Los legisladores remarcaron que no se trata de una cuestión sujeta a acuerdos coyunturales, sino de una norma que define la identidad y la soberanía de la provincia. El proyecto subraya, además, que la ley no solo rige desde hace décadas, sino que fue ratificada por el Congreso en 2014, lo que refuerza su solidez jurídica.

Lo que queda claro, es que a Orrego le cayó del cielo un enemigo perfecto. Y lo va a exprimir lo más que pueda, porque le rinde.

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