A un año del aterrizaje del avión de Estados Unidos en la Pampa del Leoncito y el inicio del conflicto geopolítico por el radiotelescopio chino

El 30 de septiembre de 2025, un avión aterrizó sin aviso en la Pampa del Leoncito. El hecho develó una puja entre Estados Unidos y China por el radiotelescopio CART.

El 30 de septiembre de 2025, un avión aterrizó de manera sorpresiva en la Pampa del Leoncito, en Calingasta. Allí permaneció apenas 15 minutos. Durante ese tiempo, la tripulación descendió, observó el terreno y despegó.

El hecho trascendió públicamente gracias a la emisora calingastina Radio Manantial. Durante las primeras horas solo se conoció una fotografía tomada con un celular a distancia. Pero, al poco tiempo, se conoció por medios de comunicación locales que el avión estaba vinculado a la embajada de los Estados Unidos y su tripulación tenía el objetivo de inspeccionar el terreno, supuestamente para una futura visita de autoridades estadounidenses.

En paralelo, los diputados sanjuaninos del bloque justicialista (Fabiola Aubone, Walberto Allende y Jorge Chica) presentaron un pedido de informe dirigido al Poder Ejecutivo Nacional para exigir explicaciones sobre las condiciones en que se autorizó el vuelo: ¿cuál fue su objetivo, quiénes integraban la tripulación, qué protocolos de seguridad se aplicaron y qué organismos nacionales intervinieron? Estas preguntas nunca obtuvieron respuesta.

Inmediatamente, la atención pública apuntó al radiotelescopio CART, ubicado a 19 kilómetros de la Pampa del Leoncito.

El CART es uno de los proyectos de observación astronómica más ambiciosos de Sudamérica: a diferencia de los telescopios ópticos tradicionales, su antena parabólica está diseñada para captar ondas de radio provenientes del espacio lejano. El instrumento permitirá estudiar fenómenos como la formación de estrellas y galaxias, además de realizar mediciones geodésicas de alta precisión.

Su construcción fue gracias a un convenio entre la UNSJ, el CONICET, el Gobierno de San Juan y el Observatorio Astronómico Nacional de la Academia de Ciencias de China.

El acuerdo fue firmado en 2015 por una duración de 10 años. A fines de junio del 2025, las autoridades del CONICET rechazaron la extensión del convenio, provocando la suspensión de la obra a poco de ser terminada. El conflicto sumó un nuevo episodio cuando, en septiembre, la Aduana retuvo un cargamento con material esencial para completar la construcción del radiotelescopio.

Estos hechos, lejos de ser coincidencias aisladas, permitían observar un alineamiento explícito del Gobierno con las directrices geopolíticas de los Estados Unidos.

Foto: Diario de Cuyo.

El radiotelescopio como moneda de cambio

Tanto el aterrizaje como la suspensión del radiotelescopio coincidieron con la negociación en Nueva York entre el presidente Javier Milei, su ministro de Economía Luis Caputo y el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent; quienes acordaron un salvataje financiero de 20 mil millones de dólares para afrontar vencimientos de deuda.

El salvataje no solo tuvo la intención de sostener la economía del gobierno libertario, sino también limitar la inversión de China en activos estratégicos en el país. En una entrevista a Fox News, Scott Bessent declaró: «Milei tiene el compromiso de sacar a China de la Argentina«.

Después, en una reunión bilateral, Bessent reiteró que la asistencia económica estaba condicionada al cierre de «puertos, bases militares y centros de observación que se han creado».

Tampoco pasó desapercibida la declaración del entonces jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Alvin Holsey, en una conferencia de prensa en Buenos Aires: «el Partido Comunista Chino continúa su incursión metódica en la región, buscando exportar su modelo autoritario, extraer recursos y establecer infraestructura de doble uso, desde puertos hasta el espacio». La frase insinuaba que proyetos científicos como el radiotelescopio CART o la Estación Espacio Lejano en Neuquén (ambas financiadas por China) podían tener una finalidad militar oculta.

Holsey dijo también: «Las empresas chinas capturan tierra, capturan infraestructura crítica y sectores estratégicos como la energía y las comunicaciones. China controla la inteligencia militar y las instalaciones espaciales en todo este hemisferio y amenaza puntos de acceso marítimo crítico».

Actualmente, la construcción del radiotelescopio permanece frenada en un 90%. Solo resta que Aduana permita el ingreso del material faltante para completar la obra. Las autoridades de la UNSJ han agotado las instancias de reclamo al Gobierno sin obtener una respuesta favorable.

Pero aun prevalece una mínima esperanza. En agosto de 2026, Jorge Castro, decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, disertó en una reunión de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado para informar sobre el estado del radiotelescopio.

Castro afirmó que los senadores del bloque justicialista que conforman la Comisión se comprometieron a presionar desde el Senado para destrabar la construcción del CART. Quedará pendiente ver si, finalmente, podrán reactivarlo.

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