Mientras la gastronomía pierde hasta el 75% de sus ventas, el Gobierno construirá tres restaurantes por $3.223 millones en el predio de Las Pulgas
Empresarios gastronómicos advierten caídas de entre el 50% y el 75% en las ventas y anticipan nuevos cierres. Al mismo tiempo, la Asociación de Artesanos Las Pulgas denuncia que será desplazada del predio que ocupa desde hace 28 años y advierte que la reubicación propuesta dejará a más de 200 familias sin un espacio para trabajar.

Mientras empresarios gastronómicos advierten que las ventas cayeron entre el 50% y el 75% y anticipan nuevos cierres de locales, el Gobierno de San Juan avanza con una inversión de $3.223 millones para construir un polo gastronómico en el Parque de Mayo. El proyecto contempla tres restaurantes en el predio que actualmente ocupa la Feria de Las Pulgas, una decisión que además implica el desplazamiento de una organización integrada por unas 250 familias.
La crisis del sector quedó reflejada en declaraciones de Analía Tello, representante de la Asociación Hotelera Gastronómica, quien advirtió en Tiempo de San Juan que varios empresarios ya evalúan bajar las persianas ante la caída del consumo, el aumento de los costos y las deudas acumuladas con ARCA. Este mes, además, cerró Antares, un tradicional local ubicado sobre avenida Libertador.

Pese a ese escenario, el Ministerio de Infraestructura avanza con el denominado «Master Plan» para el Parque de Mayo. La iniciativa prevé la construcción de tres restaurantes con capacidad total para 340 personas sentadas y una inversión oficial superior a los $3.223 millones.
En la licitación se presentaron seis empresas sanjuaninas con ofertas que oscilan entre los $2.700 y los $3.000 millones. Según el cronograma oficial, la obra comenzaría en septiembre de este año y el nuevo polo gastronómico sería inaugurado durante el verano de 2027.
La ejecución del proyecto supone el traslado de la histórica Feria de Las Pulgas, que funciona en ese predio desde hace 28 años. Los artesanos sostienen que nunca fueron convocados a una instancia de diálogo y aseguran que se enteraron de la licitación a través de los medios de comunicación.

También afirman que el Gobierno desconocía que la asociación posee personería jurídica y recuerdan que gran parte de la infraestructura del predio fue financiada por los propios feriantes, quienes construyeron baños, depósitos e instalaciones eléctricas con recursos propios.
La propuesta oficial contempla trasladar la feria al Parque Belgrano. Sin embargo, los artesanos sostienen que ese espacio solo tiene capacidad para unos 40 puestos, mientras la organización reúne a alrededor de 250 familias. Según advierten, más de 200 quedarían sin un lugar donde desarrollar su actividad.

Frente a esa situación, iniciaron una junta de firmas con apoyo de vecinos de calle Laprida. Argumentan que la feria funciona únicamente los fines de semana y que su actividad convive con el barrio desde hace casi tres décadas, por lo que cuestionan que se la reemplace por construcciones permanentes.
El proyecto deja planteada una doble discusión. Por un lado, la conveniencia de ampliar la oferta gastronómica en un contexto en el que el propio sector denuncia una de las peores caídas de ventas de los últimos años. Por otro, el costo social de desplazar una feria que lleva casi tres décadas funcionando en el Parque de Mayo y que, según sus integrantes, sostiene el trabajo de unas 250 familias.
