“Bajó de USD 2700 millones a 80 millones en 30 segundos”: la crítica de Bercovich al RIGI de Los Azules

El periodista cuestionó el esquema de beneficios del RIGI y puso como ejemplo al megaproyecto minero Los Azules. Según sostuvo, las exigencias reales de inversión inicial son muy inferiores a las cifras anunciadas públicamente.

El periodista Alejandro Bercovich lanzó, durante su editorial del programa Ley de la Selva, una dura advertencia sobre el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en la soberanía económica argentina. Según planteó, el esquema, lejos de impulsar el desarrollo prometido por el Gobierno, termina habilitando beneficios extraordinarios para las grandes corporaciones mientras los compromisos reales de inversión se reducen al mínimo exigido por la normativa.

La crítica más fuerte de Bercovich tomó como ejemplo a Los Azules, el megaproyecto de cobre que avanza en San Juan. A partir de una entrevista con su CEO, Michael Meding, el periodista explicó cómo las cifras de inversión pueden achicarse drásticamente en apenas segundos.

Con la expresión “pase de magia”, Bercovich describió el mecanismo contable que, según sostuvo, permite encuadrar a Los Azules dentro del RIGI. El proyecto se presenta públicamente con una inversión estimada en USD 2.700 millones.

Los Azules es un megaproyecto minero de cobre ubicado en el departamento Calingasta, en plena Cordillera de los Andes sanjuanina, a más de 3.500 metros de altura. El emprendimiento, operado por la firma canadiense McEwen Copper, prevé una vida útil de 27 años mediante explotación a cielo abierto para producir cátodos de cobre de alta pureza. Además, fue uno de los primeros grandes proyectos mineros en ser aceptados dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). 

Para ingresar al RIGI y acceder a beneficios fiscales por 30 años, las empresas solo deben ejecutar el 40% del monto mínimo de inversión sectorial durante los primeros dos años. En minería, ese piso está fijado en USD 200 millones. Por eso, según explicó Bercovich, la obligación inicial de desembolso puede reducirse de los USD 2.700 millones anunciados a apenas USD 80 millones.

“¿Vieron cómo bajó de 2.700 a 80 en 30 segundos?”, lanzó Bercovich. El periodista definió esta dinámica como la lógica del “Canté PRI”: anuncios de mega inversiones que, según señaló, funcionan como una puerta de entrada a beneficios fiscales y condiciones privilegiadas por décadas, aun con un nivel de desembolso inicial reducido.

Bercovich advirtió además que el RIGI no apunta a integrar la producción nacional, sino a consolidar una economía de “islotes” o enclaves productivos. Según su mirada, se trata de un modelo con alta rentabilidad para las corporaciones, pero con escaso vínculo con la industria local.

Además, el esquema implicaría una baja generación de empleo genuino en relación con el volumen de recursos extraídos. Bercovich lo definió como un “jubileo fiscal” que erosiona la capacidad de recaudación del Estado hacia las próximas generaciones.

El periodista comparó este rumbo con experiencias de países como Congo o Nigeria. Señaló que, pese a décadas de megaminería y a la presencia de algunas de las compañías más grandes del mundo, gran parte de la población congoleña sigue viviendo en condiciones de pobreza extrema. Para Bercovich, la exportación masiva de recursos naturales no necesariamente se traduce en mejoras concretas para la población.

Finalmente, Bercovich advirtió que la estabilidad normativa por 30 años prevista en el RIGI tendrá efectos que alcanzarán incluso a las próximas generaciones. “Los bebés de hoy van a tener 30 años cuando esto siga vigente”, planteó. Según sostuvo, el esquema garantiza beneficios de largo plazo para las empresas que explotan recursos naturales, con un costo elevado para la soberanía fiscal y ambiental del país.

El sustento académico: la experiencia de San Juan

La visión planteada por Bercovich encuentra respaldo en investigaciones realizadas en San Juan. El libro Alternativas al extractivismo minero, compilado por Alicia Naveda, sostiene que el modelo minero provincial funcionó como una verdadera “emboscada del desarrollo”.

Aunque el Producto Bruto Geográfico (PBG) de San Juan creció un 150% entre 2003 y 2012, impulsado principalmente por la minería, el empleo apenas aumentó un 15%. En términos prácticos, eso implica que se necesitaron 10 puntos de crecimiento económico para generar solo un punto de empleo.

A la vez, el trabajo señala a través de datos de 2017-2018 que, pese al auge exportador, la pobreza alcanzó al 30% de la población provincial y los salarios se ubican, en promedio, un 20% por debajo de la media nacional.

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