Un hombre murió en una comisaría de Valle Fértil y su familia cuestiona la versión policial de suicidio
El hermano de Daniel «El Pichi» Paredes descree el autoahorcamiento y denuncia que el cuerpo presentaba signos de violencia policial y que nunca permitieron a la familia verlo.

A las 6 de la mañana del día de su cumpleaños, el 23 de abril, a Renato Paredes le avisaron que algo había pasado con su hermano Daniel, «El Pichi», como lo conocían en Valle Fértil. Salió rápido y cuando llegó a las inmediaciones de la comisaría vio la camioneta de la policía científica. Entró y, tras esperar unos diez minutos en un estado de desesperación, un jefe policial le informó: “No, lo que pasa es que su hermano se ha ahorcado”.
En algunos medios de San Juan los titulares mencionaron la investigación por la muerte de un hombre en un calabozo de la comisaría de Valle Fértil. No mucho más. El trasfondo del caso es opaco. Oscuro.

La versión de la policía es que se trató de un suicidio por ahorcamiento. Nunca mostraron el cuerpo. Nunca permitieron a la familia verlo. Su hermano denuncia irregularidades durante el traslado a la morgue judicial y que luego la entrega se hizo en un ataúd cerrado, lo que aumentó las sospechas. Un mensaje anónimo de una presunta testigo le advirtió a Renato que se trató de una golpiza y por eso simularon el suicidio.
El relato del hermano sobre esa noche
En un café del centro sanjuanino, Renato y su primo Fabio Massa contaron a La Mecha su versión de los acontecimientos. Suena bastante creíble. Acaban de dar testimonio ante el fiscal después de viajar por el día hasta Capital.

El 22 de abril, Renato vio a su hermano por última vez alrededor de las 16:30, cuando se retiró para buscar a su hijo a la escuela. Daniel estaba preparando un kilo de carne molida y cebolla para hacer empanadas, ya que quería regalárselas a Renato por su cumpleaños número 51, que era el día siguiente.

Según un mensaje que Renato recibió posteriormente, Daniel fue llevado a la comisaría cerca de las 23.30 debido a un altercado con unos conocidos que denunciaron que había querido pegarles. Aparentemente, estaba en estado de ebriedad.
De acuerdo con el acta de defunción, Daniel “El Pichi” Paredes falleció a las 00:30, aunque testigos afirmaron haber visto una ambulancia en el lugar a las 2:30. A pesar de esto, Renato no fue notificado hasta las 6, cuando una patrulla llegó a su casa. Los oficiales le dijeron: “Nos mandaron a buscarte porque no sabemos qué es lo que le pasa al Pichi”. Renato se dirigió a la comisaría, dejando su auto en la casa de su hermano y caminando hacia la dependencia, donde vio la camioneta de la policía científica. Tras esperar unos diez minutos en un ambiente que describió como “todo convulsionado”, un jefe policial le informó que su hermano se había ahorcado. La respuesta inmediata de Renato en la Comisaría fue de incredulidad. “¿Cómo se va a ahorcar? ¡Ustedes le pegaron!”.
Lo mataron, agarraron la camiseta y lo empezaron a estrangular para que sea creíble que se ahorcó», afirmó Renato.
El comisario le dio su versión. Le dijo que a Daniel lo habían encontrado “arrodillado y ahorcado” con su propia camisa. En su declaración a La Mecha, Renato puso en duda esta explicación porque, según contó, los calabozos de la Comisaría 12 son “chiquitos y bajitos”.
Un mensaje anónimo recibido por Renato sugirió que los oficiales le pegaron a Daniel cerca de la medianoche y luego simularon el ahorcamiento con la camisa para encubrir la muerte. Es la versión que cree la familia.

Renato relató que aproximadamente 15 policías y dos bomberos estaban presentes cuando sacaron el cuerpo en una bolsa negra hacia una camioneta. Cuando intentó acercarse o tocar la bolsa, un bombero lo inmovilizó por la fuerza. El cuerpo fue trasladado, en ese momento, a la Morgue Judicial (Morgue del Hospital Marcial Quiroga, en Rivadavia, a unos 250 kilómetros de distancia del lugar del fallecimiento).
El peor trámite en la Morgue del Marcial Quiroga y un velorio y sepelio sin reconocimiento
Fabio Massa es primo de los hermanos Paredes. Está en el café del centro acompañando a Renato en su presentación ante la Justicia. Su papel en la tragedia fue la de, en su calidad de vecino del Gran San Juan, acercarse a la morgue para recabar información. Allí le hicieron firmar un acta y le realizaron preguntas sobre lo sucedido, pues, ni siquiera el personal de la morgue parecía tener claro el caso.

Se le informó que debía esperar a que el médico forense firmara la autorización para la entrega del cuerpo. Esta firma se produjo recién alrededor de las 14:30 de la tarde del miércoles.
El primo solicitó ver a Daniel para reconocerlo y vestirlo, ya que incluso llevaba ropa para tal fin. Sin embargo, la respuesta del personal fue: “No, si acá no se puede ver… porque es judicial. No se permite”. Le indicaron que, una vez entregado a la cochería, dependería de ellos si se permitía verlo o vestirlo.
Recién alrededor de las 19, Fabio se dirigió a la Cochería Lanusse (ubicada en la calle Córdoba entre Jujuy y Aberastain). Cuando solicitó nuevamente ver el cuerpo, el personal de la cochería se comunicó con la morgue judicial. Aguardaron unos minutos. La respuesta final fue contundente. “No lo vas a poder ver porque tengo orden yo de la morgue judicial que va a cajón cerrado”. Se le informó que el cuerpo saldría directamente hacia Valle Fértil a las 5:30 del día siguiente.
Quizás el dolor más grande que tenga Renato es que no pudo ver el cuerpo en ningún momento: ni él mismo, ni el primo, ni nadie. El cadáver llegó a Valle Fértil el jueves por la mañana. Se hizo el velorio con el cajón cerrado y el entierro se llevó a cabo a las 18 en el cementerio municipal, siguiendo la supuesta orden judicial.

El caso está en manos del fiscal Francisco Pizarro. El legajo se inició automáticamente de oficio en el momento de que la Policía informa la defunción. La intervención del Fiscal se dio en el mismo momento. Recién el próximo lunes la defensa podrá tener contacto con el legajo. Si bien la autopsia afirmaría que hubo ahorcamiento autoproducido con las mangas de la camisa y que no presenta golpes, la defensa de la familia irá por el homicidio culposo.
Desde la misma defensa sostienen que es la Policía la que, al detener a una persona, tiene el deber del cuidado de la misma. De hecho, es el calabocero quien tiene que tener la custodia del detenido, por lo que entienden que hay un homicidio culposo. Buscarán determinar quiénes estuvieron a cargo esa noche en la Comisaría.
La vida de “El Pichi”
Daniel Alberto Paredes, era conocido en la comunidad como “El Pichi” o “Pichirica”. Tenía tres hijas de -según cuenta su hermano- aproximadamente 20, 17 y 13 años. La más pequeña tuvo que ser internada tras enterarse de la muerte de su padre por redes sociales. Aunque ellas viven en la ciudad y Daniel vivía en Valle Fértil, Renato afirmó enfáticamente que tenían contacto y que las jóvenes solían viajar al Valle para visitarlo. Si bien las hijas no pudieron asistir al velorio, se mantuvieron en contacto directo con su tío Renato para seguir de cerca lo ocurrido.
Además, “El Pichi” mantenía una relación sumamente estrecha con su hermano Renato, con quien se crió “toda la vida”. Tenían un tercer hermano que vive en la ciudad y que fue criado por su padre. Daniel y Renato eran hermanos solo por parte de la madre, que falleció en el año 2000.

A sus 47 años, “El Pichi” vivía solo en la casa de su abuela, ubicada frente a la Escuela N° 722 “Provincia de Formosa” y la plaza del Valle. Era empleado de la municipalidad, hacía labores de placero durante los fines de semana. Para complementar sus ingresos, hacía “changas”, principalmente de pintura y corte de pasto.
Era una persona “muy católica” que leía la Biblia todas las noches, según Renato, quien además lo describió como alguien muy querido en Valle Fértil. Al momento de su muerte, tenía “muchos proyectos”, estaba ordenando su casa y se encontraba entusiasmado preparando empanadas de carne para regalarle a Renato por su cumpleaños número 51.

Daniel padecía de alcoholismo, motivo por el cual recibía tratamiento psicológico en el hospital local por derivación judicial. Aunque no era agresivo físicamente, cuando estaba ebrio solía ser “atrevido de boca” y solía burlarse de los policías con comentarios sarcásticos. De hecho, debido a su estado, la policía lo detenía por “estado de ebriedad” aproximadamente una vez al mes, pero generalmente era liberado al día siguiente. Según Renato, Daniel había mostrado una gran mejoría y cambios positivos en su vida gracias a la asistencia psicológica que recibía.
