¿Se derrumba el Reino Unido? Gales, Escocia e Irlanda del Norte acuerdan terminar con el dominio de Inglaterra
La presión de Donald Trump en las Islas Malvinas e Irlanda aceleró el proceso independentista que podría terminar con el dominio de Gran Bretaña.

Los gobiernos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte firmaron un acuerdo conjunto en Cardiff para poner fin al dominio de Inglaterra y retornar a la Unión Europea. El colapso territorial y político interno de Gran Bretaña coincide con una presión geopolítica de Donald Trump, quien cuestionó la viabilidad de la presencia británica en las Islas Malvinas y respaldó la reunificación irlandesa.
Las máximas autoridades de Escocia, Gales e Irlanda del Norte firmaron en Cardiff un acuerdo de entendimiento para avanzar en la independencia del Reino Unido. La cumbre reunió al primer ministro escocés, John Swinney (SNP); a la primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, acompañada por la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald; y al anfitrión galés, Rhun ap Iorwerth, líder de Plaid Cymru.

El documento expresa que «el tiempo de Westminster llega a su fin» y propone «a better way«: «naciones trabajando en conjunto como iguales, compartiendo ideas y experiencia, y construyendo relaciones basadas en el respeto mutuo e intereses comunes». Además, exige al Parlamento británico «preparar y facilitar el cambio constitucional».
Por primera vez en la historia, las tres naciones cuentan simultáneamente con administraciones pro independentistas decididas a liberarse de la tutela de Inglaterra y retornar a la Unión Europea. En medio de este escenario de desintegración, John Swinney lanzó una frase lapidaria y declaró abiertamente que Andy Burnham será «el último primer ministro del Reino Unido«.

«Me encantaría verla unificada»
En una visita a Dublín, Donald Trump respaldó la reunificación de Irlanda: «No quiero causar ningún problema, pero me encantaría verla unificada. A mi modo de ver, va a suceder en algún momento y será fantástico». La declaración desafió directamente a Londres en un territorio vecino en disputa, convirtiéndose en un catalizador que aceleró la cumbre independentista en Cardiff.
La isla permanece dividida desde 1921, tras la tregua que puso fin a la guerra de independencia irlandesa y reconoció el Estado Libre Irlandés (actual República de Irlanda). Irlanda del Norte permaneció como un enclave británico separado. La isla es de especial interés debido a su cercanía con Groenlandia y su ubicación central en el Atlántico Norte, de cara al paso entre ese océano y el Pacífico.

«No sé si están dispuestos a viajar tan lejos»
Irlanda fue la última presión de Trump hacia el Reino Unido en estos días. Antes, había cuestionado la viabilidad de la presencia británica en las Islas Malvinas. El presidente estadounidense advirtió que una escalada en el Atlántico Sur representaría un «desastre potencial» e insinuó su mediación en el conflicto: «estoy seguro que me involucrarían (…) posiblemente pueda resolverlo».
Trump puso en duda la capacidad logística de Londres para sostener un despliegue militar a miles de kilómetros de distancia. Dijo que el Reino Unido «tiene un problema con la inmigración, con la energía y otros asuntos que deben resolver. No sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos».
Además, Donald Trump reclamó la indecisión de Gran Bretaña para comprometerse en su guerra contra Irán. «Tu país no se está manejando bien. No olvides que obtiene un gran porcentaje de su petróleo del estrecho de Ormuz y no estuvieron allí para ayudarme» protestó.
Esta ofensiva de los Estados Unidos en Irlanda y el Atlántico Sur funciona como una maniobra de tenaza o acorralamiento diplomático que presiona al Reino Unido con el objetivo de forzar un mayor gasto militar en la OTAN o, en última instancia, reemplazar su control territorial.
