La toma del CUIM: el último gran reclamo estudiantil por el ajuste universitario

Un repaso cronológico de lo que fue quizás el reclamo estudiantil más importante en la historia de San Juan.

Amanece y el frío atraviesa las capas de ropa de cuatro estudiantes. Se conocieron hace pocas horas y juegan al truco sobre una mesa improvisada con una caja de cartón. Barajan las cartas sentados sobre bancos rotos y troncos de árboles cortados. Así matan el tiempo mientras cumplen su turno de guardia en el portón de rejas metálicas de la calle Meglioli. Es una de las tantas entradas del enorme Complejo Universitario Islas Malvinas que requiere seguridad y vigilancia.

En condiciones normales, sería difícil que cuatro estudiantes y militantes compartan ese momento, por sus diferencias ideológicas. “En esos días terminamos siendo todos una misma fuerza con un reclamo unificado, nos cuidábamos entre todos”. Así se expresó Juan Pablo Gómez, ex Secretario General de la Federación Universitaria y militante de Ideas.  

La noche del 27 de agosto de 2018, alrededor de 30 estudiantes de distintas agrupaciones estudiantiles , pasaron la noche en las aulas de la Facultad de Ciencias Sociales. Había iniciado quizás el reclamo estudiantil más importante en la historia de San Juan y su principal consigna era contra el desfinanciamiento y el ataque hacia las universidades de todo el país. 

“Si bien el macrismo había ganado sus elecciones intermedias, en 2018 ya habíamos entrado en una etapa de debilitamiento visible del gobierno. Sumado a eso, estaban subejecutados los gastos de funcionamiento y además se le adeudaban cuotas a las facultades, ese fue el punto de quiebre de las movilizaciones en todo el país”, explicó Juan Pablo. 

Las facultades de San Juan no fueron las únicas tomadas sino que los estudiantes adhirieron a un reclamo unificado en todo el país. Se vieron tomas pacíficas en la Universidad Nacional de Cuyo, Universidad Nacional de San Luis, Universidad Nacional de Río Negro, Universidad Nacional de Córdoba, entre otras. 

Particularmente la toma de las facultades nucleadas en el CUIM contó con apoyo de algunos docentes que decidieron dar sus clases públicas, autoridades e incluso las ollas que se utilizaban diariamente para cocinar eran del Complejo Universitario El Palomar. Además, la medida de fuerza sensibilizó a artistas que compartieron su arte y a ciudadanos que se acercaban para dejar una manta o un mensaje de aliento.

Si bien había un sentido de unidad y de apoyo al reclamo en contra del desfinanciamiento, había algunos sectores que no estaban del todo de acuerdo con el método. Tal fue la postura de Oscar Nasisi ex Rector de la UNSJ, quién declaró en una entrevista: “Los chicos están defendiendo un ideal que es la educación, desde esa motivación hay que apoyarlos. Si se equivocan, como en este caso, es nuestra función guiarlos para que no lo hagan más”.

Sin embargo, estas diferencias quedaron opacadas por la unidad que mostró la histórica movilización del 30 de agosto, donde marcharon alrededor de 6000 personas y de algún modo marcó el punto cúlmine de la toma del CUIM.

Según Florencia Ficcardi, ex presidenta de la Federación Universitaria y militante de Creando, hubo dos puntos clave que hicieron posible la gran masividad de la marcha. “Por un lado, fue la vinculación de la comunidad universitaria con los obreros, que permitió que a la marcha se sumaran muchos gremios como la CTA. Otra de las claves fue que se sumaron muchos estudiantes de a pie, esto creo que tuvo que ver con las tomas, es decir con que hubo espacios de sensibilización al interior de las facultades.” 

Además de los puntos anteriores, el clima de movilización estudiantil fue impulsado por otro suceso que tuvo lugar dos meses antes. Un 15 de junio de 2018, estudiantes del frente Crisol-La Mella-Creando decidieron tomar la Facultad de Filosofía como medida de protesta frente a un fraude electoral por parte de la agrupación Principios. Según Diego Riveras, ex Consejero Superior de La Mella, la experiencia de Filosofía permitió que los estudiantes se tomaran en serio la idea de lucha política. 

Diego fue un estudiante comprometido con la defensa de la Universidad, las experiencias de lucha lo atravesaron a nivel personal. Al punto en que, actualmente, es decir casi seis años después, convive con su novia Ludmila quién conoció en la toma de Filosofía. 

El ex Consejero Superior de La Mella explicó que si bien la toma del CUIM tuvo algunas dificultades para concretar objetivos específicos, lo mejor que tuvo fue que “generó un sentido de cohesión en defensa de la Universidad Pública. Incluso dio lugar a luchas en la Universidad Católica porque de manera instantánea los estudiantes se movilizaron frente a aumentos en ese momento”.

A modo de autocrítica, tanto Diego como Juan Pablo coinciden en que faltó el ejercicio político para poder sostener los reclamos en el tiempo y concretar demandas. De hecho, el 5 de septiembre los estudiantes de la Asamblea Permanente decidieron continuar la medida de fuerza y tomaron el edificio del Rectorado. Esta última toma duró dos días pero tuvo menor fuerza y encontró al movimiento estudiantil diluído. 

En las luchas sociales los logros son difíciles de medir. Sin embargo, lo que sin dudas es una victoria, fue que durante un tiempo prolongado la sociedad sanjuanina tuvo como agenda la comprometida lucha de estudiantes. Personas que se organizaron para defender su educación porque entendieron que la Democracia no es solamente votar cada un tiempo sino participar activamente y exigir el cumplimiento de derechos.

Han pasado casi seis años desde el 27 de agosto de 2018 y la Universidad nuevamente se encuentra bajo amenaza. El próximo martes 23 de abril habrá una marcha nacional que promete ser masiva ante una situación mucho más alarmante que la que se vivió en el último gran ajuste universitario. ¿Cuál será el futuro de nuestra Universidad Pública?

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