Malvinizar en tiempos de olvido: el proyecto de los veteranos sanjuaninos para sostener la memoria
A más de cuatro décadas de la guerra, excombatientes organizados impulsan en la provincia la creación de un espacio propio para conservar objetos del conflicto, transmitir sus experiencias en escuelas y rendir homenaje a quienes murieron en el Atlántico Sur y las islas.
Sobre una mesa descansan municiones, morteros y fragmentos de metralla. Juan Morrone, veterano de la Guerra de Malvinas, toma una granada y la abre, sin más. Después muestra su interior. No hay trotil. Es segura.




“Nuestra misión principal es malvinizar”, explica el presidente del Centro de Excombatientes del Atlántico Sur (CEAS). Tiene 64 años. A los 15, ingresó a la Armada Argentina. El estallido de la guerra lo halló a bordo del destructor A.R.A. Seguí. Para él, malvinizar es “contarle a la gente qué pasó en Malvinas, por qué sucedió la guerra, qué se vivió realmente y honrar a los caídos”.
“Murieron 323 argentinos en el Atlántico sur y 126 en las islas. Tenemos que mantener viva su memoria”
Juan Morrone
Al regresar al continente, la mayor parte de los veteranos regresaron a sus provincias tras recibir la baja como conscriptos de la Armada, la Fuerza Aérea o el Ejército. En cada territorio, los excombatientes conformaron sus propias asociaciones movilizadoras. El CEAS sanjuanino obtuvo su estatuto como ONG sin fines de lucro en el año 2000, pero se fundó en 1984. El grupo pasó por varias sedes: el Coloso, el Centro de Empleados de Comercio, alguna que otra plaza. A lo largo de los años, la asociación presentó proyectos a distintos gobiernos provinciales, sin éxito.

Hoy, la sede del CEAS está en Villa Yupanqui, Capital. Dentro, los veteranos planean hacer el primer museo de Malvinas de la provincia. La obra se construye a pulmón, con aportes económicos de los propios excombatientes -a través de su cuota societaria- y donaciones de materiales.
Según los datos del CEAS, hay 426 veteranos de Malvinas en San Juan, de los cuales 360 viven en la provincia.
Durante el conflicto, cayeron 23 soldados sanjuaninos. 21 murieron a bordo del A.R.A. General Belgrano, hundido por el Reino Unido fuera de la zona de exclusión total. Es decir, en un crimen de guerra.
La primera agrupación malvinera de la provincia fue el CEAS. Las disputas internas, propias de todo espacio, fueron generando fracturas hacia dentro del movimiento malvinizador. Morrone recuerda que, cuando él se afilió allá por 2013, el CEAS nucleaba alrededor de 80 integrantes. Hoy, son 30. En San Juan también existe la agrupación 2 de Abril y Familiares de Caídos en Malvinas.

Desde 2025, el CEAS celebra su propia vigilia en paralelo a la que se lleva a cabo en Plaza España. En los tablones exhiben balas, granadas, morteros. También libros de supervivencia, sistemas de inflado de balsas, cajas de munición y de baterías de equipos radioeléctricos. Por ahora, toda aquella memorabilia militar es un museo ambulante que recorre escuelas y, durante la vigilias, se exhibe en el patio trasero del CEAS.
La meta del Centro es fundar el primer museo de Malvinas de San Juan. “Nuestra idea es mostrar los elementos que tenemos y dejar todo a la provincia para que se preserve”, explica Morrone. El veterano de 64 años sueña con vitrinas, visitas escolares, proyecciones. “Ese es el objetivo final: que las futuras generaciones puedan conocer lo que pasó y que la memoria de Malvinas siga viva”.
Volver a las islas
En 2016, Juan Morrone y otros integrantes del CEAS viajaron a las Islas Malvinas. Llegaron un sábado. Al día siguiente (coincidentemente, un 2 de abril) visitaron el Cementerio Darwin, donde reposan los restos de los combatientes argentinos. Se entrevistaron con la gobernación kelper.
“Nos dijeron que después de la guerra perdieron el control de la isla, como gobierno”, narra Juan Morrone. Es que la base militar controla el acceso y la salida de aviones. Según el último censo de la isla, viven allí 3200 personas. Según un informe de Chequeado, casi la mitad de la población se identifica como “isleña” y sólo el 29% como británica.

Según narra Morrone, el sistema educativo en las islas llega hasta tercer año. Después, los estudiantes deben viajar a Gran Bretaña para terminar sus estudios. “Preguntamos si los chicos volvían y nos dijeron que sí, porque en Inglaterra los isleños son considerados ciudadanos de segunda. Es que no son nativos de Inglaterra, son nativos de la colonia de Malvinas”, dice el veterano.
Un día decidieron recorrer el contorno de la isla. Caminaron 12 kilómetros en total. “A mitad de camino nos cruzamos con un monolito donde cada persona pone su país o su provincia”, recuerda Morrone. Después cuenta un episodio con un kelper: “Sólo nos cruzamos con el dueño de una estancia. Caminó hasta el borde, donde había banderas del Reino Unido. Cuando pasamos las bajó, las enrolló y se metió en su casa”.
Las vigilias
Las primeras vigilias por Malvinas en San Juan comenzaron a principios de los 2000, cuando los veteranos empezaron a invitar a la comunidad a esperar la medianoche del 2 de abril para conmemorar a los 649 caídos. La convocatoria de aquellas jornadas era mucho menor que la de las actuales. Consistía en la exhibición de pertrechos militares y narraciones de historias de guerra, el minuto de silencio y la entonación del Himno Nacional.
“Ellos, los caídos, dieron la vida. Quedaron allá. Nosotros debemos velar por ellos. Por eso la vigilia”.
Juan morrone
La vigilia más grande del país se realiza en Río Grande, Tierra del Fuego, por ser la ciudad continental más cercana a las Islas Malvinas (con 650 kilómetros de distancia). Durante la guerra, la localidad fue un punto estratégico crucial. Allí operaban aviones de la Fuerza Aérea y buques de la Armada. De hecho, fue allí que se instaló la tradición de esperar a la medianoche del 2 de abril. En 2013, el Congreso de la Nación declaró a Río Grande como la Capital Nacional de la Vigilia por la Gesta de Malvinas.
Por primera vez, La Mecha viaja a Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur junto a otros 10 medios que integran la Red de Medios Digitales. Es el único medio digital sanjuanino que cubrirá en directo la vigilia más grande del país.
