Mano a mano con Martín Solazzo, líder de la UOM en San Juan: el gremio tras la intervención, la industria metalúrgica y las críticas a la reforma laboral
El dirigente analizó el presente del sector, el aumento de afiliados, la pérdida de puestos de trabajo y el escenario productivo que abre la minería.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de San Juan, Martín Solazzo, repasó el presente del gremio tras ser reelecto y de la industria metalúrgica local en una entrevista en Informadísimos, el programa que conducen Fernando Ortiz y Santiago Staiger en Radio Colón.
Allí habló del proceso de reconstrucción sindical tras la intervención nacional, de la relación con los empresarios del sector y del contexto económico que atraviesa la actividad. También dejó una crítica fuerte a la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional.
El dirigente asumió en marzo de 2024, luego de dos años de intervención de la seccional sanjuanina. Según explicó, la medida fue tomada por la conducción nacional del gremio ante el deterioro institucional que atravesaba la organización.
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“Tuvimos una intervención de 2 años, una intervención necesaria por ahí, muchas veces decimos en un sindicato en un muy mal estado, en una muy mala situación”, recordó.
Durante ese período pasaron dos interventores: primero Héctor Tapio y luego Mario Alesi. Finalmente se convocó a elecciones con una lista de unidad y la nueva conducción asumió formalmente cuando fue puesta en funciones por el secretario general nacional de la UOM, Abel Furlán.
Desde entonces, la gestión se concentró en ordenar el funcionamiento interno del sindicato y recuperar presencia en los lugares de trabajo. El diagnóstico inicial, según Solazzo, no era sencillo.
“Nos encontramos con un sindicato muy desordenado; hace dos años teníamos un padrón de menos de 900 afiliados y hoy tenemos 1700”, explicó.
Ese crecimiento —dijo— fue el resultado de un trabajo de regularización laboral y de mayor presencia sindical en las empresas del sector. En varios casos, señaló, se detectaron trabajadores no registrados o en condiciones precarias.
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Pero el proceso de reconstrucción no se limitó a lo administrativo. También se encararon algunas obras en las instalaciones del gremio, en particular en el camping que utiliza la familia metalúrgica. El lugar, contó, llevaba años en estado de abandono.
“Estaba prácticamente como un desierto y sin agua desde hacía 5 años”, dijo. A partir de allí comenzaron trabajos de recuperación. Entre otras cosas, se construyeron baños nuevos desde cero en un predio que, según explicó, llevaba medio siglo sin mejoras.
Para Solazzo, ese tipo de espacios cumplen un rol importante dentro de la vida sindical. “Consideramos que el camping genera mucho sentido de pertenencia en la familia metalúrgica. Es su lugar de esparcimiento y deporte”, señaló.
En paralelo, la conducción del gremio retomó una práctica que —según el dirigente— se había perdido: recorrer talleres y hablar directamente con los trabajadores. “Estamos avanzando siempre escuchando a los compañeros y visitando los talleres, algo que antes no pasaba”, afirmó.

En cuanto a la relación con los empresarios metalúrgicos de la provincia, Solazzo aseguró que el vínculo es correcto y que la mayoría de los conflictos se resolvieron mediante diálogo. “Cuando asumimos, fuimos a presentarnos por una cuestión de respeto y cordialidad; cada empresa debe saber quién representa a sus empleados”, explicó.
Esa dinámica, agregó, permitió resolver tensiones sin que escalaran a crisis mayores. Sin embargo, el contexto general de la industria no es sencillo. A nivel nacional, sostuvo, el sector atraviesa una etapa muy complicada.
El freno de la obra pública y la apertura de importaciones —dijo— golpearon con fuerza a la actividad metalúrgica.
“Entendemos que la industria metalúrgica es una de las más golpeadas a nivel nacional por el parate de la obra pública y el ‘industricidio’ actual”, sostuvo.
En San Juan, sin embargo, el panorama tiene algunos matices. “Estamos como en una isla gracias a la minería, pero igual se siente la meseta”, advirtió.
La actividad minera, explicó, funciona como un amortiguador para muchas empresas del sector. Aun así, el impacto de la crisis también se hizo sentir. Según el dirigente, en los últimos dos años se perdieron alrededor de 180 puestos de trabajo en la industria metalúrgica local.
“En San Juan nos estamos manteniendo con despidos a cuentagotas”, describió.
El gremio, explicó, intenta mediar para reubicar a los trabajadores afectados cada vez que es posible. Sin embargo, reconoció que hoy existe un número importante de operarios calificados que no consiguen empleo.

Actualmente la UOM San Juan cuenta con 1700 afiliados registrados. Pero el universo real de trabajadores metalúrgicos en la provincia sería considerablemente mayor. “Calculamos que el universo total podría estar entre los 4000 y 5000 trabajadores”, señaló.
Esa diferencia, explicó, se debe a empresas que no están registradas dentro del convenio o a casos en los que los empleados figuran en otros gremios por cuestiones de costos. En ese escenario, buena parte de las expectativas del sector están puestas en el desarrollo minero.
Según Solazzo, varias empresas metalúrgicas están atravesando un período de transición mientras se preparan para la demanda que podrían generar los proyectos mineros. “Las empresas se están preparando para la minería y nosotros estamos haciendo cursos de capacitación para reforzar la mano de obra calificada y certificada”, explicó.
El objetivo, agregó, es que la provincia tenga trabajadores capacitados cuando la actividad se expanda.
“Queremos que San Juan esté preparada para no tener que traer empresas de afuera por falta de gente capacitada”, dijo.
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Donde el dirigente no ahorró críticas fue en el análisis de la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional. “No tengo cosas buenas que decir; no hay ningún punto favorable para el trabajador y parece un certificado de defunción para los derechos laborales”, afirmó.
Entre las medidas que cuestionó mencionó el fondo de cese laboral y el sistema de banco de horas. A su juicio, ambas iniciativas terminan trasladando costos al trabajador. “El trabajador no busca descanso, busca una diferencia económica porque no llega a fin de mes”, argumentó.
En el tramo final de la entrevista, Solazzo también dejó algunas definiciones políticas. Aseguró que el peronismo necesita reorganizarse de cara al futuro y construir una propuesta que vuelva a conectar con la sociedad.
“El peronismo necesita una unidad total, caras nuevas y propuestas que se adapten a los tiempos actuales”, planteó.
Entre los dirigentes que mencionó con buenos ojos destacó al gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, y al exgobernador sanjuanino Sergio Uñac.
“Me gusta mucho Zamora de Santiago del Estero, me parece un tipo serio y ordenado. También creo que Sergio Uñac tiene toda la capacidad para afrontar una presidencia”, dijo.
Antes de cerrar, el dirigente volvió sobre un tema que atraviesa al sindicalismo desde hace años: su imagen pública. “Sería muy productivo que surgiera alguien con otra mirada, un trabajador formado”, reflexionó.
Aunque reconoció que el sindicalismo suele cargar con una mirada crítica en la opinión pública.
“Muchas veces la prensa nos mete a todos en la misma bolsa y el sindicalismo es ‘mala palabra’ para ellos. Cuesta más que salgan a la luz las cosas buenas que hacemos, pero son las reglas del juego”, concluyó.
