Institutos Preuniversitarios: cómo respondió el exrector Nasisi al reclamo por las clases hace 12 años
En 2014 familias de los mismos colegios preuniversitarios presentaron un amparo por las clases afectadas por las huelgas. Nasisi dispuso descuentos y anunció una extensión del calendario. ADICUS defendió el reclamo salarial y propuso recuperar contenidos mediante otras estrategias pedagógicas.

Recientemente la Justicia Federal le ordenó a la Universidad Nacional de San Juan presentar un plan para recuperar las jornadas y los contenidos afectados por los paros. La cautelar dictada el 9 de octubre por Leopoldo Rago Gallo volvió a colocar en el centro una discusión que ya había atravesado a la institución: cómo garantizar la continuidad educativa mientras sigue abierto el conflicto salarial docente.
La resolución estableció cinco días para comunicar un plan de continuidad y recuperación pedagógica. El pedido de las familias de garantizar una prestación educativa mínima del 75% durante las huelgas quedó pendiente de resolución.Al momento de publicar esta nota, la casa de altos estudios se encuentra elaborando la planificación y la respuesta.
Los antecedentes citados por quienes impulsan el reclamo actual remiten a 2007, durante la gestión de Benjamín Kuchen, y a 2014, con Oscar Nasisi como rector. El segundo permite una comparación más directa con el presente: los mismos tres colegios, familias que acudieron a la Justicia Federal y una disputa sobre las formas de recuperar las clases.
El 2 de julio de 2014, Nasisi y la vicerrectora Mónica Coca recibieron a padres de los preuniversitarios. Las familias llegaron con una decisión tomada: habían presentado un recurso de amparo por los paros. También convocaron a concurrir a clases al día siguiente, en el horario habitual. La propia Universidad dejó constancia del encuentro en una publicación institucional.
Al día siguiente, Diario de Cuyo informó que la presentación debía tramitar ante el juez federal Miguel Gálvez, por la Secretaría Civil Nº 1. El objetivo era garantizar el derecho a la enseñanza y normalizar el ciclo lectivo. La cobertura contabilizaba entonces 30 jornadas de clases perdidas.
La búsqueda de una respuesta judicial ya generaba tensiones antes de esa presentación. En mayo, cuando el Rectorado evaluaba recurrir a un amparo para garantizar las clases, José Mini, entonces secretario general de ADICUS, había cuestionado esa posibilidad. Sostuvo que tenía un contenido político dirigido a “amedrentar e intimidar a los docentes”.
Para el sindicato, la salida requería una respuesta al reclamo salarial nacional. ADICUS integraba CONADU Histórica, que en su Congreso Extraordinario del 3 de julio de 2014 rechazó por insuficiente la oferta del Gobierno y ratificó el pedido de un aumento del 40% retroactivo a enero. La federación sostuvo la continuidad del plan de lucha.
En ese escenario, Nasisi dispuso mediante la Circular Nº 1 descontar los días no trabajados desde el 3 de julio, sin retroactividad. La medida del Rectorado sumó otro punto de conflicto: el mismo Congreso de CONADU Histórica repudió la decisión sobre los descuentos por huelga.
La discusión también alcanzó al calendario escolar. La Universidad anunció que las clases de los preuniversitarios se extenderían hasta el 5 de diciembre. Había incorporado primero 15 jornadas y luego otras nueve para recuperar contenidos, en una decisión acordada por las autoridades de los colegios y la Secretaría Académica.
ADICUS cuestionó esa ampliación. Su secretario adjunto, Sergio Castro, sostuvo que había sido inconsulta y advirtió sobre las dificultades de reprogramar las actividades. La propuesta gremial era priorizar contenidos sin agregar días.
Esa posición tenía continuidad con lo planteado por Mini desde marzo: había rechazado el anuncio de dar clases los sábados, reclamado que Nasisi exigiera una respuesta al Gobierno nacional y expresado la disposición de los docentes a revisar los contenidos para que los estudiantes completaran la currícula. La controversia involucraba tanto la recuperación pedagógica como las condiciones y las decisiones necesarias para llevarla adelante.
El caso de 2014 se resolvió mediante una audiencia preliminar de conciliación, según la referencia recuperada sobre ese antecedente. Aquella instancia forma parte de una historia en la que el reclamo de las familias, las decisiones universitarias y la postura sindical terminaron encontrándose también en el ámbito judicial.
Hoy, el plan exigido por la Justicia vuelve a poner la recuperación de clases en el centro de la respuesta que debe elaborar la UNSJ. El recorrido de 2014 muestra los puntos que esa discusión vuelve a reunir: las necesidades educativas de los estudiantes, la organización académica de los colegios y los reclamos salariales de quienes enseñan.
