Tres femicidios en sesenta días y un sistema que no llega a tiempo para las mujeres
Con tres mujeres asesinadas en apenas sesenta días, San Juan alcanzó cifras de violencia letal que no se veían desde 2019.

El hallazgo de un matrimonio muerto a puertas cerradas terminó de demoler una frágil estadística. Hasta fines de julio, los registros oficiales de San Juan marcaban cero femicidios. Hoy, con el crimen de Fanny Figueroa en el Loteo 30 de Agosto, la provincia suma tres mujeres asesinadas en menos de sesenta días. Una escalada de violencia machista que enciende todas las alarmas institucionales y retrotrae a la provincia a los años más oscuros de su historia reciente.

Para encontrar un registro similar hay que viajar a 2019. Aquel año, San Juan lamentó cinco femicidios: Liliana Loyola, Myriam Morales, Brenda Requena, Paola Agüero y Celeste Luna. Desde entonces, la provincia no veía un nivel de violencia contra la mujer de esta magnitud, en tan poco tiempo.
El 30% de los agresores en San Juan reincide y el CAVIG solo en los primeros cinco meses del año promedió casi 1.300 denuncias mensuales.
/LEE TAMBIÉN: Femicidio en San Juan: mató a su pareja y luego se suicidó
Con este, la provincia suma tres víctimas mortales de violencia de género desde fines de julio. A diferencia de Figueroa, los otros casos tenían antecedentes de violencia o llamados de auxilio que no alcanzaron para evitar el final. El raid mortal de este trimestre comenzó el 30 de julio, también en Chimbas. Gemma Álvarez tenía en la mano una orden de prohibición de acercamiento tramitada en el CAVIG. Un papel firmado por un juez que no detuvo al agresor.

Cuarenta y cinco días después, el 13 de septiembre, la marejada llegó a la cordillera. Camila Agustina Vecchiarello, rosarina de 26 años, embarazada y futura gendarme, fue apuñalada en Barreal por su pareja. Días antes del crimen, la Justicia salteña había intentado ubicarla por una denuncia previa de violencia.

/LEE TAMBIÉN: ¿Quién escucha en San Juan cuando las mujeres piden ayuda?
Tampoco llegaron a tiempo. Ahora, con el nuevo hecho en Chimbas, los nombres de Gemma, Camila y Fanny, la tercera víctima, trazan una línea recta que expone a la provincia en un nivel de violencia contra la mujer preocupante.
El síntoma de las denuncias que no frenan la violencia
La pregunta que recorre las calles y los despachos judiciales es inevitable: ¿qué pasa cuando las mujeres piden ayuda? Los números oficiales muestran que los pedidos de auxilio se multiplican. Solo entre enero y mayo de este año, el Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género (CAVIG) registró más de 6.600 intervenciones. Son más de 40 llamados o presentaciones por día.
Sin embargo, el dato verdaderamente alarmante radica en la desobediencia judicial. En solo cinco meses se radicaron 259 denuncias contra hombres que violaron las restricciones de acercamiento impuestas por la Justicia. Es el segundo delito más denunciado en la provincia, solo por detrás de las lesiones físicas. Casi tres de cada diez agresores denunciados vuelven a atacar. Saben, por experiencia propia, que del otro lado hay un mecanismo lento que raras veces reacciona con rapidez antes de la tragedia.

Cabe recordar otros hechos sucedidos en un lapso de apenas cinco días en septiembre, cercanos al femicidio de Camila: una nena de diez años que escribió un pedido de auxilio en el baño de su escuela en Rawson, cuyo mensaje terminó borrado por las autoridades escolares antes de ser peritado, la exnovia de un policía que vio cómo su auto ardía en Santa Lucía tras esperar un mes sin novedades una medida de protección de la Justicia Civil y ua adolescente arrastrada a la fuerza a un auto a plena madrugada por un familiar.
Menos recursos para una emergencia que crece
A este escenario provincial desgastado se le suma la retirada del Estado nacional en las áreas de prevención. El recorte presupuestario de casi el 90% en los programas dedicados a erradicar la violencia de género, el vaciamiento de la Línea 144 y la interrupción del financiamiento para la Educación Sexual Integral (ESI) dejaron a las provincias operando sin recursos centralizados ni herramientas articuladas.
/LEE TAMBIÉN: ¿Por qué nuestras muertas no salen en la tele?
San Juan venía de mostrar un 2025 con estadísticas oficiales «en cero» respecto a femicidios. Sin embargo, ese cero fue en la provincia una ficción estadística: ese mismo año se radicaron más de tres mil denuncias en la provincia que anticipaban la marejada actual.
Hoy, con tres femicidios confirmados en sesenta días, la realidad terminó por demoler cualquier relato de calma. Detrás de los expedientes y las medidas cautelares no hay un sistema de protección real, sino mujeres solas y una burocracia que junta papeles hasta que ya es demasiado tarde.
