Crisis en Dilexis: la fábrica de Tía Maruca en San Juan detiene su producción y da vacaciones forzadas a 300 empleados
La planta de Albardón paró su actividad por una semana. Trabajo confirmó atrasos salariales, aunque no recibió denuncias formales.

La empresa Dilexis decidió suspender temporalmente su producción y otorgar vacaciones forzadas a su personal. Según trascendió en distintos medios de la provincia, la planta de galletas que produce la tradicional marca Tía Maruca permanecerá parada durante siete días. La medida entró en vigor el lunes 25 de agosto de 2025 y fue comunicada por el área de Recursos Humanos a los trabajadores.
Si bien aún no se conoce una versión oficial de la compañía, trascendió que la decisión se debe a un escenario financiero delicado y a un difícil momento comercial, marcado por fuertes caídas en las ventas y la acumulación de stock.

Según un audio al que accedió 0264 Noticias, un representante de Recursos Humanos señaló que llevan “un mes con ventas por el piso”. Las vacaciones forzadas serían un intento de reducir costos operativos y comercializar el producto existente.
A los empleados también se les informó sobre el retraso del 50% de la primera quincena de agosto, que asciende a 86.400.000 pesos, cuyo pago original se postergó una semana. La empresa reconoció dificultades para facturar y cobrar, lo que afecta su capacidad de cumplir con obligaciones financieras. La Subsecretaría de Trabajo de San Juan confirmó a Diario Huarpe la existencia de irregularidades en el pago de sueldos.
Diario 13 San Juan indicó que desde la Casa Central de Dilexis confirmaron que hace diez días terminaron de pagar el 50% de lo que correspondía a la segunda quincena de julio. Aseguraron que recién la semana siguiente, prometiendo que será antes del viernes, pagarán el 50% de la primera quincena de agosto.
La situación genera incertidumbre y malestar entre los empleados, que temen por sus puestos de trabajo y no saben realmente cuándo cobrarán. En la planta de Albardón trabajan unas 300 personas. Aunque la dirección de la empresa insistió en que no hay riesgo de cierre ni despidos masivos, los trabajadores se mantienen en estado de alerta.
Desde hace semanas circulan rumores sobre cambios estructurales. La compañía ya había tenido atrasos salariales en los últimos meses.
En mayo de este año, el CEO de Tía Maruca, Mario Di Salvo, visitó San Juan para desmentir los rumores de una venta o cierre de la planta de Albardón, calificándolos de “infundados” y asegurando que la empresa seguía apostando por la provincia. En esa oportunidad reconoció atrasos salariales de cinco días, pero afirmó que la producción continuaba con normalidad y que los pagos se efectivizarían.

Explicó que los problemas se debían a un “reordenamiento interno” destinado a “afinar la fábrica” mediante capacitaciones y reasignación de responsabilidades, garantizando que esto no afectaría las fuentes laborales. Incluso, la firma había solicitado un encuentro institucional con la Subsecretaría de Trabajo para contener la “escalada mediática”.
La Subsecretaría de Trabajo ya seguía de cerca la situación, realizando conciliaciones y audiencias para establecer cronogramas de pagos. El subsecretario Franco Marchese indicó que, aunque los pagos estaban retrasados, la empresa “venía pagando a los ponchazos”.
Sin embargo, según publicó Diario Huarpe este martes, las autoridades de la Subsecretaría aseguraron no haber recibido una presentación formal del sindicato o de los empleados sobre las vacaciones anticipadas, a pesar de que la medida fue difundida en un audio y comunicada por Recursos Humanos. El organismo espera una notificación oficial para evaluar los pasos a seguir.
Además de los pagos a destiempo, los trabajadores denunciaron la falta de entrega de ropa de trabajo.

Aunque se habló de vacaciones para “todo el personal”, se aclaró que habría excepciones para quienes fueran convocados específicamente a cumplir funciones. La medida fue difundida inicialmente por el medio Albardón Noticias, lo que sorprendió a la Subsecretaría de Trabajo por haberse concretado sin presentación formal.
Hasta el momento, la empresa no emitió ningún comunicado oficial sobre la situación.
La historia de la fábrica de Albardón: de Sasetru a Argensun Foods
La historia de la planta de galletitas de Albardón condensa, en buena medida, los vaivenes de la economía argentina de los últimos cincuenta años. Desde sus orígenes en los años setenta hasta la más reciente adquisición por parte de Argensun Foods, el recorrido de la fábrica está marcado por ciclos de expansión, quiebras, ventas y promesas de relanzamiento.
El proyecto comenzó en 1976, cuando la firma Sasetru inició la construcción de la planta con una inversión de 25 millones de dólares. Fundada en 1949, Sasetru se había convertido en una de las mayores empresas alimenticias del país, con más de 10.000 empleados y diez establecimientos fabriles hacia mediados de esa década. Exportaba cereales y oleaginosas y fue considerada la primera multinacional argentina. La compañía tenía vínculos estrechos con el peronismo, pagaba quince sueldos al año e incluso construía viviendas para sus trabajadores.
Ese crecimiento, sin embargo, chocó con el modelo económico del ministro José Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura militar. Tras el Rodrigazo de 1975 y el golpe de 1976, Sasetru enfrentó presiones cada vez más fuertes, entre ellas la exigencia de entregar los legajos de sus delegados sindicales. Con una deuda superior a los 500 millones de dólares y sin acceso a financiamiento, entró en convocatoria y quebró en 1981. Obligada a vender el Banco Internacional sin recibir compensación alguna, cesó sus actividades luego de un proceso judicial en el que sus directivos fueron absueltos.
La planta de Albardón permaneció cerrada durante más de dos décadas. Hubo intentos de reactivarla, como las gestiones de Leopoldo Bravo con Raúl Alfonsín y Jorge Escobar, pero ninguno prosperó.
En 1997, el grupo Dilexis adquirió la firma por 4,5 millones de dólares. No fue hasta 2002 que obtuvo los beneficios de la promoción industrial y, un año después, inició su puesta en marcha. La intervención del entonces senador José Luis Gioja resultó clave para destrabar los incentivos impositivos que hicieron posible la apertura. En marzo de 2004 se produjo la primera tanda de galletas semidulces fortificadas. El comprador local fue Sol Frut, aunque también se concretaron exportaciones a destinos tan lejanos como Luanda, en Angola. El entonces presidente Néstor Kirchner visitó la planta para celebrar el envío. La fábrica comenzó con 123 trabajadores y una producción de 6.000 toneladas.

En 2011, tras nuevas dificultades económicas y la amenaza de cierre, la planta fue adquirida por Pepsico.
Seis años más tarde, en 2017, la compañía Tía Maruca, fundada en 1998 por Alejandro Ripani, tomó el control de la fábrica. La operación incluyó el traspaso de marcas como Dale y Argentitas, además de un contrato para producir las galletitas Toddy en San Juan. En ese momento, Tía Maruca controlaba cerca del 5% del mercado local. La planta tenía 22.000 metros cuadrados, una capacidad de producción de 3.000 toneladas mensuales y empleaba a unas 350 personas en la provincia.
Pese al impulso inicial, la firma atravesó pronto nuevos ajustes y problemas financieros. Hubo atrasos en el pago de aguinaldos y, en 2019, abrió un concurso preventivo de acreedores que logró levantar en 2022. Sin embargo, los problemas de liquidez persistieron, con demoras en los pagos y rumores de venta o cierre.

De hecho, en 2022 La Mecha publicó una nota titulada «Nos despidieron para silenciar al resto, para meter miedo a nuestros compañeros que están adentro de la fábrica», donde se relatan en primera persona tres despidos de la empresa.
El 25 de junio de 2024 se anunció la compra del 50% del capital accionario y del control estratégico de Tía Maruca por parte de Argensun Foods, empresa argentina fundada por la familia Díaz Colodrero y liderada por Pablo Tamburo. La operación fue presentada como un esfuerzo conjunto con Alejandro Ripani, que permitió homologar el concurso de acreedores, poner al día los salarios y cancelar los cheques rechazados. Tamburo explicó que buscaban una marca con “nostalgia” para apuntalar la transformación de Argensun, de firma agroindustrial a compañía de alimentos.
Argensun es conocida por sus semillas de girasol confitero, las populares Pipas, con más del 70% del mercado en ese rubro. En los últimos años también incorporó marcas como Rojas Proyecto III, productora de la leche chocolatada y yogures Plenty, además de los jugos Pura Fresh.