En la previa del aniversario de Ni Una Menos, arranca la recta final del juicio por el intento de femicidio de Martina Naveda
El 2 de junio se leyeron los alegatos finales por el episodio sucedido en enero de 2025. Tras un cuarto intermedio, la sentencia se leerá el 5 de junio. Matías Olmedo enfrenta hasta 22 años de prisión.

En la mañana del 2 de junio, una multitud se agrupa a las puertas de tribunales. Están presentes referentas de Ni Unx Menos y de la Asociación de Familias Unidas por el Dolor del Femicidio. En la sala de audiencias N°6, se leen los alegatos finales de la causa contra Matías Olmedo por el intento de femicidio de Martina Naveda.
El hecho sucedió en enero de 2025, en Chimbas. La fiscalía reconstruyó que Olmedo golpeó, apuñaló e intentó asfixiar a Martina.
Ese ataque no fue el primer episodio de violencia. Terminada la audiencia, Martina declaró ante la prensa que Olmedo solía tironearla, la perseguía hasta su lugar de trabajo y, después de discusiones, se quedaba horas frente a su casa esperando a que saliera. «No le gustaba que yo trabajara, no le gustaba que yo tuviera amigos, me dejé de juntar con todas mis amigas porque él se enojaba», expresó la denunciante.

La fiscalía solicita 12 años de prisión para el acusado, la querella apunta a 22 años por agravantes de alevosía, privación ilegítima de la libertad y ensañamiento. La sentencia se conocerá finalmente el 5 de junio.
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«Hemos esperado con muchísima ansiedad este juicio», dice Yanina Quipaltay, madre de Martina Naveda. «Esta persona [Olmedo] cada vez que agarra el micrófono se encarga de dañar [a Martina] psicológicamente, desacreditarla, poner en duda su salud mental. No tiene límites».
«Martina no ha vuelto a ser la misma persona, no desde el ataque, sino desde que lo conoció. [Olmedo] vino haciendo un proceso de destruirla por completo».
yanina quipaltay
Por su parte, Martina expresó: «Cada día se inventa más mentiras. Quiere hacerlo pasar como que yo me quise suicidar. Y están todas las pruebas, las imágenes, los testigos, y él aún así dice que no ha sido. Me da mucha bronca».
Durante las dos horas que dura la audiencia, Matías Olmedo permanece en la misma posición: sentado, con las manos en el regazo giradas hacia arriba —como orando— y con los ojos clavados en los tres jueces del tribunal. La estrategia de su defensor, César Oro, es instalar que él es la víctima, que Martina se intentó suicidar, que sus heridas eran autoinflingidas y que lo atacó con el cargador de un teléfono. El fiscal responde con las evidencias. Fotografías tomadas in situ cuando la policía llegó al lugar. Olmedo no cambia su lenguaje corporal en ningún momento.


Terminados los alegatos finales, Martina Naveda entra en la sala y lee una carta. «La noche en que fui brutalmente agredida pensé que iba a morir», alcanza a decir antes de que el abogado defensor la interrumpiera, alegando que «es una nueva declaración». La magistrada Mabel Moya desestimó el pedido y la dejó continuar. «Aunque el tiempo pasó, una parte de mí sigue atrapada ahí», sigue la carta.
Un hecho de similares características sucedió el día anterior a la audiencia por el caso de Martina Naveda. En Concepción, un hombre identificado como J. E. Andrade (44) fue detenido tras presuntamente haber golpeado, apuñalado e intentado violar a su pareja. El agresor fue arrestado en su domicilio mientras limpiaba la sangre. Días anteriores, tres femicidios: Agostina Vega, en Córdoba; Dulce María, en Misiones; y Noelia Romero, en Buenos Aires.
Es en este contexto que el Consejo Provincial de Protección Integral de Mujeres, Género y Diversidad, integrado por múltiples organizaciones feministas, llama a marchar el 3 de junio. La convocatoria es a las 16:30 frente a la Legislatura Provincial.

