Estados Unidos bloquea la exportación de petróleo a Cuba y profundiza la crisis energética

Cuba enfrenta apagones eléctricos y desabastecimiento de combustibles. Estados Unidos ahoga la isla para forzar un cambio de régimen.

El mundo atraviesa una época de cambios. El ascenso de China como superpotencia comercial, la demostración de fuerza que Rusia hace en Europa y la consolidación de otros como India o Irán en Medio Oriente son algunos ejemplos que permiten distinguir la configuración de un nuevo orden geopolítico. Es un escenario adverso para Estados Unidos que hasta hace una década dominaba el mercado internacional y patrullaba los océanos con sus portaaviones, y hoy debe replegarse para asegurar su control e influencia en el continente americano. En medio de todo está Cuba, uno de los pocos países comunistas que quedan en el siglo XXI y que hace 66 años resiste el bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos.

En enero de 2026 Estados Unidos intensificó el bloqueo a Cuba al vedarle sus fuentes externas de petróleo, provenientes de Venezuela, México, Rusia y China. Si bien la isla produce su propio petróleo y gas, nunca llegó a cubrir la demanda nacional. Cuba enfrenta un déficit energético que impacta en la generación de electricidad, en el abastecimiento de combustibles y, en consecuencia, en la distribución de alimentos y el transporte público.

Cuba sobrevive a 66 años de bloqueo estadounidense.

¿Por qué, luego de 66 años, Estados Unidos decide estrechar aún más el bloqueo? Es que Cuba no es la misma que en 1960. En aquella época, los trabajadores vestían de milicianos y llevaban el fusil al hombro. La invasión fallida a Playa Girón en 1961 y la crisis de los misiles en 1962 demostraron que un pueblo movilizado podía hacerle frente a la mayor potencia militar del mundo. Una experiencia que, años después, replicaría Vietnam.

En la actualidad no están Fidel Castro, ni Camilo Cienfuegos, ni el mítico Che Guevara. Raúl Castro tiene 94 años. El gobierno de Cuba recae en Miguel Díaz-Canel que, además de los ya conocidos problemas económicos, enfrenta una crisis política marcada por protestas y cortes de rutas. El escenario actual ofrece a Estados Unidos una oportunidad única para intervenir la isla.

Fidel Castro en sus últimos años conservaba el apoyo del pueblo cubano.

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Las idas y vueltas entre Cuba y Estados Unidos

Para explicar la situación actual de Cuba es necesario retroceder en el tiempo hasta 2015, cuando Barack Obama y Raúl Castro entablaron relaciones internacionales entre sus respectivos países. En aquella oportunidad, ambos mandatarios avanzaron en la flexibilización del bloqueo y la apertura de la economía cubana.

Esto trajo consigo una mejora en la economía de la isla, impulsada por la inversión extranjera y el incremento del turismo internacional. Pero no duraría mucho. En 2017, Donald Trump fue electo presidente de los Estados Unidos y canceló todos los acuerdos anteriores entre ambos países.

Un año después, en 2018, Miguel Díaz-Canel arribó a la presidencia de Cuba. Su gobierno estuvo marcado por el recrudecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales con EE.UU., así como la pandemia de COVID-19 durante los años 2020 y 2021. Con ello se redujo el turismo y la actividad económica. Un informe reciente del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), dependiente de la Universidad de La Habana, señala que, desde el 2020 hasta el 2025, la economía se contrajo más del 15%, siendo la crisis energética un «eje de arrastre sobre otros sectores». El informe calcula que, durante ese tiempo, unos 2 millones de cubanos abandonaron el país.

Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro.

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A la caza de Raúl Castro

La administración Trump espera que la crisis económica en Cuba devenga en mayores protestas que debiliten el gobierno de Miguel Díaz-Canel y permitan un cambio a un régimen favorable a los intereses estadounidenses. En este escenario será clave la figura del Secretario de Estado, Marco Rubio -de familia cubana y católica-, como interlocutor con sectores disidentes en la isla.

Pero Estados Unidos no lo tiene fácil. La Revolución en Cuba lleva 73 años de férreo comunismo. Son generaciones educadas, formadas y templadas en la resistencia a un bloqueo que ya es costumbre en la isla. Además, y no es menor, la dirigencia histórica continúa viva. Raúl Castro tiene 94 años pero conserva el título de General de las Fuerzas Armadas de Cuba y es un símbolo vivo de la Revolución. Es por ello que, en abril, un jurado en Estados Unidos lo acusó de conspiración y homicidio.

Raúl Castro no es el primer dirigente en ser acusado judicialmente por los Estados Unidos. Esta es una práctica común para presionar a líderes de otros países americanos que no se alinean con los EE. UU. Destacan los casos de Evo Morales en Bolivia, acusado por la DEA de tener vínculos con el narcotráfico y el crimen organizado; y Nicolás Maduro en Venezuela, señalado por narcoterrorismo y luego secuestrado y juzgado en territorio norteamericano.

Movilización en La Habana en defensa de Raúl Castro.

Los ¿aliados? de Cuba

Cuba atravesó situaciones similares en otras épocas. En 1960, ya consumada la Revolución y en plena Guerra Fría, toda América Latina se alineó con Estados Unidos, dejando a Cuba aislada ante el incipiente bloqueo. Recién en 1973, durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón y mediante su ministro de economía José Ber Gelbard, la Argentina rompió el bloqueo comerciando automóviles con Cuba.

En 1990 cayó la Unión Soviética y con ella todo el bloque comunista. Cuba perdió casi la totalidad de sus socios comerciales dando inicio a una década de profunda crisis llamada «Período Especial«. Esta época terminaría con el apoyo de los gobiernos progresistas de Sudamérica, principalmente el de Hugo Chávez en Venezuela.

Pero la situación actual de Cuba es particular. Es la primera vez que sus aliados están en condiciones de apoyar al gobierno de Miguel Díaz-Canel y, sin embargo, rehúsan a hacerlo. Es el caso de Petro en Colombia o Sheinbaum en México, país que históricamente ha tenido una política solidaria para Cuba. Hoy ambos se limitan a enviar alimentos a la isla pero se abstienen de proveer de petróleo al país.

Por su parte, Rusia continúa en guerra contra Ucrania. A pesar de ello se las arregló para enviar a Cuba el buque llamado Anatoly Kolodkin cargado con 740.000 barriles de petróleo crudo. Un segundo buque, el Universal, llevaba 300.000 barriles, pero no pudo atravesar el bloqueo estadounidense y se vio obligado a regresar.

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