Consumada la sumisión de Orrego ante Milei: ¿hacia dónde va ahora el Gobierno de San Juan?

Tras el respaldo a la reforma laboral, la gestión provincial redefine su estrategia, apuesta a la Casa Rosada y recalcula su futuro electoral.

Esta vez el péndulo de Orrego llegó hasta los pies de Milei y nada indica que vaya a retomar su movimiento habitual. Más bien parece haberse quedado pegado. Nancy Picón y Carlos Jaime, los dos únicos legisladores nacionales del oficialismo sanjuanino, votaron a ojos cerrados la reforma laboral que impulsaron los libertarios.

No es que antes hubieran actuado distinto. Sin embargo, hubo momentos en los que Picón y la exdiputada Moreno —a la que nunca se le conoció la voz— deslizaron algunos reparos frente a iniciativas del Ejecutivo nacional: el desfinanciamiento universitario, el recorte a jubilados o a personas con discapacidad.

Ahora el escenario es otro. Después de una serie de hechos que dejaron al gobernador en una fragilidad explícita, el rumbo parece claro: acatar lo que llegue desde Nación, intentar rescatar algún beneficio y, si se puede, capear el temporal.

Orrego y su equipo recorriendo las zonas perjudicadas en Zonda y Ullum tras el temporal de lluvias que afectó la provincia hace unas semanas.

Desde que fue electo gobernador en julio de 2023, Orrego no volvió a ganar una elección. Perdió las legislativas nacionales de octubre de ese año —consiguió una sola diputada, Picón, y ni siquiera logró meter un senador; su candidata, Patricia Bullrich, quedó fuera del balotaje presidencial— y volvió a caer en 2025, esta vez frente al peronismo.

La polarización entre libertarios y peronistas no deja espacio para los tibios. O, al menos, eso muestran los resultados en las provincias donde ese carril del medio intentó afirmarse. No funcionó ni bajo el sello de Provincias Unidas ni con armados estrictamente provinciales.

En el oficialismo sanjuanino lo saben. De cara a 2027, la apuesta al centro no parece ser un refugio. Más bien podría empujarlos a una derrota ante La Libertad Avanza o, peor aún para ellos, frente al peronismo.

Marcelo Orrego, Javier Milei y José Peluc en 2024.

La fragilidad de los inquilinos de Libertador y Paula también se percibe en gestos que varios analistas y operadores políticos califican como torpes o inexpertos. La persecución a trabajadores estatales y el disciplinamiento a medios —mediante la quita de pauta oficial o episodios de censura— exponen esa falta de autocontrol, con reacciones que a veces resultan desmedidas.

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Ni hablar de las filtraciones que salen desde el propio Gobierno y que después intentan tapar con torpeza. La distribución de la pauta oficial entre los medios provinciales volvió a desnudar cómo las grandes empresas mediáticas obtienen ganancias desmedidas —y para muchos, obscenas— a cambio de alinearse con el poder de turno.

También circularon versiones sobre quién sería la persona encargada, dentro del Ejecutivo, de organizar un ejército de bots destinado a atacar publicaciones periodísticas incómodas.

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La debilidad político-institucional también quedó expuesta en un error de cálculo. Antes del 26 de octubre de 2025, Fabián Martín repitió hasta el cansancio que su candidatura no era testimonial. Después fue difícil explicar por qué debía quedarse en la Legislatura provincial y enviar a Carlos Jaime —esbirro de Orrego— a ocupar la banca nacional.

Es el juego de la política, es cierto. Pero para muchos eso roza la estafa electoral. Y de esa marca no es sencillo despegarse.

Fabián Martín, vicegobernador, junto a Marcelo Orrego.

Otro punto, no menor. No hubo cambios relevantes en el Gabinete salvo en el área de Seguridad y un cargo menor en Ambiente, en 2024—. La versión oficial sostiene que todo marcha bien. Desde afuera, y también desde algunos despachos internos, la lectura es distinta: no hay a quién poner. Es que la debilidad se explica por la escasez de cuadros idóneos para ocupar la estructura estatal provincial. “Se siguen manejando como si fuera un municipio”, es una frase que se repite en conversaciones políticas, tanto dentro como fuera del oficialismo.

La apuesta es hacer valer la única correlación de fuerzas que hoy conserva el oficialismo provincial. Y ese margen está en la Cámara de Diputados de San Juan. Allí buscará impulsar un nuevo sistema electoral y el desdoblamiento de los comicios de 2027 para llegar con alguna chance competitiva.

Una Legislatura que muchas veces parece más concentrada en declarar de interés una fiesta departamental que en discutir mejoras estructurales para los sanjuaninos. El círculo rojo. La famosa casta política, en su versión más pura.

La Legislatura Provincial es donde el orreguismo y sus aliados tienen una cierta ventaja para maniobrar.

Hay otros indicios que sugieren que “se las ven venir”. Algunos analistas ya hablan de un “gobierno en retirada”. Empiezan a asomar negocios con socios políticos cercanos: los González y los Icazzati —dueños de Café América y con intereses en otros rubros, beneficiados de manera recurrente—, los Gazzé.

También sobrevuelan versiones sobre maniobras en el área de Minería que aún no salieron a la luz pública, pero que, si se confirman, podrían comprometer al ministro Perea y a la familia de su esposa, los Bastías, señalados como grandes ganadores del anunciado boom minero.

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Ante este escenario, la salida más previsible para el orreguismo parece ser profundizar el vínculo con Milei y buscar su respaldo rumbo a 2027. Sin embargo, no es tan sencillo.

En San Juan, quien conduce La Libertad Avanza es José Peluc. Está fortaleciendo su estructura, tiene aspiraciones propias y cuesta imaginarlo aceptando un papel secundario. A eso se suma la mala relación personal con Orrego, que se remonta a los tiempos en que ambos integraban el Partido Producción y Trabajo, hasta que Roberto Basualdo optó por el dirigente santaluceño.

Cristina Tejada, José Peluc y Abel Chiconi festejando en el búnker de La Libertad Avanza tras conocerse los resultados de las legislativas 2025.

Hoy, el libertario observa esta reconversión con una mueca que mezcla satisfacción y cálculo.

El puente entre Orrego y la Casa Rosada es el ministro del Interior, Diego Santilli. En su recorrida por las provincias, el funcionario fue tejiendo acuerdos con los gobernadores dialoguistas. El sanjuanino quedó dentro de ese grupo.

Todo indica que hubo un principio de entendimiento. Al menos, Orrego ya cumplió su parte con el respaldo a la reforma laboral.

Hay un detalle que no pasó desapercibido. En la visita de Santilli a San Juan no hubo referentes libertarios que posaran junto al gobernador. Y se supo que, cuando el ministro se dirigió luego a un encuentro con la militancia de La Libertad Avanza, a Orrego le sugirieron que no asistiera. Sin embargo, se acercó igual y bajó a saludar.

Diego Santilli en su visita a San Juan. Foto: Tiempo de San Juan

No es un dato menor que dentro del frente gobernante —integrado por el partido de Orrego, el PRO, la UCR, Actuar, el recientemente incorporado Partido Bloquista, Dignidad Ciudadana y otros espacios— convivan dos líneas de pensamiento.

La primera, asociada a Marcelo Orrego, remite a un peronismo de perfil más bien conservador que todavía concibe un Estado presente en ciertas áreas sensibles. Ahí aparecen el boleto educativo gratuito o la decisión de hacerse cargo de obras públicas que originalmente correspondían a Nación.

La segunda línea es más abiertamente antiperonista y observa con entusiasmo las ideas libertarias. Varios funcionarios de peso, entre ellos Fabián Martín, ya lo han dejado entrever. No descartan un acuerdo con La Libertad Avanza. Basta escucharlos para intuir hacia dónde podrían saltar si el barco empieza a hundirse.

Incluso el bloquista Luis Rueda afirmó recientemente en Pelado Stream que “hay que tratar de acordar un gran frente con La Libertad Avanza”.

Está claro: el peronismo en San Juan sigue ahí. Con un piso que ronda el 30%, la polarización podría abrirle una puerta para regresar al poder provincial en 2027. No la tiene fácil, desde ya. Pero el fantasma existe, y ese riesgo es uno de los factores que empujan a Orrego a alinearse con Milei.

Orrego solo dispone de dos diputados para ofrecerle al Gobierno nacional. Y los hizo pesar en la votación de la reforma laboral. Los libertarios necesitaban 129 presentes; sin los orreguistas habrían sumado 128. Se sentaron, dieron quórum y el tablero marcó 130. Después votaron la reforma sin apartarse del libreto.

Del otro lado, Milei sigue siendo Milei. No ha dado demasiadas señales de generosidad con sus aliados menores. Al círculo íntimo, todo. A los tibios, poco o nada. Y en la mirada presidencial, Orrego todavía habita esa zona gris.

Javier Milei junto a gobernadores.

Habrá que ver si las promesas mineras —con la eventual reforma de la Ley de Glaciares en el horizonte— logran traducirse en la anunciada lluvia de inversiones. Por ahora, la inflación no termina de ceder, el dólar permanece planchado y las proyecciones para 2026 no anticipan un repunte claro de la economía, el consumo ni el empleo.

Son pronósticos. Pero en política, a veces, los pronósticos también ordenan las decisiones.

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