Los primeros en llegar y los últimos en cobrar

Porteros de la Escuela Albergue Dr. Juan Carlos Navarro, de El Encón se movilizaron en el Centro Cívico. Muchos completan sus ingresos vendiendo pan, tortitas u otros productos para llegar al próximo cobro.

Ramón Villegas entra a la escuela antes que los maestros. Antes que los alumnos, antes que la directora, antes que nadie. A las siete de la mañana ya está en la Escuela Albergue de El Encón, una localidad a 120 kilómetros de San Vicente, en el departamento sanjuanino de 25 de Mayo. Allí, entre turno de mañana y el almuerzo de los chicos albergados, su jornada se estira hasta las dos de la tarde. Al final del mes, cobra 550 mil pesos.

“Nunca decíamos nada, pero nos tuvimos que movilizar porque ya no da para más”, dijo Villegas en comunicación con el programa Rastrojero Diesel, de Radio Comunitaria La Lechuza. Él es portero, trabajador de planta, con nombramiento provincial. No un contratado, no un plan social: un empleado estatal que sostiene el funcionamiento cotidiano de una escuela rural y gana lo que el Estado considera que corresponde para su categoría, la doce o la catorce en el escalafón general, las más bajas del régimen.

Esa categoría es también el centro del reclamo. Los porteros autoconvocados de San Juan llevan entre cinco y seis años sin recategorización, según explicó Villegas al programa. Cada dos años debería actualizarse automáticamente; no ocurrió. El aumento que el gobierno ofreció en los últimos meses no alcanzó el 2%, unos 15 mil pesos sobre el total, mientras la canasta básica sigue empujando hacia arriba.

El vocero del sector, Ricardo Santana, precisó que el haber bruto nominal ronda los 900 mil pesos, pero que tras los descuentos de ley el bolsillo recibe cerca de 650 mil.

Villegas contó que el ítem por zona alejada, que sí cobran trabajadores de otras áreas del Estado, a ellos no les corresponde porque su escuela queda dentro de la jurisdicción de San Vicente. En los papeles, El Encón figura como si estuviera en Caucete. En la práctica, implica 87 kilómetros de distancia. Muchos porteros y porteras, según trascendió en la movilización, completan sus ingresos vendiendo pan, tortitas u otros productos para llegar al próximo cobro.

La licencia por enfermedad también figura en el petitorio: si un portero se ausenta por razones de salud, le descuentan el día. “No podés enfermarte, ni podés tener ningún enfermo, no podemos, nosotros tenemos que venir como sea porque si no, te descuentan”, dijo Villegas.

La semana pasada el personal de maestranza autoconvocado presentó un petitorio formal ante el Ministerio de Educación y el Ejecutivo provincial. Los recibió una secretaria, porque la ministra estaba, dijeron, en la elaboración de un proyecto escolar. El plazo que les dieron venció el martes. Si no hay respuesta, Villegas adelantó las medidas: marcha más grande, corte de calle en el centro y, si la situación se mantiene, paro total.

El portero señaló que el sindicato que debería defenderlos, no los representa. Muchos afiliados ya renunciaron. “Tienen la portería, pero no los defienden, nunca salieron al frente”, resumió Villegas.

Son los primeros en llegar a la escuela y los últimos que el poder recuerda. Esperan a los chicos en la puerta cuando los padres tardan, atienden cuando hay un problema, mantienen el edificio en pie. Sin ellos, dijo, las escuelas serían otra cosa. Por ahora, siguen sin respuesta.

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