Elsztain, el magnate del oro en San Juan con acciones en Malvinas que tensiona el discurso de Milei
Una reciente revelación periodística expone las tensiones entre el discurso de soberanía de la Casa Rosada y las inversiones de uno de sus principales aliados empresariales en las Islas Malvinas. Al mismo tiempo, sus proyectos mineros en la provincia de San Juan están paralizados, lo que derivó en un millonario conflicto con proveedores locales.

El influyente empresario Eduardo Elsztain quedó en el centro del debate público tras conocerse su participación accionaria en The Falklands Company, la firma británica que históricamente ha mantenido control sobre buena parte de la economía y la vida política de las Islas Malvinas. La revelación adquiere especial atención en la actual coyuntura política, luego de que el presidente Javier Milei anunciara en cadena nacional duras sanciones contra empresas vinculadas con actividades comerciales británicas en el Atlántico Sur.
Elzstain es, además, el principal accionista y presidente de Challenger Gold y Austral Gold, las empresas que operan la minas de oro Hualilán (Ullum) y Casposo (Calingasta). Actualmente, sus negocios mineros en San Juan permanecen frenados por un error técnico, provocando la suspensión de contratos con empresas proveedoras y una fuerte baja en el empleo local.
Acciones en la principal firma de las Islas Malvinas
Una nota de análisis político publicada por Jorge Liotti en el diario La Nación reveló que el multimillonario argentino posee un paquete accionario en The Falklands Company. Fundada en 1851, la compañía concentra buena parte de las principales actividades comerciales de las Islas Malvinas: desde el sector inmobiliario y la construcción hasta los supermercados, la logística portuaria, el mercado automotor, los seguros y la representación de los puentes aéreos militares con el Reino Unido.
Elsztain posee una participación minoritaria de 2,75%. Su desembarco comenzó entre 2005 y 2006, a través de su fondo de inversión Dolphin. En 2017, el magnate intentó adquirir la mayoría accionaria de The Falklands Company, pero la operación fue vetada y bloqueada por las autoridades británicas, que argumentaron que un control argentino representaba un «peligro real» para el negocio y sus empleados.
La viralización de este dato provocó un fuerte reacción en redes sociales. Allí, Elzstain fue acusado públicamente de ser un «traidor a la Patria«, pero fue respaldado por una figura impensada. Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, dijo en su defensa que sus acciones eran «todo lo contrario a un traidor«.
Por su parte, Elsztain difundió una carta explicando su estrategia de inversión en la empresa. «Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía», sostuvo.
El accionar de Elzstain y Quirno revela una paradoja singular. Al mismo tiempo que el presidente ensaya un discurso soberanista, su canciller defiende públicamente a un empresario con activos en la principal corporación económica británica en las Islas Malvinas.
La relación entre Javier Milei y Eduardo Elsztain va mucho más allá de una coincidencia ideológica. Elsztain es considerado uno de los socios y aliados comerciales más cercanos del actual jefe de Estado. El respaldo del magnate inmobiliario resultó indispensable durante el lanzamiento de la campaña presidencial libertaria. Llegó incluso a prestar las instalaciones de su propio Hotel Libertador para que funcionara como búnker estratégico y residencia privada de Milei durante varios meses.

La promesa Hualilán
En cadena nacional, el presidente Javier Milei dijo: «tendrán que elegir entre una apuesta ilegal en un territorio disputado y una operación rentable y segura en un país soberano». La frase encontró su primera respuesta concreta en las empresas petroleras Schlumberger, Baker Hughes y Halliburton, quienes rechazaron participar en algún proyecto en las Islas Malvinas. ¿Podría tener algún impacto también en empresarios como Elzstain con activos en compañías británicas?
La controversia nacional coincide con un escenario minero complejo local, en el que Elzstain está directamente implicado. El empresario posee entre sus activos dos importantes minas de oro: Hualilán, en Ullum, y Casposo, en Calingasta. Ambos proyectos estaban integrados: en Hualilán se extraería el mineral bruto y sería llevado a la planta de Casposo para ser procesado.

El esquema industrial, presentado como un hito logístico provincial cuando comenzó a funcionar en febrero de 2026, terminó de manera abrupta. El pasado 19 de junio, las operaciones se detuvieron intempestivamente debido a un error técnico en los cálculos de la ley, es decir, del mineral extraíble, en Hualilán. El error obligó a suspender de inmediato los contratos de tres empresas transportistas de la provincia, MTZ S.R.L., Terra Logística S.A. y Mi Viejo S.R.L., que habían invertido un total de 3 millones de dólares en equipamiento específico para cumplir con el contrato original, previsto por tres años.
La suspensión generó un impacto negativo en la cantidad de puestos de trabajo en Calingasta. Con la cancelación de la molienda y el transporte, el departamento perdió empleos locales y buena parte de la demanda que se había generado en sectores como los combustibles, la gastronomía y la hotelería.
El intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, estimó que el freno de las operaciones implicó una pérdida económica de 800 millones de pesos mensuales para el departamento y dejó a trabajadores en situación de desocupación. El malestar se agravó, finalmente, cuando Hualilán anunció que abandonaría el traslado hacia Casposo para avanzar en la construcción de su propia planta procesadora.
La decisión deja en suspenso el futuro del proyecto, ya sin una fecha concreta de producción. Ahora Elzstain deberá definir qué lugar ocupa Hualilán dentro de sus prioridades de inversión.
