Del “cambio” al rejunte: los opositores que Orrego busca sumar para que su proyecto sobreviva a 2027
Mientras algunos dirigentes departamentales ya acercan posiciones con el oficialismo, la alianza con Milei entró en pausa y el peronismo prepara su propia disputa. Con la reforma electoral como telón de fondo, el tablero sanjuanino empieza a ordenarse mucho antes de las urnas.

A un año de las elecciones de 2027, Marcelo Orrego empieza a jugar una partida que definirá algo más que su continuidad en la Gobernación. El resultado también pondrá a prueba si el proyecto político que llegó al poder en 2023 como alternativa al peronismo puede consolidarse como un nuevo ciclo en San Juan o si terminará siendo apenas un paréntesis entre gobiernos del PJ. Con ese desafío por delante, el orreguismo busca ensanchar su base política y electoral. Y para hacerlo mira incluso hacia la vereda de enfrente: exintendentes, legisladores y dirigentes que llegaron como opositores pero que hoy mantienen canales de diálogo con el oficialismo. A esa estrategia se suma otra incógnita todavía sin resolver, la relación con La Libertad Avanza y la posibilidad de un acuerdo con Javier Milei. Orrego parte, de todos modos, con una ventaja concreta. Por ahora, no enfrenta una interna capaz de poner en discusión su liderazgo dentro del espacio. Del otro lado, el peronismo intenta ordenar liderazgos, alianzas y candidaturas en un escenario que todavía permanece abierto.
Efectivamente, Orrego no parece tener rivales internos capaces de hacerle sombra dentro de su propio espacio. Si bien en varias oportunidades se especuló con tensiones con Fabián Martín, el vicegobernador viene mostrando un fuerte alineamiento con la conducción de Orrego. Por ahora, nada indica que pueda abrirse una interna entre ambos.

A eso se suma el acompañamiento de los partidos socios y aliados. El PRO, ACTUAR, Dignidad Ciudadana, la UCR y el bloquismo vienen mostrando predisposición a respaldar las decisiones del Ejecutivo provincial, incluso cuando algunos proyectos oficiales, como la reforma del Código Electoral, no sean del todo de su agrado.
Ahora bien, el gran objetivo político de Orrego para el año que viene será demostrar que un gobierno no peronista puede consolidar un ciclo de largo plazo y no convertirse apenas en un puente entre dos administraciones del PJ. La Constitución le permite proyectar su permanencia en el poder, al menos, hasta 2035.
Una de las movidas del orreguismo consiste en atraer a exintendentes y legisladores que llegaron a la Legislatura provincial como opositores para incorporarlos a las filas del oficialismo. De hecho, dentro del orreguismo hay figuras que admiten la existencia de canales de diálogo con sectores opositores propensos a alcanzar acuerdos con Orrego. Se trata, principalmente, de dirigentes departamentales cuya relación con los intendentes peronistas de sus distritos atraviesa un fuerte desgaste y que, por distintas razones, todavía disponen de margen para negociar.


El primer caso es el de Marcelo Mallea, de Angaco, quien ya consumó oficialmente su pase al oficialismo orreguista. Otro nombre es el de Leopoldo Soler, de Ullum. Su relación con el intendente David Domínguez está fuertemente deteriorada. Soler, de origen basualdista, conoce en profundidad el ecosistema político de Orrego y mantiene un vínculo con el fundador del espacio, Roberto Basualdo, dos elementos que facilitan un eventual acercamiento.
En Calingasta aparece Jorge Castañeda. Mantiene un vínculo muy deteriorado con el intendente Sebastián Carbajal y ya viene colaborando con el oficialismo en la Legislatura. Una stuación similar atraviesa Omar “Mengueche” Ortiz, de Valle Fértil. Mantiene una relación muy desgastada con el intendente Mario Riveros, ha votado de manera recurrente junto al orreguismo y podría buscar cobijo electoral bajo el ala del gobernador para volver a competir en su departamento.
Hay, además, sectores opositores que funcionan como aliados legislativos del oficialismo, aunque continúan atados al PJ. Son dirigentes que mantienen una relación cercana con Orrego e incluso acompañan leyes provinciales controvertidas, pero cuyos compromisos nacionales y partidarios dificultan un salto político directo hacia el oficialismo. Un ejemplo es Franco Aranda, del Frente Renovador. Su alineamiento con Sergio Massa a nivel nacional representa un obstáculo para una ruptura con el peronismo en la provincia.
Otro caso es Eduardo Cabello, integrante de la conducción de la CGT San Juan. Cabello ya advirtió que la central obrera trabajará con el justicialismo siempre que este le otorgue el espacio que reclama en la «mesa chica». ¿Será con Uñac? ¿Será con Kicillof? ¿Será con el giojismo? Por ahora, la respuesta sigue abierta.
Gabriel Sánchez y Pedro Albagli, en tanto, son dos diputados que responden directamente a los dirigentes peronistas Fabián Gramajo y Juan Carlos Abarca, respectivamente. Ambos mantienen, por ahora, un anclaje firme en el PJ.
Otro capítulo es la posible alianza con La Libertad Avanza y el presidente Javier Milei de cara a 2027. La relación de Orrego con la administración nacional ha sido pendular y, a medida que se acerca la discusión electoral, el vínculo parece haber entrado en una pausa.

Tras la visita de Karina Milei a la provincia y la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete se aceleraron los cortejos mutuos. Sin embargo, el orreguismo parece haber moderado aquel entusiasmo y, por ahora, puso la eventual alianza en pausa.
Voceros clave del gobernador, como Emilio Achem, secretario general de la Gobernación, y Sergio Miodowsky, intendente de Rivadavia, sostienen abiertamente que «hoy Milei necesita más a Orrego que al revés».
El orreguismo considera que cuenta con herramientas económicas propias para reactivar la obra pública y el empleo local sin depender exclusivamente de la Casa Rosada. En ese cálculo aparecen el acuerdo con Vicuña por 250 millones de dólares y la colocación de bonos internacionales por otros 600 millones.
A eso se suma otro factor. La imagen de la gestión de Milei atravesó fuertes fluctuaciones negativas durante 2026.
También aparece un obstáculo dentro de la propia La Libertad Avanza. El diputado nacional José Peluc es abiertamente refractario a un acuerdo electoral y aboga por competir en soledad, con lista propia y bajo un escenario de tercios. Sostiene que «los votos de Milei son de Milei y de nadie más», aunque acatará la decisión final de Karina Milei.
Todavía existe, sin embargo, la posibilidad de que el gobernador decida desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, una medida que obligaría a anticipar los comicios locales al primer semestre del año que viene. Ese escenario precipitaría el cierre de alianzas hacia fines del verano y aceleraría las negociaciones políticas.
Orrego impulsa la derogación de la Ley de Lemas (SIPAD) para regresar a las internas partidarias tradicionales. Sus socios políticos del PRO, ACTUAR y el bloquismo, sin embargo, presionan por una fórmula intermedia que permita presentar dos o tres candidatos a intendente por frente en cada departamento.

Para el peronismo, una interna tradicional y cerrada podría generar fuertes fricciones. En cambio, un esquema que habilite múltiples candidatos por frente podría derivar en disputas feroces, aunque también altamente competitivas.
En Chimbas, por ejemplo, si el nuevo sistema permite competir a varios candidatos de un mismo frente, podría producirse un choque directo entre la intendenta Daniela Rodríguez, distanciada del espacio conductor, y su exmentor Fabián Gramajo. Una contienda de esas características podría concentrar buena parte de la atención política de Chimbas y relegar a un segundo plano las posibilidades de los candidatos orreguistas.
El peronismo sanjuanino, mientras tanto, busca una figura nacional fuerte que pueda traccionar electoralmente en la provincia. José Luis Gioja trabaja para estructurar en San Juan el proyecto presidencial de Axel Kicillof, a través del Movimiento Derecho al Futuro y junto a Héctor Daer. En paralelo, el senador Sergio Uñac mantiene su propia precandidatura presidencial.
