El suelo de una finca en Pocito se hundió 2 metros debido al descenso de los niveles de agua subterránea
El último informe del CIGIAA alerta sobre las consecuencias irreversibles de la sobreexplotación del acuífero.

Un reciente estudio técnico del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para la Gestión Integral del Agua en el Árido (CIGIAA) alertó sobre una impactante consecuencia de la sobreexplotación del acuífero del Valle de Tulum.
Se trata de la subsidencia, un fenómeno de hundimiento gradual y permanente del terreno. Este proceso se registró en una finca de Pocito, ubicada a aproximadamente unos 500 metros al este del Estadio del Bicentenario. Allí, especialistas del CIGIAA observaron un descenso de 2 metros en el nivel del suelo.

En la foto se observa un pozo de agua. Al costado izquierdo se ven los años: 1973 y 2023. En el pasado, cuando la estructura fue creada (1973), la unión del caño estaba a la altura de la tierra, es decir que, únicamente la parte curva del mismo sobresalía del terreno. Con el pasar de los años el suelo ha ido constantemente retrocediendo hasta descubrir aproximadamente dos metros del mismo caño.
El agua dentro de los poros del terreno funciona como un sustento líquido que ayuda a soportar el peso de las capas de tierra superiores. Al desaparecer este soporte por el bombeo incesante, la presión interna disminuye y la estructura de sedimentos (gravas, arenas y arcillas) se comprime y deforma.
En palabras simples lo que sucede es que el «esqueleto» que sostiene el suelo se aplasta. Este fenómeno ocurre cuando el agua subterránea se extrae de forma continua a un ritmo superior al de su recarga natural.
Además los especialistas señalan que existen pozos de agua que están perdiendo la surgencia natural. Es decir, el fenómeno que ocurre cuando el agua subterránea tiene tanta fuerza que sale a la superficie por sí sola, sin necesidad de usar bombas eléctricas para extraerla. Debido al descenso sostenido de los niveles de agua, esta surgencia natural se está perdiendo. Se han observado perforaciones donde la presión ha desaparecido por completo, alcanzando mínimos históricos debido a la sobreexplotación por bombeo

Los expertos advierten que este daño es irreversible. Cuando el «esqueleto» de sedimentos se aplasta bajo la superficie, el acuífero pierde para siempre su capacidad de volver a almacenar agua en esos espacios, lo que limitará la efectividad de cualquier plan futuro de recarga gestionada.
El informe del CIGIAA señala que los niveles de agua en el sector libre del Acuífero Tulum caen actualmente a un ritmo de 2 metros por año, mientras que en el sector confinado el retroceso es de 1,5 metros anuales. Estos niveles son incluso más profundos que los registrados durante la histórica sequía de 1972.
Riesgos para el futuro productivo
La situación en Pocito no es un hecho aislado, sino el resultado de un desajuste crítico: mientras que el sector libre sufre un vaciamiento constante, la presión histórica del sistema se degrada debido a que el consumo por bombeo supera ampliamente la recarga que recibe del Río San Juan.
La subsidencia representa una degradación física del acuífero que pone en jaque la seguridad hídrica de las actividades socio-productivas de San Juan. Además del hundimiento del terreno, el descenso de los niveles ha provocado la obsolescencia de infraestructura, obligando a propietarios en departamentos como Pocito, Rawson y Capital a realizar costosas obras de reperforación para alcanzar el agua que cada vez está más profunda.
Ante este escenario, el organismo científico recomienda medidas urgentes, como la suspensión precautoria de nuevos permisos de perforación y la puesta en marcha de un plan de recarga artificial que permita dejar circular agua por el cauce del Río San Juan para estabilizar la presión del sistema subterráneo.
