¿Por qué nuestras muertas no salen en la tele?

Dos femicidios ocurrieron en la Argentina con apenas dos días de diferencia. Uno ocurrió en San Juan, el otro en Buenos Aires, y la cobertura mediática no fue igual en ambos casos.

Mientras algunos femicidios ocupan horas y páginas de medios nacionales, otros apenas son cubiertos mediante refritos y quedan relegados en la sección policiales de los medios locales. Una cifra se repite y duele: entre enero y julio de 2026 hubo en Argentina un femicidio cada 35 horas, según el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven. Sin embargo vale la pena preguntarnos por los femicidios del interior, los femicidios que ocurren en barrios populares: ¿por qué esas muertas no aparecen en la tele?

Gemma Giselle Álvarez fue asesinada por su ex pareja el jueves 30 de julio en la Costanera, en Chimbas, a 1000 kilómetros de la capital mediática del país. Tenía 34 años, era trabajadora de la salud y tenía una hija pequeña. Iba a su trabajo en moto cuando Matías Exequiel Marín, que trabajaba como chofer de aplicación, la persiguió en un Gol Trend blanco, la embistió y la atacó con un arma blanca. La autopsia contabilizó 31 heridas cortopunzantes. 

Ya había denunciado al agresor, había manifestado el miedo a su familia, incluso se había mudado con su madre para estar acompañada, por sentirse más protegida. Al momento del crimen, Marín tenía una restricción perimetral vigente.

Otro femicidio más, otro caso de denuncia previa, otro sistema judicial que le falla a las mujeres.

Gemma Álvarez.

A ese caso se sumó a los pocos días otro hecho doloroso: en la otra punta del país, Johana Mailén Antonich, de 24 años, madre de dos hijas de 1 y 6 años, fue asesinada en Mar del Plata cuando acudía a una supuesta entrevista de trabajo. La familia aseguró que un hombre le ofreció trabajo de limpieza en un hotel. Acudió a la entrevista pero jamás regresó. Por el hecho están detenidos Agustín Nicolás Díaz Bartolomé, de 26 años, y José Luis Aquino, de 27, que trabajaban como serenos en el predio donde apareció el cuerpo.

Mailén Antonich.

La cobertura

Busqué “femicidio de Gemma” en internet y encontré cerca de 12 notas de medios nacionales. Mientras que “femicidio de Mailén” reúne más de 40 notas en portales digitales.

El femicidio de Gemma fue cubierto por medios nacionales, como Infobae y Crónica. Estos medios tomaron la información de medios de comunicación sanjuaninos. En ninguna de esas notas hay una fuente directa, es decir un llamado a la familia, o la abogada. Hay solo un medio con reportería, es decir con un periodista que viajó y relató desde el lugar de los hechos (Crónica). Las noticias cubrieron los primeros dos días del hecho: la noticia del asesinato y la captura del agresor. Después, nada.

El caso de Mailén fue cubierto con testimonios de la familia, periodistas en el lugar de los hechos y más de 40 notas en portales digitales nacionales como La Nación, Página/12 e Infobae. La cobertura de La Nación del 2 de agosto lleva fotografías de un reportero gráfico propio en Mar del Plata. Infobae publicó datos que atribuye a fuentes de la investigación consultadas por ese medio. Todavía los medios le dan seguimiento al caso, la investigación continúa abierta.

El femicidio de Gemma tuvo una amplia cobertura local, pero no alcanzó a ocupar rating de la agenda nacional. Refritar, repetir lo de otros, cubrir superficialmente, puede ser una forma sofisticada de invisibilidad. El caso apareció, sí. Pero, ¿cómo?

Esta nota no pretende comparar los hechos, sino preguntarse por los efectos de las coberturas de los medios de comunicación. Que un caso aparezca en un medio nacional no basta, también importa cómo se cuenta.  

¿Dónde están las cámaras?

La falta de cobertura de femicidios del interior del país tiene que ver con una infraestructura centralista de los medios de comunicación. Hay una cadena de porcentajes y estadísticas que lo refleja. Acá va: en 2024, la Defensoría de Público registró que el 51,3% de las noticias nacionales fueron de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, después el Gran Buenos Aires con 26,4%; tercera está la Provincia de Buenos Aires con 12,4%. Haciendo cuentas: el 90,1% de lo que es noticia para los noticieros ocurre en una sola provincia de la República Argentina. 

El resto que queda lo ocupan las provincias. Córdoba y Santa Fe son las más mencionadas.

El Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina señala que el 39% de los casos se concentran en Buenos Aires. Pero las tasas más altas cada 100.000 mujeres son en Chaco, Misiones y Neuquén. Donde más mueren mujeres en proporción a la población no es donde están instaladas las redacciones nacionales.

¿Qué es noticia para los noticieros de TV abierta? Informe elaborado por la Defensoría del Público

Ese mismo registro consigna que San Juan, junto con Corrientes y La Pampa, no registró femicidios durante 2025. San Juan viene teniendo históricamente las tasas más bajas del país. En una provincia que aparece en cero, ningún medio nacional sostiene una corresponsalía, no hay rutina de cobertura, no hay contactos armados en la fiscalía ni en los organismos de género. Cuando el caso llega, no hay quién lo cubra.

Hay un tercer dato que responde de manera más literal la pregunta del título. La Defensoría del Público es un organismo estatal que monitorea cómo tratan los medios la violencia de género. Lo curioso es que hace ese relevamiento sobre los noticieros de la Ciudad de Buenos Aires. El instrumento oficial que mide qué es noticia en la televisión argentina analiza una sola ciudad del país.

Femicidios de clase

Hasta acá, el eje fue territorial. Hay otro que opera por separado (aunque veces en conjunto): el eje de clase. Esteban Zunino, doctor en Ciencias Sociales e investigador del CONICET, en una entrevista con la revista Acción en 2021, sostuvo que un femicidio ocurrido en un country recibe una cobertura desmedida, mientras que uno ocurrido en un barrio popular aparece apenas en un recuadro, cuando aparece. 

Podemos recordar acá los documentales, series en plataformas e informes que abundan en internet sobre “El crimen del country”, el asesinato de María Marta García Belsunce, en octubre de 2002, ocurrido en un distinguido barrio cerrado de Buenos Aires. Según la serie Carmel, inspirada en el caso, la cobertura del crimen excedió incluso a la del juicio a las Juntas Militares de 1985. 

El autor agrega un corolario: la hipervisibilización de las víctimas de sectores medios y altos invisibiliza al mismo tiempo a los sectores populares, que según las estadísticas son los más vulnerables a todo tipo de delitos. También describió el tipo de víctima que construyen las coberturas de violencia de género: una víctima de clase media y urbana, asociada a la figura del buen ciudadano, con “la gente” ubicada como merecedora de seguridad y los sectores populares ubicados en el lugar del victimario.

Zunino es doctor (2016) y magíster en Ciencias Sociales y Humanas (2014) por la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina) y Licenciado en Ciencias de la Comunicación (2010) por la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Foto: Gentileza

Zunino habla de clase. Su trabajo describe qué pasa entre un country y un barrio popular, sin importar en qué provincia estén. El eje territorial que abre esta nota describe qué pasa entre una ciudad donde hay redacciones instaladas y una donde no las hay, sin importar la clase de la víctima. Son dos ejes que se miden distinto y que pueden funcionar por separado. 

Un femicidio en un barrio cerrado de Pilar reúne las dos condiciones favorables a la cobertura; uno en un barrio popular de San Juan directamente no reúne ninguna. En el caso de Gemma Álvarez ocurrió en Chimbas, San Juan. Quizás esta superposición describa la situación de la mayoría de las mujeres asesinadas en el país, que no viven en countries ni en el Área Metropolitana de Buenos Aires. 

Una estadística que se arma leyendo diarios

El Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven registró, entre enero y julio de 2026, 147 víctimas letales de violencia de género y 234 tentativas. En su informe a once años del Ni Una Menos, que abarca desde junio de 2015 hasta mayo de 2026, contabilizó al menos 3205 víctimas letales, un femicidio cada 31 horas. 

Ese informe incluye un dato que atraviesa el caso de Chimbas: el 17% de las víctimas había denunciado y el 10% tenía una medida judicial vigente. Gemma Álvarez integra ese último décimo.

Los dos observatorios que producen las cifras más citadas del país explicitan su método

Ahora Que Sí Nos Ven elabora sus estadísticas a partir del análisis de medios gráficos y digitales de todo el país, en convenio con la Universidad Nacional del Delta. 

El Observatorio de la Defensoría del Pueblo realiza un monitoreo diario de portales, diarios impresos, canales de televisión, radios, agencias y redes sociales, y después verifica lo relevado con fiscalías, comisarías y hospitales. El número que abre esta nota, del que después derivan en el mejor de los casos políticas públicas, se construye a partir de los medios de comunicación.

Las vidas que duelen tanto, los hijos huérfanos, la rutina desarticulada, la batalla judicial de los familiares, el plato que sobra en la mesa, se vuelven una estadística alimentada por recortes de diario. Y esa estadística es el instrumento para exigirle al Estado. Una cobertura desigual es alterar el insumo con el que se mide el problema. 

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