El precio de defender la Patria
El 14 de junio de 1982 Argentina firmó el cese al fuego con el Reino Unido. La guerra en las Islas Malvinas había terminado, pero para los soldados continuaba una lucha contra el olvido y el estigma.
El 14 de junio de 1982 Argentina firmó el cese al fuego con el Reino Unido. Durante los días siguientes, buques de ambas nacionalidades transportaron a miles de argentinos al continente. La Guerra de Malvinas había terminado, pero para los soldados continuaba una lucha contra el olvido y el estigma.
La Junta Militar quiso evitar el descrédito por la responsabilidad en la derrota y mantuvo una política de ocultamiento de los soldados en su regreso. Juan Morrone, suboficial retirado de la Armada y actual presidente del Centro de Excombatientes del Atlántico Sur (CEAS), recuerda: “vinimos de noche, cada uno a su destino, se terminó el conflicto para todo el mundo. No se habló más”.
El combatiente debió enfrentar otra realidad: “el soldado se encuentra con otra vida, su problema psicológico y la sociedad que nos mal llamaba ‘los chicos de la guerra’” cuenta Juan Morrone. La adjetivación continúa presente en la actualidad, y si bien se dice de manera inocente, enmascara una de las tantas formas en que se dio la desmalvinización.

Reinsertarse en la sociedad civil significó pelear contra un estigma insistente. “Quedó como una etiqueta, éramos ‘los locos de la guerra’, ‘los perdedores’”, añade César Ozán, retirado de la Armada e integrante del CEAS. Muchos ocultaban su condición de veteranos a la hora de buscar trabajo.
Para cada veterano, la posguerra de Malvinas es diferente. “Miralo como un aterrizaje de emergencia, depende de cuán herido salís. Puede ser herida en la carne o heridas en el corazón. ¿Cómo llegaste? ¿Cómo aterrizaste? ¿Qué tipo de preparación hiciste en el transcurso de tu vida? En mi caso me dediqué a estudiar. Otros se volcaron a las adicciones. Otros se suicidaron” cuenta Ozán.
Son 649 los argentinos que murieron en las Islas -23 de ellos eran sanjuaninos–. Un número similar perdió la vida en la posguerra. Según Chequeado, entre los datos oficiales del Departamento Veteranos de Guerra de Malvinas del Ejército Argentino y de la Armada –la Fuerza Aérea no tiene datos– se contabilizan 52 suicidios. El número es discutido por los veteranos, que estiman que la cifra asciende hasta 500. “Tenemos más suicidios que caídos en combate” señala César Ozán.

Andrés Gaso, capitán retirado de la Fuerza Aérea, integrante de la Agrupación 2 de Abril, señala que “en ese momento no había personal médico o psicológico preparado para una posguerra, pero han pasado 44 años y tampoco tenemos especialistas en estrés post traumático”.
Acerca del estigma social, Gaso cuenta que “el soldado que fue a Malvinas sufrió una condena. No es fácil sobrellevarlo cuando sabemos que dimos todo y después te dicen ‘cobardes, estos no hicieron nada’ y tanta mentira. Realmente fue mucho peor la posguerra que la guerra en sí, porque fueron 44 años”.

Reconocimiento por ley
La primera política pública que reconoció a parte de los veteranos de Malvinas apareció recién 8 años después del fin de la guerra. En 1990, la Ley N° 23.848 estableció una pensión vitalicia para ex combatientes. No llegó de arriba. La ley se sancionó después de que veteranos estuvieran años en la carpa verde reclamando ser reconocidos.
Juan Morrone explica que “el conscripto estaba más necesitado, venía sin nada. Yo seguía trabajando en la fuerza como militar, tenía un sueldo y una obra social. Ellos no tenían nada. Se vieron obligados a representarnos en Plaza de Mayo y reclamar que fuéramos reconocidos”.
Aquella ley reconoció primero a quienes estuvieron en el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM), posteriormente fueron incluidos quienes intervinieron en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS). La distinción de estos escenarios fue un tema central en el debate y, actualmente, hay quienes reclaman reconocimiento como veteranos habiendo sido desplegados en el continente. “Un avión no se movía solo con el piloto. Tenía un artillero que le cargaba munición, un mecánico que preparaba el avión” explica Juan Morrone.
La pensión honorífica nacional, por ley, consta de 3 jubilaciones mínimas: $1.100.000 en marzo de 2026. A ese monto se le suma un valor específico de cada provincia, que ronda un número similar. En suma, un veterano de guerra sanjuanino percibe alrededor de 2 millones de pesos.
Malvinizar San Juan
Fue a partir de los años 2000 que comenzaron a aparecer más leyes de pensiones provinciales y condecoraciones que rompieron el clima de desmalvinización imperante desde junio de 1982. Es también desde entonces que en San Juan se realiza la vigilia de Malvinas, el histórico ritual que nació en las costas de Río Grande, en Tierra del Fuego, en el que recordamos a los héroes caídos en las Islas.
/Leé también nuestra nota: Malvinizar en tiempos de olvido: el proyecto de los veteranos sanjuaninos para sostener la memoria
La vigilia, que desde hace más de dos décadas reúne a miles de personas en Plaza España, ahora también se hace en la sede del CEAS, en villa Yupanqui, Capital. El motivo es la construcción del primer museo de Malvinas de la provincia.
La obra avanza de a poco, a pulmón con los aportes de los afiliados y donaciones de materiales. El objetivo final, para Juan Morrone, es “que las futuras generaciones puedan conocer lo que pasó y que la historia de Malvinas siga viva”.
