El año después de las legislativas: recambios, internas y señales hacia 2027 en los municipios de San Juan

Con ajustes de gabinete, disputas internas y silencios oficiales, los intendentes reordenan poder y gestión en un escenario que ya mira más allá del mandato.

El 2026 aparece como un año de transición, con definiciones que pueden resultar clave de cara al próximo ciclo electoral, en todos los niveles del Estado. Tras las legislativas de octubre de 2025, a nivel nacional se produjeron movimientos en distintos ministerios, mientras que en el ámbito provincial los cambios fueron escasos. Donde sí comenzó a notarse el reacomodamiento fue en varios municipios sanjuaninos de peso, como Capital, Rawson, Chimbas, Rivadavia, Jáchal, Pocito y Caucete.

La explicación que más se repite es la necesidad de oxigenar los equipos de trabajo, una vez cumplidos los primeros dos años de gestión. Los intendentes buscan renovar nombres y funciones para ajustar el rumbo, corregir desajustes detectados y sostener el ritmo frente a los desafíos que impone la segunda mitad del mandato. Si un funcionario no respondió como se esperaba en la primera etapa, el recambio aparece, entonces, como el remedio para encarar el tramo final.

Intendentes reunidos con el gobernador Orrego en 2023. Foto de archivo.

Pero detrás de esos movimientos también hay cálculo político. La mirada está puesta en 2027. Por un lado, el fortalecimiento de alianzas, como ocurre en la Capital, donde la llegada de Juan Sansó, del espacio Actuar, a la Secretaría de Gobierno apunta a consolidar el acuerdo entre Producción y Trabajo y ese sector político.

Se incorpora así a un socio con experiencia y “muñeca” para tejer acuerdos, en una etapa que exige mayor dinamismo en la articulación política y administrativa del Ejecutivo.

Por otro lado, la preparación electoral. Los jefes comunales saben que necesitan un organigrama sólido para afrontar una eventual reelección o, en su defecto, ordenar una sucesión sin sobresaltos.

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Claro que los municipios tampoco están exentos de conflictos internos. En casos como Chimbas, los cambios y las tensiones —con el presupuesto como eje— dejan en evidencia que la grieta entre la actual intendenta y su antecesor es cada vez más profunda. Hay de todo. Desde disputas políticas abiertas hasta reordenamientos en áreas sensibles, especialmente aquellas vinculadas al control de los fondos.

Jáchal, Rivadavia y Rawson, por ejemplo, modificaron a sus responsables de Hacienda. En el departamento del Norte, el intendente puso la lupa sobre las áreas que manejan las cuentas municipales, con el objetivo, al menos declarado, de reforzar el control sobre los recursos públicos.

No todos los movimientos responden a estrategias políticas. Algunos funcionarios renunciaron por razones personales o para regresar a la planta permanente, como ocurrió en Caucete y en la Subsecretaría de Información Pública de Capital.

Aun así, se repite un denominador común: la escasez de explicaciones oficiales y la falta de transparencia en varias de estas salidas, como en Pocito. Rumores, hay de sobra.

Capital, en el centro de los movimientos

La gestión de la intendenta Susana Laciar encaró una serie de cambios significativos en su gabinete, de cara a la segunda mitad del mandato. El foco estuvo puesto, principalmente, en las áreas de articulación política y comunicación.

En ese marco, Juan Sansó asumió como nuevo secretario de Gobierno, en reemplazo de Leandro Fernández. Hasta ahora, Sansó se desempeñaba como secretario legislativo del Concejo Deliberante de la Capital, cargo que ocupó durante los últimos dos años.

El recambio puede leerse como un intento por “oxigenar” el equipo y darle mayor dinamismo a la articulación política y administrativa entre el Ejecutivo y el gabinete, en un tramo del mandato que exige mayor capacidad de gestión y coordinación.

La llegada de Sansó, dirigente del riñón de Rodolfo Colombo —líder del espacio Actuar—, responde también a una decisión política: consolidar la alianza entre el sector de Laciar, Producción y Trabajo, y Actuar. Sansó es un hombre con trayectoria y reconocida muñeca política para tejer acuerdos. No llegó por casualidad.

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Como suele ocurrir en la política local, quienes dejan un cargo siempre caen en algún lugar. La salida de Leandro Fernández no implica un alejamiento total de la gestión y se prevé que asuma la conducción de alguna dirección dentro del organigrama municipal. Pronto se conocerán los detalles.

Otro de los cambios se produjo en el área de comunicación. El periodista Federico Fager renunció a su cargo y fue reemplazado por Pepe Carrillo, un comunicador con trayectoria que ya formaba parte del equipo. Desde la gestión explicaron que la salida de Fager obedeció a razones estrictamente personales, luego de dos años de una tarea intensa, y que se produjo en muy buenos términos con la intendenta.

Leandro Fernández junto a Susana Laciar. Foto: Gentileza

Aun así, queda un ajuste pendiente. La llegada de Sansó dejó vacante la Secretaría Administrativa del Concejo Deliberante, un lugar que podría ser ocupado por un dirigente del PRO, otro de los socios de la coalición de gobierno. Además, circulan versiones sobre la posibilidad de entre tres y cuatro cambios adicionales en áreas estratégicas, hacia fines de enero o principios de febrero.

Chimbas, una interna abierta que ya se juega con el presupuesto

En Chimbas, los movimientos no se limitan a un recambio de nombres en el gabinete. Lo que se hay es una grieta política profunda y un enfrentamiento institucional abierto entre la intendenta Daniela Rodríguez y su antecesor —y socio político— Fabián Gramajo.

El conflicto más severo se dio en el plano presupuestario. Los siete concejales que responden directamente a Gramajo modificaron el Presupuesto 2026 y se asignaron el 11,7% del total de los recursos municipales, unos 4.000 millones de pesos.

Fabián Gramajo y Daniela Rodríguez, foto de archivo.

Con ese aumento, el Concejo Deliberante creó una extensa estructura de cargos políticos, que incluye nuevas direcciones de Recursos Humanos, Compras y Contrataciones, Atención al Ciudadano, Servicios Generales y Eventos, entre otras.

Desde el Ejecutivo municipal interpretan esta movida como la construcción de un “municipio paralelo”, una estructura política que le permitiría a Gramajo mantener cercanía con el territorio de cara a las elecciones de 2027.

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Frente a ese escenario, Rodríguez comenzó a tomar decisiones para marcar una identidad propia. Tras la salida de Agostina Testa —varios meses atrás—, una dirigente identificada con Gramajo, la intendenta intentó nombrar a un funcionario de confianza, pero esa designación fue bloqueada. Finalmente, asumió Matías Naranjo.

En paralelo, Rodríguez inició un proceso simbólico y político al eliminar su apellido de casada —“de Gramajo”— de la comunicación oficial y la cartelería, en un intento por despegar su figura de la de su exsocio. La depuración de funcionarios heredados de la gestión anterior avanza, aunque en un clima de extrema cautela informativa.

Agostina Testa, consejera del PJ sanjuanino, junto a Gramajo y Rodríguez. Foto de archivo.

Hoy, la intendenta analiza vetar el presupuesto aprobado por el Concejo. Si lo hace, el veto funcionará como una declaración explícita de independencia política frente a la estructura del movimiento Chimbas Te Quiero, que la llevó al poder pero que ya no la contiene.

El trasfondo es una disputa clara por el liderazgo territorial: Rodríguez busca consolidar su autoridad con miras a una eventual reelección o sucesión propia en 2027. El sector de Gramajo, en cambio, intenta retener el control de los recursos y de la estructura política del departamento para su proyecto provincial.

Rawson y Rivadavia, movimientos silenciosos en áreas clave del manejo económico

En el municipio administrado por Carlos Munisaga, el principal movimiento se produjo en el área económica hacia fines de 2025. A comienzos de diciembre, la contadora Evelyn Madueño presentó su renuncia como secretaria de Hacienda. En su reemplazo, asumió de manera inmediata Rubén Rueda.

Como ocurre en otros municipios, los motivos de la salida no fueron explicitados con claridad. Hacia afuera, todavía no está claro si la renuncia respondió a razones estrictamente personales o si estuvo vinculada a cuestiones de gestión en el manejo de las cuentas municipales.

Carlos Munisaga y Sergio Miodowsky, de signos opuestos pero buena relación.

En Rivadavia, el intendente Sergio Miodowsky llevó adelante un cambio que sorprendió incluso dentro de su propio espacio. Sin anuncios previos, Ricardo Slavutzky fue designado como nuevo secretario de Hacienda, en reemplazo de Osvaldo Martín, una figura central del equipo y parte del núcleo duro de la gestión desde antes de llegar a la intendencia.

Slavutzky es, además, tío del intendente. El movimiento se inscribe en la lógica de oxigenar el gabinete al promediar el mandato, que concluirá en 2027, y reordenar el equipo para imprimirle un nuevo impulso a la gestión.

Ricardo Slavutzky junto a su sobrino Sergio Miodowsky

Aunque dejó la secretaría, Martín no se alejará por completo del municipio. Continuará vinculado mediante un contrato en el área técnica, con la tarea de garantizar una transición ordenada y acompañar a Slavutzky en sus primeros meses. No es un dato menor ya que Martín fue uno de los arquitectos del armado económico y financiero de la actual gestión.

Jáchal, reordenar las cuentas para recuperar el control de la gestión

Jáchal es, quizás, el municipio que más cambios viene registrando. El intendente Matías Espejo avanzó en una reconfiguración profunda del gabinete, con foco en áreas clave para el manejo de fondos y la asistencia social.

El movimiento de mayor peso político se dio en la Secretaría de Hacienda y Finanzas, con la salida de Ariel Espejo, primo hermano del intendente, quien renunció el último día de 2025. En su lugar asumió el contador Cristian Agudo, un dirigente con trayectoria en el peronismo —vinculado al sector de los Gioja— y experiencia previa en el manejo de las cuentas del municipio de Rawson.

Matías Espejo con los nuevos funcionarios. Foto: Gentileza

En la Tesorería Municipal fue designada María José Pérez Tapia, en reemplazo de Omar Cardozo, un área clave para el control y la custodia de los fondos públicos. En tanto, en la Dirección de Acción Social asumió el licenciado José Luis Aciar, con experiencia en la gestión del exintendente Jorge Barifusa y una trayectoria reconocida en el trabajo territorial.

La renovación podría continuar en los próximos días, con rumores que apuntan al área de Turismo.

Matías Espejo y Cristian Agudo. Foto: Gentileza

Pero no hace falta hilar fino. Al descabezar de manera simultánea Hacienda y Tesorería, el intendente dejó en claro que puso la lupa sobre el control de los recursos públicos. Corregir desajustes y garantizar un orden financiero más estricto parece ser el objetivo.

A pesar de la magnitud de los cambios, reina el silencio oficial. El intendente evitó dar precisiones sobre los motivos de las salidas y se limitó a pedir a los nuevos funcionarios que trabajen con “transparencia y eficacia”.

Caucete y Pocito, cambios con bajo perfil en medio de climas políticos tensos

Caucete atraviesa, desde hace tiempo, un clima de alta tensión política. En los últimos dos años acumuló polémicas y rosca institucional, y los cambios recientes se inscriben en ese contexto.

En el Ejecutivo, la directora de Deportes, Carina Sánchez, presentó su renuncia tras varios años en el cargo. Desde la gestión de la intendenta Romina Rosas no hubo explicaciones oficiales, aunque trascendió que la funcionaria habría decidido regresar a su puesto en la planta permanente del municipio. Algunos medios locales interpretaron esta salida como el inicio de un posible “éxodo municipal”.

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En el Concejo Deliberante, el escenario sigue caldeado. La oposición logró quedarse con la conducción del cuerpo y nombró a Franco Buffagni como presidente, en reemplazo de José Luis Giménez, un dirigente cercano a la intendenta. El cambio fue consecuencia directa del quiebre entre Rosas y el Concejo, y ya derivó en varias causas judiciales vinculadas a la disputa por la presidencia.

Fabián Aballay y Romina Rosas. Foto de archivo.

En Pocito, la gestión del intendente Fabián Aballay introdujo cambios en dos áreas clave del gabinete, aunque con una marcada falta de comunicación oficial. Por un lado, en la Secretaría de Obras renunció Enrique Madrid, quien fue reemplazado por Néstor Manrique. Por otro, en Acción Social, tras la campaña electoral de octubre, Natalia Vives dejó su cargo —o fue desplazada— y en su lugar asumió Daniela González.

Los motivos de estos movimientos no fueron explicitados y pueden atribuirse a una combinación de factores. Al llegar a la mitad del mandato, el intendente busca renovar el organigrama para encarar con mayor impulso los desafíos de gestión y el escenario electoral de 2027, ya sea una reelección o una sucesión ordenada.

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La lógica es conocida. Si un funcionario no cumplió con las expectativas durante los primeros dos años, el recambio aparece como la salida para no comprometer el resto de la gestión.

En Pocito, sin embargo, estos cambios pasaron casi desapercibidos por una razón adicional: la opacidad comunicacional de la Municipalidad. Aballay mantiene un vínculo escaso —cuando no inexistente— con los medios, lo que dificulta el acceso a información oficial sobre los movimientos de su equipo.

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