La paradoja del Gran San Juan: uno de los menores desempleos del país y cuadras de fila por un puesto de repositor

Los datos del INDEC revelan que una parte importante de quienes ya tienen una ocupación sigue buscando alternativas para llegar a fin de mes en un contexto de salarios deteriorados.

Hace apenas una semana, un informe sobre el mercado de trabajo publicado por el INDEC generó repercusión en la provincia porque mostraba que la tasa de desocupación del Gran San Juan estaba entre las más bajas del país. Días después, comenzaron a circular fotos tomadas en Chimbas que mostraban una fila interminable de personas aspirantes a un puesto de repositor en un supermercado. La pregunta surge de manera inevitable: ¿cómo se explica un fenómeno que, al menos en apariencia, parece tan contradictorio?

El informe «Mercado de Trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH)» señala que durante el primer trimestre de 2026 la tasa de desocupación en el Gran San Juan fue del 3,1%, muy por debajo del promedio nacional, que alcanzó el 7,8%. Entre los aglomerados relevados, solo tres registraron niveles inferiores de desempleo: Santiago del Estero-La Banda, con 0,7%; Jujuy-Palpalá, con 2%; y Gran San Luis, con 2,7%.

La aparente paradoja de una gran cantidad de personas buscando empleo en un contexto de bajo desempleo comienza a explicarse cuando se observan otros indicadores del mismo informe. La tasa de actividad, que mide el porcentaje de personas que trabajan o buscan trabajo sobre el total de la población, fue del 48,4% en el Gran San Juan. En otras palabras, casi la mitad de los habitantes participa del mercado laboral y forma parte de la población económicamente activa.

Por otro lado, la tasa de empleo de este aglomerado también se encuentra entre las más altas del país. Alcanzó el 46,9%, frente a un promedio nacional del 44,8%. Dicho de manera más simple, casi 47 de cada 100 personas tienen una ocupación.

Dentro de la población económicamente activa, el 3,1% se encuentra desocupado. Es decir, casi tres de cada cien personas. Sin embargo, el dato más llamativo aparece en otro indicador: el 23,3% de quienes tienen empleo está buscando otro trabajo. En ese aspecto, el Gran San Juan figura entre los aglomerados con peores registros del país, muy por encima del promedio nacional, que es del 15,8%.

La lectura que surge de estos números es que una gran cantidad de personas tiene trabajo en San Juan, pero desea cambiarlo o sumar otra ocupación. Las razones pueden ser diversas: salarios bajos, empleos inestables, necesidad de complementar ingresos o simplemente insatisfacción laboral. En un contexto donde el costo de vida no deja de aumentar, uno de cada cuatro trabajadores busca otro empleo porque el salario no alcanza.

Otro dato relevante es el de la subocupación. Se trata de personas que trabajan menos de 35 horas semanales y desean ampliar su jornada laboral. Ese grupo representa el 11,6% del total. Dentro de ese universo, el 7,7% está buscando más trabajo.

Entonces, el problema no parece ser la falta de empleo en sí misma, sino la calidad de los puestos de trabajo y los ingresos que generan. Una parte significativa de los ocupados no está conforme con su situación laboral. Esa tensión aparece como uno de los rasgos más particulares del mercado de trabajo sanjuanino en comparación con otros aglomerados.

La fila del supermercado no contradice necesariamente los datos del INDEC. Entre quienes esperaban, probablemente había personas desocupadas, trabajadores que buscaban cambiar de empleo, otros que intentaban conseguir un segundo ingreso, subocupados que necesitaban más horas laborales y jóvenes en busca de su primera oportunidad. El mercado laboral parece funcionar lo suficiente para generar empleo, pero no necesariamente para generar conformidad.

Lo que la EPH tampoco muestra es cuánto ganan esos trabajadores, si son monotributistas o informales, si trabajan por cuenta propia, si cuentan con estabilidad laboral o si están alcanzados por convenios colectivos.

Según otro informe del INDEC difundido en abril de este año, que analiza las condiciones de vida de la población en 31 aglomerados durante el segundo semestre de 2025, el Gran San Juan ocupa el quinto lugar entre las ciudades con mayor índice de pobreza del país. Con una tasa del 34%, solo es superado por Gran Catamarca (35,7%), La Rioja (36,7%), Gran Resistencia (42,2%) y Concordia (49,9%).

San Juan también atraviesa un contexto marcado por las expectativas que genera el desarrollo minero. Las proyecciones hablan de unos 50.000 empleos directos en los próximos años. En la actualidad, la provincia cuenta con más de 4.800 puestos de trabajo directos vinculados a la actividad, según un informe de la Cámara Minera difundido por el diario Diario de Cuyo.

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