El hallazgo de dos fosas con posibles restos de desaparecidos: una hipótesis que espera ser comprobada hace ocho años

Luego de muchos años de trabajo arqueológico sobre el ex centro clandestino de detención La Marquesita, un grupo de investigadores sanjuaninos elaboró la hipótesis de dos posibles fosas en las que podrían encontrarse restos de desaparecidos de la última dictadura en la provincia de San Juan. Desde 2016 esperan el financiamiento para proceder con la excavación.

Durante la última dictadura cívico-militar, San Juan contó con una serie de lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención (CCD) utilizados para el secuestro, tortura y desaparición de personas. Si bien son muchos los lugares vinculados a la violencia del terrorismo de Estado, como la Unidad Penal de Chimbas o distintas comisaría, solamente dos han sido oficialmente declarados Sitios de Memoria: la ex Legislatura Provincial, ubicada en el Parque de Mayo junto al Estadio Aldo Cantoni, y La Marquesita, una finca ubicada en Marquesado (Rivadavia) perteneciente al Ejército Argentino en su dependencia del Regimiento de Infantería de Montaña Nº22 (RIM22).

En el año 2012, por iniciativa de la agrupación H.I.J.O.S y el Observatorio Ciudadano de Derechos Humanos San Juan -una asociación civil en la cual colaboran profesionales y familiares de detenidos desaparecidos- se inició el estudio del terreno de La Marquesita que, durante la dictadura, constituyó el eslabón final de la cadena represiva a la que fueron sometidos muchos detenidos.

El trabajo, que comenzó como una búsqueda por reconstruir la historia a través de las huellas del horror que permanecían en el lugar, impulsó a su vez la señalización de La Marquesita como Sitio de Memoria. Así fue que en el 2013, logró ser oficialmente reconocida como ex CCD dentro de la Red Federal de Sitios de Memoria administrada por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación en el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Acto de Señalización del ex CCD La Marquesita. Integrantes del Observatorio Ciudadano de Derechos Humanos San Juan y la Agrupación H.I.J.O.S. San Juan. Archivo Observatorio Ciudadano de Derechos Humanos San Juan. Carina Jofré ubicada en el extremo izquierdo.

A partir de entonces los investigadores que formaban parte del Observatorio Ciudadano de Derechos Humanos iniciaron un minucioso trabajo arqueológico sobre ese espacio que había permanecido en estado de abandono durante los años previos. En el 2014, se organizaron en el Centro de Estudios e Investigaciones en Antropología y Arqueología (CEIAA), en la forma de una asociación civil que les diera respaldo y les facilitara el acceso a proyectos y financiamiento.

Carina Jofré es antropóloga, doctora en Ciencias Humanas (UNCA), investigadora del CONICET (UNSJ), e integrante fundadora del CEIAA. Como parte activa de todo el proceso desde sus inicios, Jofré ha sistematizado en diversas investigaciones el trabajo realizado a lo largo de más 10 años en La Marquesita. “Estas investigaciones son trabajos de largo aliento”, explica mientras narra el camino recorrido cuyo norte era principalmente reconstruir la memoria del lugar y develar el paradero de los desaparecidos en San Juan.

Además de la exploración del terreno, los investigadores también accedieron a fotografías aéreas, documentos de archivo, encuentros y entrevistas con vecinos. La antropóloga cuenta que algunos testimonios claves de los vecinos fueron llevados a la Fiscalía y eso dio inicio a un expediente que se denominó ‘Medidas precautorias en la Marquesita’ en el año 2014, convirtiendo a los investigadores en peritos.

Ocho años en vilo

En el año 2012, el fiscal Mateo Bermejo, a cargo de la Megacausa I, había recolectado una serie de testimonios que lo llevaron a convocar al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para realizar una exploración en una fosa común del cementerio de la Capital. El EAAF es una ONG científica de antropología forense reconocida en todo el mundo cuyo trabajo permite, entre otras cosas, recuperar, identificar y restituir los restos de personas desaparecidas en contextos de violencia. El EAAF ha sido clave para revelar la historia de muchos desaparecidos en la última dictadura Argentina. Sin embargo, en San Juan no tuvieron buenos resultados ya que al abrir la fosa del cementerio la encontraron vacía.

Tiempo después de la excavación del EAAF y a partir de este antecedente, los investigadores sanjuaninos lograron acceder a expedientes que daban cuenta de que los cuerpos del cementerio habían sido aparentemente trasladados. “Cuando repasamos expedientes nos dimos cuenta que el EAAF no había tenido acceso a archivos vitales que indicaban que los cuerpos en esas fosas habrían sido trasladados a otro cementerio alrededor de los años 90, por lo tanto era obvio que cuando la abrieran iba a estar vacía. La pregunta ahora era ¿dónde estaban esos cuerpos?”, explica Jofré. “A partir de ahí nosotros hicimos un trabajo que llevó tres años para poder identificar dónde fueron a parar esos cuerpos y lo logramos identificar”.

La antropóloga relata una exploración importante realizada en el 2015 que contó con profesionales de distintos lugares del país e incluso de España. Esto les permitió poner a prueba la hipótesis que se manejaba de que los cuerpos podían estar en La Marquesita. En todo ese proceso, que implicó la presencia en terreno pero también un extensivo trabajo cruzando archivos y expedientes, los investigadores lograron detectar dos fosas clandestinas que no estaban en La Marquesita. Estas fosas al día de hoy siguen sin ser investigadas debido a la falta de financiamiento.

Si bien no hay manera de confirmar que efectivamente se encuentren restos de desaparecidos allí sin hacer la excavación, la investigadora afirma que se han recabado los elementos probatorios suficientes para justificar la excavación del lugar. “Todas esas investigaciones están en los expedientes del juzgado N°2 en una causa que todavía está en estado de instrucción, es decir, que todavía no ha llegado a ser elevada a juicio. Que esté en estado de instrucción significa que se investiga llenando un expediente hasta que hay elementos suficientes para considerar que se puede elevar a juicio y las elementos suficientes de una causa como esta es justamente que aparezcan los cuerpos”, expresa Jofré.

Debido a que se trata de información sensible, la arqueóloga no puede revelar más detalles. “No puedo decir en qué lugares están esas dos fosas pero hace mucho tiempo que el juzgado y la fiscalía sabe de esto. En los últimos tiempos  lo que estuvimos dedicados es a pelear para que el Consejo de la Magistratura financie esta exploración. Pero el Consejo de la Magistratura consideró, como era una medida que había pedido la fiscalía, ellos debían financiarlo y la fiscalía se declaro insolvente. La medida está aprobada hace mucho, lo que no está es financiada.”

Atrapada en el oxidado engranaje judicial, los cambios de gobierno y la inestabilidad política, la solicitud de financiamiento para realizar la excavación está postergada desde el año 2016 impidiendo investigar la hipótesis de las dos fosas. “Hasta el 2017 trabajamos con apoyo del Consejo de la Magistratura pero con el cambio de la gestión de Macri se cortó todo”, afirma la arqueóloga. “En un país como el nuestro en el que la situación política es tan inestable, los apoyos para este tipo de trabajos están atados a esta inestabilidad política”.

Restituir los cuerpos como acto de reparación

Mientras tanto, son muchos los familiares de desaparecidos que esperan la restitución de los cuerpos. Entre ellas está Viviana Arias, hija de Florentino Arias, secuestrado en octubre de 1976 en San Juan. Arias, que integra la agrupación H.I.J.O.S San Juan, ha acompañado de cerca el trabajo de los investigadores.

Viviana Arias por la Mecha

Viviana relata: “En el caso de mi papá, cuando se recaudaron testimonios, un testigo dijo que lo habían fusilado camino a Zonda”. Por eso, cuando al equipo le tocó investigar un terreno en Zonda, Viviana estuvo allí presente. Al respecto, Carina Jofré recuerda “hicimos una expedición muy grande en un terreno privado y Viviana estuvo todo el tiempo ahí, acompañando, con el corazón en la boca. No podés seguir haciendo esperar a personas que han esperado toda una vida. Se te va la vida en papeles”, concluye la investigadora.

Viviana dice que este domingo 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, no puede permitirse estar triste, que si tiene que llorar lo va a hacer antes de la marcha. “No puedo permitirme estar bajón. Tengo que estar con una sonrisa de oreja a oreja. Hay que estar pila pila y salir a gritar que son 30 mil” Cuando le pregunto por la búsqueda de los restos de su padre me contesta: “Muchos compañeros ya tienen los restos, yo soy una de las que no los tiene así que mi búsqueda va a seguir infinitamente. Hasta que mis propios huesos no den más, mi búsqueda continua”.

Fuentes consultadas:

-Jofré, Ivana Carina (2024). LA MARQUESITA UNA DÉCADA DESPUÉS. Un balance de las investigaciones arqueológicas-antropológicas en ex centros clandestinos de detención en la Provincia de San Juan (Rep. Argentina). Seminario de Políticas de Memoria Haroldo Conti.

-Jofré, Ivana Carina (2019). De los centros clandestinos de detención a los territorios represivos en San Juan: caminando entre las ruinas de la violencia. Revista de Estudios sobre Genocidio.

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