La comunidad del libro en San Juan se plantó frente a la desregulación de Sturzenegger
Los colectivos La Sed y Trabajadores de la Palabra se reunieron en asamblea para definir un plan de acción ante la derogación de la Ley de Protección de la Actividad Librera.

El 30 de julio, escritores, editores y libreros sanjuaninos se reunieron en asamblea para definir un plan de acción contra la derogación de la Ley de Protección a la Actividad Librera y la modificación de la Ley del Libro. Ambas iniciativas están impulsadas por el ministerio encabezado por Federico Sturzenegger y forman parte de un mega paquete que incluye 100 desregulaciones. En la asamblea participaron los colectivos Trabajadores de la Palabra y La Sed, que engloban escritores, poetas, investigadores, editores y diseñadores sanjuaninos.
La principal vía de acción que se proponen los Trabajadores de la Palabra es abrir conversaciones con los legisladores de San Juan. En ese sentido, el escritor Cristian Marín indicó: «Si nos seguimos juntando entre nosotros, [todo esto] va a quedar acá. Entonces nos propusimos buscar audiencias con distintos representantes públicos, sean diputados o senadores de la provincia o a nivel nacional».

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El escritor y editor aclaró que buscan el diálogo con legisladores de cualquier espacio político. «Si un representante político de nuestra provincia apoya [la derogación], no lo entiendo y me encantaría saber el por qué», expresó.
Un ecosistema en riesgo
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, publicó en su cuenta de X: «La ley que proponemos derogar solo prohíbe que se ofrezcan descuentos sobre los libros». La afirmación es engañosa. La ley de Protección a la Actividad Librera, si bien limita los descuentos, tiene como objetivo que el editor o importador fije un precio de venta al público que debe ser el mismo en todo el territorio nacional. De esa manera, se garantizan condiciones de competencia equitativas, se protege la supervivencia de las librerías independientes de barrio ante las grandes superficies y se asegura un acceso federal a la lectura.
El escritor y editor Cristian Marín opinó que «no es el precio del libro lo que tiene que bajar», sino que «tiene que subir el poder adquisitivo». Además, indicó que el libro cuesta lo que cuesta debido a sus costos y al trabajo de muchas personas involucradas en su creación (como editores y diseñadores, además del escritor) y que los argumentos de Sturzenegger vienen «de alguien que no está familiarizado con el tema». «Es una ley que no le saca ni un centavo al Estado. El eje siempre fue el equilibrio fiscal, pero en este caso no. […] Mi sospecha es que, en realidad, es la batalla cultural que están dando que no es más que un golpe a la argentinidad, porque son todas aberraciones a nuestra cultura», profundizó el referente.

«El ecosistema del libro que nosotros tenemos como país y como provincia es muy rico y, con una derogación así, todo eso se va a caer.»
Cristian Marín
Por último, Marín señaló que la ley de Protección a la Actividad Librera impacta de distintas maneras en una gran urbe, como Buenos Aires, y en provincias «de la periferia». Por esa razón, considera fundamental el voto de los legisladores del interior.


Los puntos contra la derogación
En una carta redactada al cierre de la asamblea, los participantes esgrimieron una serie de argumentos en contra de la derogación de la ley. En primer lugar, indicaron que «el precio único es garantía de la bibliodiversidad y protección al eslabón más débil». En ese marco, advirtieron que los autores sanjuaninos «perdemos los principales canales donde se exhiben, recomiendan y venden nuestras obras».
El segundo punto que señalan los asambleístas en la carta es que «publicar y distribuir desde una provincia cuyana ya implica sortear barreras logísticas y costos de flete altísimos». Por lo tanto, consideran que «destruir la regulación actual» implica ahogar a las editoriales independientes de San Juan, «que son las únicas que rescatan nuestra memoria colectiva, nuestra poesía originaria y nuestras investigaciones regionales».
En tercer lugar, subrayan que el libro no es una mercancía, sino un «bien social». «El libro transporta las ideas, la tonada, la tonada sanjuanina, el legado de Sarmiento y las nuevas narrativas de nuestra juventud», reza la carta.
Por último, los escritores y editores advierten que «la desregulación destruye puestos de trabajo calificados y condena al apagón cultural a las industrias creativas de la región».
