El tablero que busca ordenar Orrego

El conflicto con Quintela, el acercamiento a la Casa Rosada, el proyecto Vicuña y las encuestas muestran cómo el gobernador intenta consolidar posiciones en una provincia que empieza a entrar en clima electoral.

La semana pasada volvió a tomar fuerza el planteo del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, para revisar los límites con San Juan. El reclamo apunta a zonas sensibles como Ischigualasto y, lógicamente, el área de influencia del proyecto Vicuña. El tema reapareció en un momento político particular para Marcelo Orrego, que profundiza su vínculo con la Casa Rosada mientras busca consolidar posiciones en una provincia donde tanto él como Javier Milei empiezan a mostrar algunos signos de desgaste en las encuestas.

La discusión reactivó una vez más el discurso sobre la soberanía sanjuanina y volvió a poner sobre la mesa un adversario conocido. Es parte de la dinámica política. A Orrego le resulta funcional confrontar con un gobernador peronista y el planteo de Quintela le ofreció una oportunidad difícil de desaprovechar. En San Juan intentarán sacarle el mayor rédito posible. Sin embargo, más allá de la utilidad política que pueda tener el conflicto, el reclamo riojano parece carecer de fundamentos sólidos y todo indica que terminará diluyéndose con el paso del tiempo.

Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja.

De todos modos, pese a la ley aprobada por La Rioja y a los anuncios sobre posibles acciones para reclamar territorio sanjuanino, trascendió que ni la Fiscalía de Estado ni otros organismos provinciales recibieron hasta ahora una notificación oficial vinculada al conflicto.

En este contexto, también apareció la Mesa Intersindical de San Juan que difundió un comunicado denunciando formalmente este conflicto de límites territoriales impulsado por el gobierno de La Rioja. Las organizaciones sindicales acusan a la provincia vecina de intentar apropiarse de recursos naturales ajenos mediante maniobras políticas destinadas a desviar la atención de sus propios problemas internos.

El texto sostiene que esta disputa genera incertidumbre económica y pone en riesgo la inversión privada y la estabilidad de los puestos de trabajo locales. Un tema transversal, digamos. Por eso, los trabajadores reclaman que se actúe con firmeza para proteger la soberanía y el patrimonio de los sanjuaninos. El comunicado concluye con una reafirmación de la voluntad de lucha del sector para defender el futuro de sus familias frente a lo que consideran una provocación oportunista.

En la misma línea, el Partido Justicialista de San Juan emitió un comunicado oficial en el que prioriza la defensa de la soberanía provincial y de sus recursos naturales por encima de cualquier afinidad política con el gobernador riojano Ricardo Quintela. El peronismo anunció que acompañará las acciones institucionales que impulse el gobierno de Marcelo Orrego para ratificar los límites territoriales, bajo la premisa de que, en esta causa, «no existen diferencias partidarias». Entonces, Orrego ya no se puede pelear, por este tema, con los peronistas sanjuaninos, como lo hizo hace un mes atrás. Esta vez, la oposición fue más astuta y rápida, ante la misma receta.

Mientras tanto, el orreguismo parece mantenerse expectante desde la aprobación del endeudamiento en la Legislatura. Superado ese debate, la atención ahora está puesta en el tratamiento de la Ley de Desarrollo Minero y del Código Electoral, dos iniciativas que incluso podrían debatirse en conjunto.

Y eso, seguramente, volverá a agitar la discusión electoral. El tratamiento debería comenzar en las próximas semanas. Si bien el giojismo planteó algunas observaciones sobre ambas iniciativas y distintos sectores aseguran que todavía están estudiando los proyectos, la intención es debatirlos primero en comisión y luego llevarlos al recinto. No se prevé un trámite tan veloz como el que tuvo la ley de endeudamiento. Esta vez, el proceso podría extenderse algo más.

En otro orden de cosas, a principios de la semana pasada, Orrego y el ministro del Interior, Diego Santilli, mantuvieron una reunión en la Casa Rosada para coordinar agendas entre la provincia y la Nación. Según trascendió, el encuentro tuvo como objetivo avanzar en una agenda de trabajo conjunta entre ambas administraciones.

La relación entre Orrego y Santilli, según distintas fuentes políticas, es muy buena. Algunos atribuyen esa sintonía a sus orígenes vinculados al peronismo. De hecho, cuando Santilli asumió como ministro del Interior en noviembre pasado, el gobernador sanjuanino fue uno de los primeros dirigentes en celebrar públicamente su designación. Orrego y Santilli comparten una raíz política similar. Ambos provienen de familias y espacios vinculados al peronismo de los años noventa.

Santilli visitó San Juan en enero, durante los actos por el aniversario del terremoto de 1944. En aquella oportunidad desarrolló una agenda institucional junto a Orrego y otra vinculada a la militancia libertaria. Según versiones que circularon en ese momento, desde algunos sectores le habrían sugerido al gobernador que evitara participar de ese encuentro con referentes libertarios. De igual modo, a partir de entonces, la relación entre la provincia y la Nación comenzó a mostrar una mayor fluidez.

Foto: Tiempo de San Juan

En esta nueva reunión hubo un énfasis particular en la otra reforma electoral, la que es impulsada por el Gobierno nacional, especialmente en la eliminación de las PASO.

Y aquí aparece una imagen política interesante. Si durante meses se habló de los movimientos pendulares de Orrego respecto de la Casa Rosada, esta vez la fotografía parece mostrarlo más cerca del oficialismo nacional. Claro que toda relación política implica intercambios y la pregunta relevante sigue siendo qué obtiene San Juan a cambio de ese acompañamiento.

Ambos funcionarios coincidieron en la necesidad de avanzar con la eliminación de las PASO en el Congreso. Todo indica que no se trató solamente de un respaldo circunstancial. Este martes, la Cámara de Diputados de la Nación intentó emplazar a las comisiones para debatir y dictaminar la interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien atraviesa una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Sin embargo, la sesión cayó por falta de quórum. Los diputados sanjuaninos Carlos Jaime y Nancy Picón, de Producción y Trabajo, estuvieron entre los 140 legisladores ausentes.

Conviene recordar que Orrego cuenta con apenas dos representantes propios en la Cámara de Diputados: los ya mencionados Nancy Picón y Carlos Jaime. No tiene senadores propios, por lo tanto, tampoco tiene tanto que ofrecer. En los últimos meses, ambos diputados orreguistas acompañaron sistemáticamente las principales iniciativas impulsadas por Javier Milei. Entre ellas, la reforma laboral, la baja de la edad de imputabilidad y las modificaciones a la Ley de Glaciares.

Hay un dato adicional que vale la pena remarcar. En el último caso, todos los diputados sanjuaninos votaron en el mismo sentido, incluidos los representantes del peronismo. Aun así, todo indica que el orreguismo mantendrá su estrategia de acompañamiento a buena parte de la agenda legislativa del Gobierno nacional.

Este acercamiento entre Orrego y la Casa Rosada se produjo en un contexto donde empiezan a aparecer algunos movimientos en la opinión pública.

Vale detenerse un momento en la última encuesta de CB GLobal Data, la firma que mensualmente elabora un ranking de imagen de los gobernadores argentinos. Los medios sanjuaninos destacaron que Orrego se ubica actualmente en el sexto lugar. Sin embargo, hay otro dato que merece atención. La imagen positiva del gobernador pasó del 54% al 53,2% en el último mes. Sigue siendo un nivel elevado, sin dudas. Pero si se observa la evolución anual, la tendencia muestra una baja más marcada. En febrero alcanzaba el 60,1% y lideraba el ranking nacional. Desde entonces acumuló una caída cercana a los siete puntos.

La pregunta es si ese descenso continuará en los próximos meses.

Según esa misma encuesta, el 27,3% de los sanjuaninos tiene una imagen muy mala de Orrego, mientras que otro 14,6% la considera mala.

Una primera hipótesis podría ser que buena parte de ese núcleo más crítico coincida con el voto peronista más consolidado. Es una posibilidad. Ahora bien, ¿qué ocurre con quienes califican la gestión como simplemente mala? Allí podrían convivir sectores del peronismo con votantes cercanos a La Libertad Avanza. Es un universo más difícil de identificar y, por lo tanto, más interesante para analizar de cara a las elecciones.

Del otro lado, el 32,7% considera que la imagen de Orrego es muy buena y un 20,5% la define como buena. Son números importantes y explican por qué el gobernador sigue ocupando posiciones destacadas en los rankings nacionales. Sin embargo, cuando se observa el caso de Javier Milei en San Juan aparece otro dato relevante. Según la misma consultora, el Presidente registra un 40,6% de imagen positiva y un 56,6% de imagen negativa.

La comparación también resulta llamativa. Si Orrego pasó del 60,1% al 53,2% entre febrero y junio, Milei descendió del 49,5% al 40,6% en el mismo período. Es decir, mientras la imagen del gobernador cayó 6,9 puntos, la del Presidente retrocedió 8,9 puntos en San Juan.

Las encuestas son fotografías de un momento determinado. La comparación entre febrero y la actualidad permite identificar una tendencia de que tanto Orrego como Milei muestran un retroceso en sus niveles de imagen dentro de la provincia.

La diferencia es que el gobernador todavía conserva niveles de aprobación significativamente más altos que los del Presidente. Y eso abre otro interrogante de cara al año que viene: cuánto del desgaste nacional puede absorber Orrego sin que termine impactando de lleno en su propio capital político.

A partir de ahí surgen varias preguntas. ¿Quién puede capitalizar ese descontento? ¿Está en condiciones el peronismo de absorber parte de ese desgaste? ¿Qué dirigentes tiene hoy para disputar el liderazgo provincial? ¿Y qué ocurriría si el orreguismo y La Libertad Avanza terminan confluyendo electoralmente? ¿Se traduciría eso en una victoria automática o existe margen para que la oposición aproveche parte de esa caída?

Son interrogantes que probablemente empiecen a encontrar respuestas a medida que avance el calendario electoral.

Pero volvamos a la reunión entre Orrego y Santilli.

Porque la pregunta de fondo sigue siendo qué recibe San Juan a cambio del respaldo que Orrego viene otorgando al Gobierno nacional en el Congreso.

Según trascendió de ese encuentro, uno de los temas abordados fue la reactivación de la Ruta 40 Sur, una obra que lleva años paralizada y que resulta clave para mejorar la conectividad con Mendoza. También se analizó una propuesta del Gobierno nacional para compensar a las empresas constructoras mediante bonos, con el objetivo de regularizar deudas pendientes y destrabar trabajos que permanecen detenidos desde hace más de un año.

Orrego también valoró el aval del Gobierno nacional para que San Juan acceda a financiamiento internacional y la autorización para emitir un bono provincial. Se trata de una gestión que se vincula directamente con el esquema de endeudamiento aprobado recientemente por la Legislatura.

Otro de los ejes de la conversación fue la reciente aprobación del ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto de cobre Vicuña, desarrollado por las empresas BHP y Lundin. La inversión estimada asciende a 18.000 millones de dólares, una cifra que lo posiciona como el emprendimiento minero más importante de la historia argentina y uno de los más relevantes del mundo en su categoría.

El dato no es menor. Buena parte de las expectativas económicas de la provincia para los próximos años están vinculadas al desarrollo de este proyecto, que ya está metiendo la pata en la opinión pública. El proyecto Vicuña ayuda a entender por qué reaparecen determinadas discusiones políticas, por qué el Gobierno provincial busca consolidar una agenda común con la Nación y por qué la cuestión territorial adquiere una sensibilidad especial en este momento.

Es en ese contexto que reapareció el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, con su planteo para revisar los límites entre ambas provincias. Y mientras Quintela le ofrece a Orrego una controversia que ayuda a ordenar el escenario político provincial, el gobernador sanjuanino parece concentrado en otro objetivo: fortalecer su relación con la Casa Rosada para garantizar obras, financiamiento e inversiones en un contexto donde las encuestas muestran que el tiempo político tampoco es infinito.

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