Córdoba, casa abierta: San Juan en el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres
Ni Unx Menos San Juan lleva las demandas de la provincia a una cita que reúne a mujeres y disidencias de todo el país. Frente al ajuste y los discursos de odio, el Encuentro apuesta a construir redes y sostener respuestas colectivas.

Del 10 al 12 de octubre, la ciudad de Córdoba se transforma por tercera vez en la sede del 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersex y No Binaries. En un contexto atravesado por la precarización de la vida, el ajuste económico y el avance de discursos de odio, las asambleas de todo el país —entre ellas Ni Una Menos San Juan— preparan sus colectivos y arman sus bolsos. Porque en las épocas donde el mercado propone el sálvese quien pueda, encontrarse sigue siendo la política principal del feminismo.
Casi cuatro décadas pasaron desde aquel primer Encuentro en 1986 donde mil mujeres se animaron a abrir una conversación que cambiaría para siempre la historia política de la Argentina. Ahora, con casi cien talleres en marcha, marchas masivas y la ciudad de Córdoba recibiendo a más de 100.000 activistas de todo el territorio argentino, la cita, más que una tradición, es una necesidad de supervivencia política. Ni Unx Menos San Juan estará presente en el encuentro plurinacional.
Para los feminismos populares y de base, el viaje a Córdoba llega en medio de una crisis socioeconómica donde las tareas de cuidado se multiplicaron, las familias se endeudan para comer y las redes institucionales de protección fueron sistemáticamente desmanteladas. En esos territorios donde el Estado se retira, son las mujeres y disidencias organizadas las que siguen parando la olla, sosteniendo los barrios y haciendo frente a la violencia.

Volver a la trinchera del cara a cara
Si algo enseñó la historia reciente de los Encuentros es que su potencia no está en las grandes resoluciones individuales ni en los discursos cerrados, sino en la dinámica asamblearia, horizontal y autofinanciada que habitan sus talleres. Sentarse en ronda con una compañera de una zona rural, o con una trabajadora comunitaria del conurbano o con una militante del interior del país permite entender de un plumazo que el dolor y la sobrecarga no son fracasos personales, sino problemas estructurales que requieren respuestas colectivas.
Yanina Opaso, militante de Ni Unx Menos San Juan, señaló a La Mecha, que el Encuentro Plurinacional, consiste en “espacios de debate en charla talleres, muestras, actividades culturales, peñas y demás, donde las mujeres y diversidades hacen uso y toman el espacio público para debatir las realidades que que estamos atravesando”.
En esta edición, los ejes de debate cruzan de lleno las urgencias de la coyuntura: la feminización de la pobreza, la soberanía sobre los cuerpos y los territorios, las estrategias antirrepresivas y la resistencia frente al avance de los discursos de odio.
“En este contexto político y económico tan complejo la importancia de qué nos sigamos encontrando es no sólo debatir sobre nuestras realidades, sino construir redes”, señaló Opaso.
San Juan en la marea plurinacional
Desde San Juan, el viaje implica también un esfuerzo militante de autogestión: rifas, bingos y venta de empanadas para garantizar que los colectivos salgan y que ninguna compañera se quede afuera por falta de recursos. La asamblea Ni Unx Menos San Juan lleva al Encuentro no solo la voz de una provincia con particularidades cordilleranas y problemáticas locales de empleo y violencia, sino la convicción de que las provincias deben incidir con fuerza propia en el concierto federal del movimiento.
“Llevamos las demandas de lo que está pasando en nuestra provincia, y también construimos redes en torno a eso. Creo que es fundamental poder construir redes que nos permitan revertir lo que nos está pasando”, expresó la militante.
Afecto, ritual y encuentro
Frente a la narrativa individualista que pretende desarticular la organización popular, el feminismo demuestra que sigue siendo la trama que cuida y sostiene. No desde una épica romántica ni abnegada, sino desde la dignidad de quienes saben que, cuando todo se rompe alrededor, encontrarse es el primer acto de resistencia.
Como recordaba la militancia histórica en vísperas de este 39° Encuentro, el feminismo también es recuperar la espiritualidad comunitaria, la música, el baile, el ritual de compartir la comida y pasarse recetas para una vida mejor en medio de tanta crueldad. Córdoba será, sobre todas las cosas, la casa abierta donde miles de cuerpos recuperen las fuerzas para seguir luchando.
