Un repartidor denunció que la Policía lo llevó detenido mientras trabajaba: «no porque no ande de traje y corbata me tienen que llevar»
Trabaja con un carrito de comida y hace delivery. La última vez lo subieron al patrullero de madrugada, cuando salía a tomar pedidos, y lo llevaron a la Comisaría Cuarta pese a que mostró el documento. Dice que le pasa seguido y que no es el único.

Faltaba un cuarto para las dos de la madrugada cuando el patrullero frenó al lado de Diego Díaz. Acababa de entregar un pedido y estaba por salir a buscar el siguiente: esa semana tenía que pagar la cuota de la moto y cada viaje sumaba. Llevaba encima el documento, el carnet de conducir y los papeles en orden, como siempre, porque sabe lo que puede pasar si no. Se los mostró a los policías, y aun así lo subieron al móvil y lo trasladaron a la Comisaría Cuarta por averiguación de antecedentes. Pero para él, la causa real es su apariencia. No es la primera vez que le pasa.
“Fue porque quisieron”, denunció a La Mecha. «Yo tengo mi carrito y hago delivery cuando está quieto. Laburo todos los días, tengo siempre todo en regla. Pero igual me llevaron y me tienen 6 horas perdiendo el tiempo», señaló.
No es la primera vez que le pasa como tampoco es el único. «Conozco chicos que tampoco tienen antecedentes, pibes que salen a laburar a las seis de la mañana y tambien se lo están llevando», expresó. Diego los ve cuando están pidiendo comida en su carro de comida.
Sin embargo, dice que no quiere grabar porque nunca quiso escrachar a la Policía. Sin embargo, esta vez la situación lo superó y expuso la situación en redes sociales, donde comparte su música y junta más de 70 mil seguidores.
Esa noche, según Diego, a la comisaría llevaron a seis personas y ninguna tenía una causa penal ni una contravención pendiente. “Todos van cayendo por el mismo motivo, averiguación de antecedentes. A ninguno le saltó nada, y ahí te tienen que liberar, pero te tienen horas”, explicó.
Lo que más le pesa es el tiempo. Con la plata de los repartos mantiene a su hijo, paga sus gastos, mantiene la cuota de la moto y lo que va a necesitar para la carrera musical que tiene. La noche en que lo detuvieron le tocaba estar con su hijo, a quien dejó al cuidado de su mamá para salir a trabajar unas horas. «Por lo menos alcancé a dejar el pedido», dice irónicamente y se ríe.
No es algo nuevo. En las comisarías cercanas a su casa ya lo conocen, porque lo llevaron varias veces y saben que vende comida y tiene todo en regla. “Hay comisarías cercanas a mi casa que ya saben que vendo comida y tengo todo en regla, ya me llevaron un par de veces y saben, pero ahora ni mostrando esto se conforman. No vale ya el documento«, agregó. Esa noche, incluso, un policía le preguntó por qué iba tan lejos a entregar un pedido.
Diego cree saber por qué lo paran a él. Tiene tatuajes y una forma de vestirse que no pasa desapercibida. “Entiendo mi apariencia, mi aspecto, pero no porque no ande de traje y corbata, porque no he tenido la posibilidad de hacerlo, me tienen que llevar”.
Todavía duda de si hizo bien en contar su historia. Varios le advirtieron que, después de esto, le va a ir peor. Él dice que no tiene miedo, porque anda con todo en condiciones y no tiene por qué esconderse. Lo que sí sabe es lo que le cuesta cada noche perdida: “Me atrasan en las deudas, me atrasan en las redes. Yo no puedo dejar de hacer mi vida y aislarme porque la sociedad no acepta que tengo tatuajes”.
Lo que dice la ley
La Mecha consultó a Gabriel Rosales, un abogado penalista, sobre este tipo de casos que son frecuentes. La Policía solo puede trasladar a alguien a la comisaría en casos puntuales: si tiene un pedido de captura (lo que en la jerga policial se conoce como “orden del día”), si no lleva el documento encima o si provocó un disturbio en la vía pública. “Si no, no te pueden llevar”, resumió el abogado penalista Gabriel Rosales. Diego no encajaba en ninguno de esos supuestos, porque estaba trabajando, presentó su DNI y no tenía ninguna orden en su contra. “Lo que hicieron no es legal”, afirmó.
El abogado puso el foco en los papeles que les hacen firmar a los detenidos antes de liberarlos. Según explica, muchas veces se firman en blanco y después la Policía los completa como un acta de contravención, que termina en una multa. Por eso su consejo es concreto: no firmar nada, pedir los nombres de los oficiales a cargo del procedimiento y hablar con el jefe de la seccional. “Si no, va a vivir pagando contravenciones”, advirtió.
El paso siguiente es presentar un descargo en la dependencia de calle Entre Ríos, entre Santa Fe y Mitre, y hacer la denuncia en Control de Gestión. A partir de ahí, Diego puede iniciar acciones legales contra los policías que lo detuvieron.
Rosales reconoció que estas detenciones son frecuentes y que muchas veces responden a la apariencia de quien camina por la calle. Las describe como una práctica de “la vieja escuela”, de cuando todo se tramitaba en papel y a la gente se la llevaba con la excusa de que no había sistema para chequear sus datos. “Es super inconstitucional”, sostuvo. En el caso de una persona que es detenida en la vía pública, si lleva documentación la Policía no tiene motivo para detenerla, ya que puede averiguar sus antecedentes desde el lugar. «Desde ya eso no es legal porque solamente se lleva con un pedido de captura o una contravención. En este caso, llevar por averiguación no existe, porque te averiguan en el momento», señaló.
