Zonda bajo el agua: los números de un temporal histórico que arrasó con el departamento
Más de 50 familias afectadas, rescates de emergencia y daños millonarios dejó la crecida del Río Blanco tras un evento climático sin precedentes en décadas.
Las lluvias intensas que cayeron entre el 23 y 24 de enero de 2026 provocaron una de las inundaciones más fuertes registradas en el departamento de Zonda en los últimos 40 años. La crecida repentina del Río Blanco desbordó defensas, anegó viviendas, cortó rutas y obligó a desplegar un amplio operativo de rescate. Equipos de Bomberos, Policía, Defensa Civil y la misma comunidad zondina asistieron a 52 personas atrapadas por el avance del agua y el barro.
En total, más de 50 familias recibieron asistencia, mientras que al menos 26 personas fueron evacuadas a centros de resguardo. No se registraron víctimas fatales, aunque las pérdidas materiales fueron significativas.
Desde el área de Hidráulica provincial explicaron que el caudal alcanzó picos cercanos a los 80 metros cúbicos por segundo, producto de lluvias concentradas en las zonas altas de las sierras. Dos corrientes —la bajada de la Ciénaga y el río Seco— confluyeron sobre el casco urbano, superando defensas que no estaban preparadas para una descarga de ese volumen.
En números, el temporal dejó:
- 52 personas rescatadas por Bomberos, Policía, GERAS y Defensa Civil.
- Más de 50 familias asistidas.
- 26 personas evacuadas en refugios oficiales.
- 5 familias autoevacuadas en forma preventiva.
- 0 víctimas fatales
- 80 m³ por segundo: caudal estimado de la crecida.
- 6 kilómetros de defensas dañadas o superadas.
Más de seis kilómetros de contenciones quedaron dañados o colapsados. Las rutas provinciales, especialmente la traza de la Ruta 12, permanecieron con cortes y circulación restringida durante varias horas por acumulación de sedimentos.

El impacto no se limitó a la infraestructura vial y las viviendas. Comercios gastronómicos, salones de eventos y emprendimientos turísticos de la zona registraron pérdidas totales de equipamiento y mercadería. El sector productivo también resultó afectado: viñedos, olivares, plantaciones de tomate, frutales y cultivos de pistacho sufrieron daños cuando el agua arrastró sedimentos y anegó parcelas en plena etapa de desarrollo.
Desde el Ministerio de Producción se inició un relevamiento para cuantificar pérdidas y habilitar mecanismos de asistencia económica a productores.
Especialistas y organismos técnicos vienen advirtiendo que este tipo de eventos se vincula a las llamadas lluvias convectivas, típicas de regiones áridas, que descargan grandes volúmenes de agua en muy poco tiempo. En el caso de Zonda, la combinación entre pendientes pronunciadas, suelos poco absorbentes y urbanización sobre abanicos aluviales activos genera un escenario de alta vulnerabilidad. A esto se suma la acumulación de sedimentos en cauces y defensas, que reduce la capacidad de escurrimiento y favorece los desbordes cuando se producen tormentas intensas.
Tras la emergencia, el Gobierno de San Juan desplegó trabajos de refuerzo de defensas, limpieza de cauces y reparación de sectores críticos, mientras que áreas sociales continuaron con la asistencia a familias damnificadas. Sin embargo, vecinos de la zona vienen señalando desde hace tiempo la falta de obras estructurales y mantenimiento sostenido de los canales de escurrimiento. El temporal volvió a poner en agenda una discusión de fondo: cómo planificar el crecimiento urbano en territorios atravesados por riesgos ambientales cada vez más frecuentes e intensos.
