La Armada Argentina firmó con Estados Unidos un acuerdo de vigilancia marítima en el Atlántico Sur
Argentina renuncia a sus Fuerzas Armadas y delega el control de su territorio al Comando Sur de los Estados Unidos.

Argentina firmó este lunes un acuerdo que permite a Estados Unidos vigilar durante los próximos cinco años las actividades marítimas en el Atlántico Sur. El hecho fue anunciado por la Embajada y el Comando Sur, organismo dependiente del Departamento de Defensa estadounidense encargado de las operaciones militares en América Latina y el Caribe.
El pacto se llama «Programa para la Protección de los Bienes Comunes Globales«. Su nombre señala que, para ambos gobiernos firmantes, el Atlántico Sur no es territorio soberano argentino sino patrimonio del mundo. Es, en definitiva, un eufemismo para no decir que Argentina es incapaz de ejercer soberanía efectiva en su territorio marítimo y, además, reconocer o admitir la legalidad de la ocupación británica en las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.
La Carta de Intención fue firmada por el contraalmirante Carlos Sardiello en representación de las Fuerzas Navales del Comando Sur y de la Cuarta Flota de Estados Unidos, y por el almirante Juan Carlos Romay por parte de la Armada Argentina.
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Renunciar a la Defensa Nacional
En paralelo, la semana pasada el gobierno nacional anunció un recorte presupuestario de más de 46.000 millones de pesos a las Fuerzas Armadas. La decisión prioriza el «déficit cero» que el gobierno lleva como bandera política y pone en riesgo la operatividad militar del país.
El ajuste aplicado al Presupuesto 2026 impacta de lleno en las tres fuerzas: La Fuerza Aérea perdió $16.500 millones, la Armada $15.220 millones y el Ejército $12.600 millones. El vaciamiento afecta el pago de servicios básicos como son la luz y el gas de los cuarteles, así como la entrega de comida.

Desde el punto de vista geopolítico, el recorte compromete la capacidad de abastecimiento del personal destinado en la Antártida. Argentina podría interrumpir su presencia histórica en el continente blanco, y ceder territorio al Reino Unido que busca proyectarse desde las Islas Malvinas.
De esta manera, el gobierno de Javier Milei desarma las fuerzas armadas y, con ello, renuncia a toda pretensión argentina de soberanía en el Atlántico Sur y la Antártida. En la práctica, cede estas funciones a los Estados Unidos, histórico aliado de Gran Bretaña.
