Un informe periodístico nacional reveló cómo operan los bots de Orrego

La investigación reveló actividad de perfiles sospechosos»fuertemente enfocadas en el apoyo al gobernador y al partido oficialista provincial».

Una investigación de Connectas y Ruido detectó perfiles con actividad sospechosa en distintas provincias. Estos perfiles hablan a favor de 23 de los 24 gobernadores en redes sociales. En ese relevamiento, San Juan quedó en el puesto 9 entre los distritos con mayor índice de cuentas con comportamiento oficialista y con un nivel medio de sospecha en las cuentas analizadas.

En el mismo sentido, luego del informe publicado por La Mecha sobre la distribución de la pauta oficial del Gobierno de San Juan en 2024, un aluvión de cuentas sospechosas inundó nuestro Instagram. Eso nos obligó a realizar maniobras para cuidar nuestra cuenta como limitar los comentarios o poner la cuenta privada unos días. La nota, crítica con el oficialismo, derivó en un aumento repentino de interacciones: 8.000 seguidores nuevos en pocas horas y más de 1.000 comentarios en la publicación. Un ataque programado de cuentas falsas y automatizadas.

En este contexto, el informe nacional sobre cuentas falsas ayuda a entender y evidenciar cómo operan estos nuevos mecanismos que buscan modificar la opinión pública en redes y que, en muchos casos, implican un método blando y contemporáneo de censura.

En San Juan, la mitad de las cuentas analizadas por Connectas y Ruido utiliza nombres de usuario con secuencias numéricas, presenta fotos genéricas o generadas por inteligencia artificial y exhibe biografías mínimas o directamente inexistentes.


Los especialistas consultados explicaron que esta práctica favorece la manipulación política y distorsiona la democracia.

El informe señala que la actividad de esos perfiles está “fuertemente enfocada en el apoyo al gobernador y al partido oficialista provincial”, y ubica a Marcelo Orrego como “el punto de interacción más relevante”.

Las palabras que más se repiten entre las cuentas son «San Juan» y «Marcelo Orrego«. En tercer lugar, está «sisanjuanok«. Se repiten entre las cuentas palabras con un tinte general positivo: barrio, argentino, obra, orgullo, gente, familia y siempre.

Las investigadoras detectaron picos de hasta 120 posteos por hora. En uno de los casos, una cuenta registró actividad durante 23 horas en un mismo día. Ese nivel de intensidad —sin pausas naturales— abre la sospecha de que podría tratarse de un bot.

Entre los indicadores de actividad sospechosa se cuentan la alta frecuencia de publicaciones en períodos breves, la repetición del mismo contenido, respuestas automáticas o fuera de contexto, actividad las 24 horas sin pausas compatibles con horarios de descanso y escasa interacción con usuarios reales.

A nivel nacional, el relevamiento incluyó las cuentas personales de los 24 gobernadores en Instagram. En 23 de ellas se detectaron perfiles creados en simultáneo, sin fotos reales y con pocos seguidores, que publicaban mensajes favorables a los mandatarios. Una dinámica similar se observó en 15 de las 24 cuentas oficiales en X.

“Se trata de un aparato propagandístico encubierto -que se suma a la propaganda directa- y trata de generar un clima de opinión simulado que son determinantes en el ecosistema informativo y comunicacional actual”, dijo Delia Ferreira, ex presidenta de Transparencia Internacional y autora del informe “Impacto de las redes sociales y la IA en la erosión de la democracia”.

Además, El Ruido y Connectas presentaron pedidos de acceso a la información pública ante distintos gobiernos provinciales para conocer cuánto dinero se destina a contratar consultoras o empresas que promuevan la imagen oficial. En la mayoría de los casos, las provincias negaron haber contratado este tipo de servicios o directamente no respondieron.

Sí es llamativo que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires exista una licitación para la contratación del Servicio de Realización de Estudios de Opinión Pública, entre cuyas beneficiarias se encuentra la empresa Epoge (con $510.620.683). La firma Epoge, dedicada a la comunicación política, es cuestionada por sus vínculos con la gestión nacional del ex presidente Alberto Fernández. A Epoge también se la menciona como una empresa ligada a allegados al asesor presidencial Santiago Caputo.

Otro caso paradigmático es el de Smart Consumer, propiedad de Guillermo Seita -armador de Provincias Unidas, un espacio que nuclea a distintos gobernadores- y Gastón Douek -conocido como «el señor de los trolls«-, que tiene contratos de pauta oficial en Córdoba, Catamarca, Chubut, Corrientes, Tierra del Fuego y Chaco.

Si bien el informe no puede asociar directamente a estas empresas con la creación de perfiles oficialistas a cambio de fondos públicos, el relevamiento registró que estas consultoras expertas en campañas digitales tienen contratos en, al menos, 9 provincias con actividad sospechosa. Hasta el momento no hay información de San Juan.

¿Quién financia la conversación digital en San Juan?

En el mismo sentido que con la publicación de La Mecha, que recibió una oleada de bots de manera coordinada, masiva y artificial -generando un método blando y contemporáneo de censura- queda la duda de quién financia estas operaciones. Si bien es un mercado informal y no hay cifras certeras, hay rangos aproximados del costo que tiene contratar cuentas falsas.

Según un estudio de la Universidad de Cambridge, el costo promedio de crear una cuenta falsa es de USD 0,10 por cuenta, que en 10.000 cuentas serían 1000 USD. Pero ese número no implica la acción coordinada de las mismas, lo que eleva el costo. La supervisión humana, la personalización de comentarios, la programación horaria, la rotación de IP, entre otras acciones, tiene un costo adicional de miles o decenas de miles de dólares.

El reconocido filósofo y ensayista Byung-Chul Han escribió en su libro Infocracia que «los bots, cuentas falsas y automatizadas en las redes sociales se hacen pasar por personas reales y publican, tuitean, likean y comparten».

El peligro es que las cuentas difunden fake news, difamaciones y comentarios cargados de odio. De cierta manera, la opinión de los ciudadanos es sustituidos por la de robots. «Inflan de manera artificial el número de seguidores fingiendo de este modo un estado de opinión inexistente», escribió el filósofo.

«Los estudios demuestran que basta con un pequeño porcentaje de bots para cambiar el clima de opinión», alerta Han.

Byung-Chul Han

Una fábrica de mayorías artificiales

Una red de cuentas falsas no solo tiene la capacidad de saturar comentarios hasta que las plataformas detecten actividad sospechosa y eliminen perfiles. También puede instalar narrativas, generar una falsa percepción de mayoría e incluso intimidar a periodistas u opositores.

La automatización de perfiles falsos también puede tener un objetivo más sutil: distraer. Un ejemplo fue la aparición de los llamados “therians”, un fenómeno que ocupó horas de debate en redes mientras, en paralelo, avanzaba la discusión por la reforma laboral.

Saturar la agenda con polémicas culturales, polarizar el intercambio y construir un “enemigo” visible y llamativo no es una novedad. Es una estrategia que distintos gobiernos de derecha han utilizado como parte de lo que el propio Javier Milei definió como “batalla cultural”.

Un informe periodístico reveló que en primer año de gestión de Milei hubo 4000 insultos y expresiones despectivas en 130 discursos. Foto: EL PAIS

En ese esquema, la inteligencia artificial funciona como acelerador. Permite viralizar contenidos a gran velocidad, producir miles de comentarios verosímiles en segundos y generar una sensación artificial de mayoría.

En distritos chicos como San Juan, donde el ecosistema mediático es más reducido y las audiencias están concentradas, el impacto puede ser mayor. Si una red coordinada —automatizada o híbrida— logra instalar una narrativa en redes, no solo puede condicionar la agenda local. También puede intimidar a periodistas y fomentar la autocensura.

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