Una nevada inusual en la cordillera abre una chance para recargar el acuífero pero supone un gran desafío político

Un fenómeno inusual se dio en la montaña y podría revertir años de ciclos secos. Sin embargo especialistas advierten que si no se modifica el modo de gestionar el agua, se podría perder una oportunidad única que brindó la naturaleza.

Hay diferentes pronósticos acerca de lo que pasa en la cordillera pero todas coinciden en que las cantidades de nieve connotan abundancia. El Director de Hidráulica José María Ginestar reportó que los registros iniciales de 40 a 50 centímetros de promedio se habrían duplicado en las últimas jornadas. Por otro lado, el investigador y glaciólogo de la UNSJ Silvio Pastore habló de la nevada más importante del cuarto de siglo. Incluso, fuentes propias vinculadas a la gestión hídrica describen la situación como «el sueño del pibe» porque algunos sectores de la cordillera ya acumulan dos metros y medio de nieve.

Maximiliano Battistella, miembro del comité científico del CIGIAA, dialogó con La Mecha y afirmó que se trata de un escenario de oferta de agua extraordinario respecto de los años previos. La causa es un tren de frentes consecutivos del Pacífico, impulsado por un fenómeno de El Niño muy intenso.

Maximiliano Batistella.

La cantidad de nieve connota abundancia, pero la abundancia no equivale a diques llenos ni a un sistema hídrico equilibrado. Actualmente, los diques de San Juan se están recuperando de un estado de riesgo estructural. También la dependencia del sector productivo y del consumo humano del acuífero de Tulum es absoluta. 

El antecedente que preocupa a Batistella es la temporada 2015-16. Ante una abundancia similar, el agua se distribuyó de forma indiscriminada, por oferta – como plantea el cuello de botella de la ley – y no por demanda real. «Fundimos el sistema», advirtió el experto y recordó el episodio como una oportunidad perdida para sanear las reservas.

Ciertamente, entre 2010 y 2015, San Juan sufrió el ciclo más seco en 60 años. Pero contra todo pronóstico, una nevada importante cambió el rumbo y los datos oficiales de Hidráulica mostraron que en los primeros cuatro meses de 2016 el caudal del río San Juan llegó a cuadruplicar al del mismo periodo de 2015.

El error de gestión al que se refiere Batistella radica en que, teniendo ese volumen extraordinario, no se priorizó llenar los diques ni recargar el acuífero, sino que se optó por una distribución indiscriminada basada en la oferta. En otras palabras, se entregó agua a los regantes en función de lo que trajo el río y no en función de la necesidad de los cultivos o bajo una planificación estratégica. 

Parar la pelota 

Históricamente la mirada de los académicos no ha sido muy escuchada en la gestión hídrica. A contramano de la distribución por oferta, el existe cierto consenso científico sobre que 800 hm³ anuales es el volumen máximo que debería destinarse a riego para que el sistema sea sostenible. 

El excedente tendría dos destinos:

  • Recuperar los niveles de seguridad de los diques y retomar la generación eléctrica.
  • Recargar naturalmente el acuífero, algo que solo ocurre si se envía agua por el lecho del río San Juan entre el dique y el puente de Albardón.

Aplicar ese criterio supone un conflicto político. Más todavía cuando comienza a calentar la maquinaria electoral. Ante la nevada, los sectores de regantes presionarán por coeficientes de riego mayores, y la gestión tendrá el desafío de contenerlos.

Si es que se decide pelear esta batalla, la gestión hídrica deberá sortear obstáculos no solo políticos sino legales. Porque es la misma ley la que instaura el sistema actual de distribución de agua según derechos de riego y no según las necesidades reales de los cultivos. Este es el nudo que provoca que menos del 20% del agua desembalsada sea aprovechada de forma efectiva.

Una batalla tras otra

Otro capítulo de la guerra tiene que ver con el presupuesto y las deudas. Mientras los regantes intiman al gobierno y a la gestión por la subejecución de fondos y la falta de obras, Hidráulica responde cobrando los cánones y tasas.

El director del Departamento de Hidráulica, José María Ginestar, confirmó que se ha iniciado un proceso de notificación masiva a más de 14.000 regantes para que regularicen sus deudas, las cuales suman un monto aproximado de 10.000 millones de pesos. Según los datos oficiales, los deudores representan el 40% del total de las 35.100 cuentas existentes en la provincia.

José María Ginestar.

A su vez los productores, representados legalmente por el abogado Marcelo Arancibia, sospechan usos irregulares del presupuesto de Hidráulica. En junio, presentaron recursos de pronto despacho al ministro de Infraestructura y al director de Hidráulica. También una denuncia institucional a la Legislatura.

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