Juguemos en el bosque mientras el lobo no está: la danza de funcionarios que le renunciaron a Milei mientras expone en Davos
Una seguidilla de renuncias y movimientos en sectores estratégicos deja al descubierto internas y fragilidades en el corazón del gobierno.
Semana ciclotímica para el gobierno de Javier Milei. En menos de un día, sufrió una notable sangría de funcionarios: al menos cuatro salidas de peso en una ola de renuncias que golpeó especialmente a las áreas de inteligencia financiera y transporte.
Mientras tanto, el Presidente exponía por tercera vez en el Foro Económico Mundial, con guiños a Donald Trump y un discurso orientado a proyectarse como referente regional.
El primer movimiento fuerte se dio en la Secretaría de Transporte el miércoles. Allí, Luis Pierrini presentó su renuncia en medio de sospechas por un presunto desvío millonario de fondos —estimado en unos 30.000 millones de pesos— que habría beneficiado al grupo La Nueva Metropol.

Pierrini fue reemplazado por el arquitecto Fernando Herrmann. Pero su salida no fue un hecho aislado. Poco después, también dejaron sus cargos Gerardo Boschín, presidente de SOFSA, y Leonardo Comperatore, titular de ADIF, ambos en el entramado de Trenes Argentinos.
El sacudón alcanzó también a la Unidad de Información Financiera. Allí, Paul Starc presentó su dimisión como titular del organismo antilavado, luego de una gestión que duró apenas nueve meses.

Aunque de manera oficial se hablaron de “razones personales”, la salida de Starc estuvo atravesada por una fuerte disputa con el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo. Según trascendió, el ahora exfuncionario se habría resistido a flexibilizar controles para facilitar la aplicación de la Ley de Inocencia Fiscal y, además, enfrentaba cuestionamientos internos por una presunta “parálisis operativa” del organismo.

Los movimientos no se limitaron a esas áreas. En Nucleoeléctrica, el directorio de la empresa removió a dos gerentes que respondían directamente a Demian Reidel. La decisión se tomó en un clima cargado de internas, denuncias cruzadas y sospechas en torno a procesos de licitación dentro de la compañía.
Vale mencionar, además, que el Gobierno nacional dispuso la intervención del Puerto de Ushuaia. La medida fue justificada por fallas en la infraestructura y presuntas irregularidades en el manejo financiero.
En cuanto a los que entran, Ernesto Gaspari fue designado como sucesor de Starc al frente de la UIF. Se trata de un profesional con pasado en el Grupo Socma y en la Cancillería durante el macrismo, estrechamente vinculado al núcleo de confianza de Santiago Caputo y al jefe de la SIDE, Cristian Auguadra.

Por otro lado, los nombramientos de Sebastián Giorgetti y Fabián González buscaron cubrir las vacantes que dejaron las renuncias de los máximos directivos de las empresas ferroviarias estatales. Giorgetti es un técnico con más de 30 años en el sector, que comenzó su carrera como boletero en SOFSA. González, en tanto, es abogado y fue conjuez en ADIF.
Estos cambios fueron impulsados por el nuevo secretario coordinador de Infraestructura, Carlos Frugoni, con la intención de abrir una nueva etapa de gestión. Todo ocurre, además, en un contexto de “emergencia ferroviaria” y con la mirada puesta en una eventual privatización o concesión de las compañías, tal como habilita la Ley Bases.
De hecho, en las últimas horas, el diario La Nación publicó que Vialidad volvería a depender de la Secretaría de Transporte. De confirmarse, el movimiento implicaría un cambio en el organigrama del Estado y la desvincularía de la Secretaría de Obras Públicas.
Mientras todo esto ocurre en áreas sensibles del gobierno, Javier Milei concluye su participación en el Foro de Davos con un discurso centrado en la solvencia fiscal y la normalización del mercado cambiario.
En sus ya habituales diálogos con medios extranjeros, el mandatario sostuvo que el objetivo final de su esquema económico es alcanzar una libertad monetaria absoluta. Sin embargo, aclaró que el levantamiento de las trabas cambiarias solo se concretará cuando se logre absorber el excedente de pesos en circulación.
Además, subrayó que la Argentina, según su visión, dejó de depender del crédito externo para su funcionamiento cotidiano. El superávit fiscal —remarcó— permitiría cubrir los intereses de la deuda y reducir la necesidad de financiamiento a la mera renovación de los vencimientos de capital.
En paralelo, en el plano internacional, Milei buscó consolidar su cercanía con Donald Trump al integrarse como miembro fundador de una nueva Junta de Paz, orientada a mediar en conflictos globales, entre ellos el de la Franja de Gaza.
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Bajo un alineamiento geopolítico que prioriza a Washington, el Presidente también reivindicó a China como un socio comercial estratégico e imprescindible para el crecimiento de las exportaciones argentinas.
Esa postura convivió con duras críticas a referentes regionales de izquierda. En particular, al mandatario brasileño —con quien dice mantener un vínculo institucional pragmático— y al Gobierno de Venezuela, al que le exige la liberación de ciudadanos argentinos detenidos, mientras respalda los planes de reconstrucción democrática impulsados por Estados Unidos.
