El ‘cheat code’ de Orrego: dólares, obras, votos díscolos y una ilusión para 2027
Sin respuestas de la Nación, el gobernador encontró en la Legislatura la llave para ganar margen de gestión y financiar obras de cara a la reelección.

Orrego acaba de desbloquear —como si se tratara de un videojuego— el acceso a una importante cantidad de dinero que le permitirá encarar obras y llegar mejor posicionado a las elecciones de 2027. Ese es, en buena medida, el verdadero trasfondo de la discusión. Es difícil hacer política contrafáctica, pero posiblemente el peronismo habría argumentado de otra manera sobre el acuerdo del Gobierno con Vicuña si hubiese estado en el poder. El juego de la política, sin embargo, es así.
Quizás las únicas balas que Orrego tenía —y todavía tiene— en el cartucho de la gobernabilidad eran las de la Legislatura. Y ahí las hizo valer. No solo con el convenio por 250 millones de dólares con la minera propiedad de Lundin y BHP y, de yapa, con el acuerdo para hacerse cargo de las rutas nacionales durante 20 años. Ya lo había hecho poco más de dos meses atrás, cuando consiguió aprobar el proyecto que lo habilitó a endeudarse en el extranjero por hasta 600 millones de dólares.
Hay que reconocer que jugó bien esa carta. Habrá que ver, sin embargo, si la jugada trae aparejado algún costo político, sobre todo por las sospechas que despierta el acuerdo en una parte de la sociedad y por la siempre sensible discusión sobre la licencia social de la minería.

Con la promesa de obras largamente reclamadas por los departamentos —la ruta 40 desde Albardón hasta Jáchal, por ejemplo— logró doblegar a diputados peronistas que representan a esos territorios. El jachallero Miguel Vega justificó su voto a favor de los dos convenios —Vicuña y rutas— por la obra de la ruta 40 en su departamento.
Hay un dato que ayuda a entender la discusión. Los convenios ya habían llegado firmados por el Ejecutivo y la Legislatura no tenía margen para modificar su articulado. Solo podía aprobarlos o rechazarlos en su totalidad.
Hay varios diputados del bloque justicialista que desde hace tiempo vienen acompañando iniciativas del orreguismo, cada uno con sus argumentos. Eduardo Cabello, líder de la CGT, lo hace en nombre de sus representados, principalmente de la UOCRA. Según su lógica, no puede negarles a miles de trabajadores las posibilidades laborales que prometen iniciativas como el acuerdo con Vicuña o las obras en las rutas.

Castañeda, de Calingasta, por ejemplo, suele hacer lo mismo con los proyectos vinculados a la minería. Pedro Albagli, de Albardón, ya había acompañado al oficialismo con el proyecto de endeudamiento. Ahora volvió a hacerlo. Incluso Cristina López (esposa del intendente Abarca) apoyó la moción. Omar Ortiz completa la lista de peronistas que votaron a favor de las iniciativas. Franco Aranda, del Frente Renovador, y el chimbero Gabriel Sánchez, también votaron en sintonía con el oficialismo.
Así, el orreguismo consiguió forzar los votos necesarios para aprobar su cheat code (expresión que refiere a una palabra, clave o combinación secreta de botones que se introduce en un videojuego para alterar su funcionamiento y obtener una ventaja inmediata).
El gobierno de Milei redujo al mínimo el envío de recursos discrecionales a las provincias y tampoco sostiene el nivel de inversión que estas reclaman para el mantenimiento de las rutas nacionales. Las grandes obras de infraestructura, además, prácticamente desaparecieron de la agenda nacional.

Ante ese escenario, Orrego tiene poco margen para esperar caramelos de la Nación. Tuvo que salir a buscar plata por otro lado. En tres años de gestión, son pocas las obras que puede exhibir como propias. Hubo anuncios, pero todavía escasean las cintas cortadas.
De cara a lo que viene, mostrar obras puede convertirse en un salvavidas electoral. Habrá que ver si alcanza.
