Desafíos y resistencias: Trabajadores del Banco Nación contra la privatización

En medio de un escenario de híper estrés social, económico y político, donde todos los días hay una novedosa medida gubernamental, abordamos un tema que adopta varias aristas y compete a todo el pueblo argentino: privatización del Banco Nación, puestos de trabajo, AFJP y dolarización.

Si bien la Ley Ómnibus dejó de tratarse en comisiones, el mega DNU emitido por el presidente Javier Milei el día 20 de diciembre de 2023 sí se encuentra en vigencia. El Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 se traduce en medidas como: el aumento de combustibles, la desregulación de precios, salud y comunicaciones. También la derogación de la Ley de Alquileres y la posibilidad de conversión de todas las empresas del Estado en Sociedades Anónimas. Empresas de gran calibre como Ferrocarriles Argentinos, ARSAT y, la que aborda esta nota, el Banco Nación.

Pero ¿es posible privatizar el principal banco del país, en el que se administran todos los recursos nacionales? La respuesta es.

Mientras el Banco Central es el ente regulador y el que se encarga de la emisión, el Banco Nación es el órgano que administra los recursos. A través de él se pagan todos los sueldos de nación, del sector público, universitario, hasta la tan nombrada Coparticipación Federal transita por allí. El Banco Nación se encuentra en todo el país y es necesario para tener y conservar la propia moneda.

La privatización puede sucederse de dos maneras, así lo explicó el economista Hugo Berozzi: «La primera, consiste en la dinámica de los capitales mixtos. Esto es vender una parte del paquete accionario, cotizar en bolsa y tener determinadas regulaciones extras, propias de este modus operandi, tales como la realización de balances públicos y la revisación de los mismos por parte de distintos organismos. Si, en cambio, se privatiza por completo, el país perdería su agente financiero y afectaría la soberanía nacional: la moneda propia».

Cabe destacar que en la última carta emitida por Cristina Fernández de Kirchner, en la que toca diversos temas y expone algunos análisis económicos, la ex presidenta de la nación no se mostró en contra de una privatización parcial, lo que llama la atención dada la histórica posición del sector político que representa:

“También queremos discutir la integración de las empresas del Estado tanto por vía de la participación del capital privado como de las provincias, en el caso de que sus recursos estén afectados a la explotación económica de aquellas, como así su cotización en bolsa para agregar valor y eficiencia bajo la forma de una asociación pública y privada virtuosa”.

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Sin embargo, de manera taxativa, agregó:

“La dolarización significaría perder para siempre la posibilidad de desarrollo de nuestro país”.  

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Unidad de los trabajadores

En San Juan, como en otros distritos, el banco provincial se privatizó en la década de los 90. El Banco San Juan responde al Grupo Petersen en un 70,14%, por lo tanto, el Banco Nación es la única banca pública presente en nuestra provincia y cuenta con 5 sucursales (Centro, Jáchal, Media Agua, Caucete y Calingasta).

Florencia Benitez trabaja en el Banco Nación, sucursal San Juan, desde hace 9 años. Su puesto, como el de los otros 80 empleados y empleados, se encuentra en peligro debido a la gran posibilidad de privatización del banco. «No sólo lucho por mi puesto de trabajo, sino por la situación del país. Mientras me quieren sacar lo que me sostiene, escucho y atiendo a jubilados que no tienen para comer. Junto a mis compañeras y compañeros, además de cumplir nuestras funciones, escuchamos cómo un jubilado ni siquiera hace malabares con 100.000 pesos al mes, simple y llanamente pasa hambre y está endeudado».

El Banco Nación no es 100% público, es autárquico como lo es la ANSES o la AFIP. Es una institución que aporta fondos propios al tesoro nacional a través de los créditos, de los depósitos y de los plazos fijos. «Hay un discurso que circula por diversos medios acerca del funcionamiento del banco. En él lo tildan de ineficiente, asegurando que un banco público le da pérdidas al Estado. Nosotros entendemos que hay muchas cosas para mejorar en una institución de 133 años. La demora en atención a veces es grande, no somos la totalidad de empleados que deberíamos ser, pero la privatización no es la salida», explicó Florencia.

“Como trabajadora del Banco Nación, a pesar de no formar parte de la gremial interna -integrada por los delegados de cada sucursal- o de la Bancaria, creo en la institucionalización de las luchas. Creo en los sindicatos. Creo que es a través de ellos que se deben penetrar las estructuras de poder”, arremetió Benitez.

Fue bajo la llamada de la CGT que se dio lugar al primer paro general contra las medidas del gobierno de Milei. La sede del Banco Nación de San Juan participó de la jornada del 24 E, que aglutinó a miles de personas, trabajadores, jubilados, organizaciones sociales, estudiantes y sindicalistas en el centro sanjuanino. Día histórico para la banca pública provincial que adhirió en un 90% al reclamo. «Como sede nunca habíamos participado tantas personas en un reclamo, pero los puestos de trabajadores están en riesgo. Asistieron hasta los gerentes, que tienen cargos jerárquicos y no pueden formar parte del gremio», comentó Benitez.

En este momento los trabajadores del Banco Nación se encuentran en plena ejecución de la Campaña NacionalYo Firmo, el Nación no se vende”. El objetivo es respaldar con 2.000.000 de firmas voluntarias el documento público, en defensa de la soberanía del Banco Nación. El propósito final es hacerlo llegar a la Cámara de Diputados y a la Cámara de Senadores y que se generen medidas de protección hacia el órgano financiero.

“Las luchas son colectivas y no se dan por fuera ni individualmente, así es que, desde el Banco Nación, fuera de nuestras posturas ideológicas, apostamos a la unión de los trabajadores a nivel nacional”.

Florencia Benitez

Y las prestaciones sociales, ¿qué?

Detrás de la situación de los empleados, se asoma una de perlas del Banco Nación: las prestaciones sociales.  El ente administrativo nacional es el que puso en circulación el dinero de diversos programas de asistencia social como: Programa Acompañar, el cual permitió que las víctimas de violencia de genero pudieran acceder a cuentas gratuitas, como así también los hijos e hijas de desaparecidos. Fue el organismo que dio lugar a las jubilaciones de las empleadas domésticas a través del programa Registradas, con el que miles de mujeres pudieron acceder a un salario, a la bancarización del mismo y a su primera tarjeta de crédito. El programa federal Inclusión Financiera, que fomenta y lleva a cabo talleres de educación financiera en escuelas secundarias, centros de jubilados y organizaciones de la economía popular, entre otros.

En palabras de Benitez, “el Banco Nación es un patrimonio nacional que no se debe privatizar. Si esto pasa, no va a existir un ente que les otorgue créditos a las pymes, no se va a aportar al desarrollo del país. Van a lucrar aún más con los jubilados, con los beneficios sociales”.

El Banco Nación es una institución que apuesta a la federalización, puesto que intenta llegar a todos los rincones del país para asegurar el acceso a derechos y políticas públicas a la población. En 2022, la provincia de San Luis fue protagonista de esto, ya que el Banco Nación se convirtió en agente financiero de la provincia vecina. Es así que sirvió como pagador estatal y transportador de políticas públicas a zonas alejadas. Lo que desembocó en que pueblos de 800 habitantes, entre ellos jubilados, pensionados, padres y madres que cobran asignaciones universales y trabajadores de la economía informal que tienen un potenciar trabajo, pudieran suscribir a sus beneficios en el lugar de residencia.

Para los que quieren privatizar, el banco representa una pérdida, ¿por qué? Simple, traducen en perdida que funcione una sucursal en un pueblo con 800 habitantes. Por eso las sucursales corren peligro”, sentenció Benitez.

¿Vuelven las AFJP?

Hoy se vuelve a hablar de las AFJP y para quienes no vivieron la época de los 90′, la cuna de las privatizaciones, es importante entender que esta iniciativa sólo trabajó con prestaciones altas, dejando de lado a millones de jubilados y confluyó en el desvío de recursos a empresas privadas. Durante el gobierno de De La Rúa, con Cavallo como ministro de Economía, se estableció un régimen de desdoblamiento del sistema de jubilaciones y pensiones, que contaba con una arista pública (de reparto) y otra privada (de capitalización).

Es así que las personas que fueron endulzadas para realizar un aporte con el objetivo de obtener una mejor jubilación, en realidad aportaron miles de millones de pesos a comisiones de las administradoras, sumado a que se vieron acreedoras de la deuda pública a través de la imposición de un “bono patriótico” que se estableció a manotazos de ahogados tratando de evitar el default.

Las AFJP se apropiaron de aproximadamente 10.000 millones de dólares en comisiones y 35.000 millones fueron a parar a empresas beneficiadas con las rebajas de aportes patronales dispuestas también por Cavallo. En 2007 el presidente Néstor Kirchner dispuso el libre traspaso para jubilados y pensionados al sistema estatal. A fines de 2008, en el gobierno de CFK se eliminó el régimen de capitalización, absorbido y sustituido por el régimen de reparto.

¿Vuelven las AFJP? Todo es posible.

¿Dolarizar, pero a qué costo?

Una de las grandes propuestas de gobierno de Milei, bajo la premisa de acabar con la inflación, es la dolarización. Mientras que la subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, cuestionó la medida, el economista Hugo Berozzi explicó que “el gran problema de la dolarización es tener dólares”. Cada trabajador, jubilado, estudiante o activo debe poder ir al cajero y sacar dólares, cosa que no hay. No hay dólares ni para importar. No tenemos dólares para el comercio internacional”.

¿Qué pasa cuando Argentina emite pesos y no dólares? ¿Cómo se consiguen? “Se consiguen a través de exportaciones o mediante endeudamiento externo. Esto nos dejaría en una posición similar a la que tiene San Juan con el Gobierno nacional, es decir, si el Gobierno provincial quisiera subir el sueldo docente, no podría emitir billetes y hacerlo, necesita que la nación lo haga. De la misma manera, Argentina, frente a la dolarización, sería ‘una provincia’ de Estados Unidos, sin participación ni influencia alguna en su sistema democrático, y la soberanía política de nuestro país estaría fuertemente condicionada”, aclaró Berozzi.

Para dolarizar, no sólo es necesaria la convertibilidad de los sueldos a dólares, sino también la transformación de las deudas y los activos que se encuentran en pesos, entre otras cuestiones complejas.

No es un detalle la fuerte devaluación de diciembre, «si esto sigue así, si el valor del peso sigue disminuyendo infinitamente, si el dólar llega a un valor de 2000 o 3000 pesos, alcanzaría para cambiarlos por los pesos que hay en circulación. Lo que dejaría por el suelo o en la nada misma -algo que ya está a la vista- el poder adquisitivo de los asalariados. La dolarización cristalizaría esa situación. Después no se podría recomponer, por ejemplo, un salario docente, porque ya no se podrían emitir billetes ni brindar ninguna prestación o asistencia paliativa”, sostuvo el economista. En otras palabras, la dolarización se traduce directamente en la pérdida de la soberanía en materia de política monetaria y el aumento de los niveles de pobreza e indigencia.

En San Juan, la representación más clara de la posible adopción de esta medida se da en relación a multinacionales. «Las empresas mineras son las que traccionan dólares a la provincia, por lo que, en el caso de una dolarización, las multinacionales tendrían más poder que el mismo Gobierno en la definición de políticas económicas», culminó Berozzi.

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