Usuarios de La Pulga Messi denunciaron el «desfinanciamiento estructural» del lugar y reclaman el cumplimiento de la Ley de Salud Mental

Quienes asisten al espacio cultural para la salud del barrio La Estación, en Rawson, denunciaron en una carta el desfinanciamiento del lugar. Desde el cambio de gestión cerraron talleres y en todo el año no se compraron materiales.

Usuarios y usuarias del Espacio Cultural para la Salud «La Pulga Messi» firmaron una carta en la que exigen que se cumpla la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 y denuncian el «desfinanciamiento estructural y simbólico» del espacio. «La salud mental es un derecho de todos y todas, garantizarlo es responsabilidad del Estado argentino», cierra el texto.

Según relataron los usuarios y usuarias, desde el cambio de gestión dejaron de funcionar los talleres de música y de circo. Cuando el espacio comenzó a funcionar habían 10 talleres, pero ahora solo quedan 6. A esto se suma que una el wifi no funciona y en todo el año no hubo compra de materiales. Tampoco hay personal de limpieza estable. «El lugar no está sucio, pero no tenemos un personal constante», señalaron.

En la carta, los usuarios cuentan lo que encuentran ahí: seguridad, bienestar físico y mental, herramientas para vincularse y contención. Los talleres, escriben, son «un cable a tierra que mejora nuestro estado de ánimo, nos alegra, nos une y es un gran incentivo para hacer crecer nuestra autoestima».

Un espacio de salud en el barrio

La Pulga Messi abrió el 23 de mayo de 2023 en la esquina de Benjamín Franklin y Félix Aguilar. Depende de dos ministerios de la provincia, el de Salud y el de Turismo, Cultura y Deportes, y combina el acompañamiento de profesionales de la salud con talleres artísticos que allí se llaman «estaciones», por el nombre del barrio. «No trabajamos en base al diagnóstico», explicaba en 2024 la trabajadora social Emanuela Martín a Tiempo de San Juan. En ese momento pasaban por el lugar unas 200 personas por día.

La idea venía de antes. En el Centro de Salud René Favaloro, conocido como La Rotonda, se impulsan talleres de cerámica, tango y gimnasia como terapias alternativas para personas con padecimientos de salud mental. Ese proyecto perdió fuerza pero quedó latente, y de ahí surgió la Pulga Messi. Antes de abrir, los coordinadores conversaron con los vecinos para que aceptaran el espacio, y el nombre se eligió junto con la comunidad del barrio.

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Quienes participan, a los que se llama usuarios y no pacientes, tienen seguimiento de psicólogos, trabajadores sociales y psiquiatra. Los talleres los coordinan duplas de profesionales de la salud y del ámbito cultural, y su función es acompañar el tratamiento clínico.

En La Pulga Messi no trabajan en base al diagnóstico, sino que piensan en la salud mental como un proceso. Trabajan en un proceso integral desde lo individual, lo familiar, lo cultural, lo social. El espacio también se sostiene con las familias y el barrio, quienes se compromete a llevar a los usuarios, o incluso asisten a otros talleres para acompañar. Además de profesionales y talleristas, se suman como voluntarios estudiantes de Psicología, Trabajo Social y Medicina, y vecinas y vecinos que organizan roperos solidarios o hacen tareas de costura.

Foto: SI San Juan

El propio Gobierno de San Juan lo presentó en junio de 2025 como «un espacio pionero que une salud mental, arte y comunidad». En una nota de prensa del Ministerio de Turismo y Cultura lo describió como un dispositivo intermedio y no hospitalario, en línea con la Ley 26.657, y lo propuso como referencia para las políticas públicas de salud mental. Ese mes, el espacio organizó jornadas de juego y arte para chicos y familias del barrio por el Mes de las Infancias.

La ley y su presupuesto

La Ley 26.657, sancionada en 2010, reemplazó el modelo centrado en la internación psiquiátrica por uno basado en los derechos humanos y en la atención en la comunidad. Su artículo 11 pide que las autoridades de salud de cada jurisdicción impulsen acciones de salud mental comunitaria e inclusión social. El artículo 32 obliga a destinar al menos el 10% del presupuesto de salud a salud mental y a promover que las provincias adopten el mismo criterio.

En el Estado nacional esa meta sigue lejos. Según un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el proyecto de Presupuesto 2026 destinaba a salud mental el 1,42% del gasto en salud, y en los últimos diez años ese porcentaje nunca superó el 2,66%. La única línea del Ministerio de Salud de la Nación dedicada a implementar la ley y fortalecer los abordajes comunitarios quedó con 48 millones de pesos, un 91,6% menos en términos reales que en 2025.

Al mismo tiempo, la ley está en revisión. El 30 de octubre el Senado aprobó con 42 votos contra 21 la reforma impulsada por el Gobierno nacional, que amplía los criterios para las internaciones involuntarias y habilita internaciones en hospitales especializados en psiquiatría. En la votación se agregó un artículo que obliga a la Nación a prever cada año fondos para asistir a las provincias, entre otras cosas en el desarrollo de dispositivos comunitarios.

La votación fue dividida. Diferentes senadores de la oposición señalaron que el principal problema radica en la falta de recursos, ya que el proyecto no prevé de dónde saldrá el financiamiento. Ahora, Diputados deberá aprobarlo para que sea ley.

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