La tensión política del verano se traslada ahora a los municipios periféricos: Valle Fértil y Sarmiento
Conflictos salariales, internas políticas y disputas judiciales marcan el verano en Valle Fértil y Sarmiento, con intendentes acorralados y concejos en crisis.
El verano sanjuanino se vive caliente, especialmente en los municipios. Mientras a nivel provincial todo comienza a reacomodarse de cara al inicio de las sesiones ordinarias en la Legislatura —ese espacio donde el círculo rojo despliega sus operaciones durante el año—, la temporada estival desplazó el epicentro de las roscas políticas hacia los departamentos.
En una nota anterior de este medio ya se repasaron, a vuelo de pájaro, las situaciones de Capital, Rawson, Chimbas, Rivadavia, Jáchal, Pocito y Caucete. Ahora llegó el turno de los municipios periféricos, que tampoco quisieron quedarse fuera de la agenda: Valle Fértil y Sarmiento.
Bonos impagos, ajuste interno y una interna política que no da tregua
La situación en Valle Fértil atraviesa una crisis multidimensional, con colapso financiero, tensiones laborales y una disputa política interna que, como consecuencia directa, desgasta la gestión del intendente Mario Riveros.
El conflicto actual es, básicamente, entre el intendente y los trabajadores de la comuna. El núcleo de la tensión está en el cumplimiento del pago de dos bonos prometidos por Riveros que, en conjunto, alcanzan los 200 mil pesos. Desglosados, uno de 80 mil y otro de 120 mil.
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Pero la situación económica del municipio es delicada. Las arcas están en rojo y el intendente debió negociar con los gremios SUOEM y UPCN para fraccionar el pago del beneficio en cuatro cuotas iguales de 50 mil pesos, que se abonarán entre enero y abril.
El clima social ya es denso. Hay agitación y malestar. El propio Riveros se vio obligado a presentarse en la entrada del edificio municipal para dar explicaciones cara a cara al personal de planta. Intentó, así, descomprimir el enojo de los empleados, que reclaman certezas en un contexto de alta inflación y recursos cada vez más escasos.

Hay un punto que agrava aún más el cuadro. La planta política todavía no cobró los sueldos correspondientes a diciembre. Ya a mediados del año pasado, el intendente había reducido su propio salario en un 10% y recortado el de sus funcionarios entre un 5% y un 20%.
Además, eliminó 11 cargos políticos y fusionó áreas con el objetivo de generar un ahorro estimado en unos 25 millones de pesos.
A todo esto se suma, además, la pelea política constante con el exintendente y actual diputado Omar Ortiz.
Como para recapitular. En 2023, Ortiz tenía cinco candidatos. Todos propios. Los lemas, sin embargo, quisieron que el elegido fuera Riveros, un profesor de educación física.

Ni bien llegó a la intendencia, se dio vuelta. No está del todo claro el momento exacto del quiebre, aunque se especula con que no quiso sostener a algunos exfuncionarios. Lo lógico. Lo normal.
Ambos comenzaron a negociar con el gobernador Marcelo Orrego, aunque por carriles distintos. Ortiz lo hizo en soledad, desde la Legislatura. Riveros, en cambio, recurrió a Mauricio Ibarra, su padrino político.
Como se dice en la jerga, es un “Ibarra boy”, de los pocos que aún quedan. Circulan rumores de que Ibarra le habría conseguido algunos desembolsos de dinero a cambio de no hacer campaña en las legislativas de 2025, lo que explicaría su derrota en Valle Fértil. Fuentes en off aseguran que se trató de un acuerdo previo.
Mientras tanto, el peronismo —tanto Uñac como Gioja— lo observa de reojo.
Un Concejo partido al medio y una disputa que terminó en la Justicia
Lo de Sarmiento tiene un poco más de condimento. Allí se da un fuerte enfrentamiento entre el intendente Alfredo Castro, del frente orreguista, y el presidente del Concejo Deliberante, Lucas Gómez, quien recientemente se sumó a La Libertad Avanza y provenía del partido ACTUAR, de Rodolfo Colombo.
Para entender la situación conviene retroceder un poco. Originalmente, Gómez formaba parte del equipo de Castro y accedió a su banca como integrante de la misma lista electoral del intendente, en el tercer lugar.

Sin embargo, la relación se rompió cuando Gómez decidió pactar con los tres concejales del peronismo —que operan en todas partes— para quedarse con la presidencia del cuerpo legislativo, dejando de lado al candidato que impulsaba el intendente.
¿Traición política? Para Castro, sí.
La pelea va un poco más allá de los nombres. El Concejo Deliberante está dividido exactamente a la mitad —tres ediles oficialistas y tres opositores—, y el voto de Gómez, en su rol de presidente, es el que define cada empate.
Según publicó el periodista Walter Ríos en el portal 0264 Noticias, Gómez venía votando de manera sistemática junto al peronismo para obstaculizar proyectos clave para la gestión de Castro.
La situación, finalmente, se judicializó. Ante la imposibilidad de controlar el Concejo, el intendente Castro intentó desplazar a Gómez mediante un recurso de amparo.

Su argumento legal se apoya en la Ley Orgánica de Municipalidades, que estipula que la presidencia del Concejo debe recaer en alguien perteneciente a la lista del intendente. Castro sostiene que, al haberse vuelto libertario, Gómez ya no cumple con ese requisito “espiritual” de la norma.
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Pero el intento judicial sufrió un revés. Una jueza civil rechazó el amparo del intendente por errores en la presentación y porque el mandatario municipal no agotó previamente los canales administrativos, como el derecho a veto, antes de acudir a la Justicia.
Existe, además, una segunda demanda similar presentada por la concejala oficialista Valeria Ríos, quien reclama el cargo que hoy ocupa Gómez. Esa causa, por ahora, sigue sin resolverse.
