El legado de Francisco en el párroco de la Catedral de San Juan: «Todavía falta que esto sea una Iglesia de los pobres»
A un año de cumplirse el fallecimiento del único pontífice argentino, La Mecha conversó con Andrés Riveros en medio del homenaje.

Francisco hizo su última aparición pública un 20 de abril, un Domingo de Resurrección, para realizar la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro. Un día después, el 21 a la mañana, el Papa fallecía a sus 88 años. Llevaba desde febrero luchando contra una neumonía que lo mantuvo hospitalizado pero tuvo la fuerza para culminar la Semana Santa. Su papado estuvo marcado por el diálogo con otras culturas y religiones, por la defensa de los pobres y del medio ambiente, por la búsqueda de paz en países en guerra, por la apertura de la Iglesia a los homosexuales. La Mecha conversó con Andrés Riveros, párroco de la Catedral de San Juan, acerca del legado de Francisco.

«Puso a la persona en el centro más allá de su condición social, religiosa, sexual. Por eso él no tenía problema de besar los zapatos de un musulmán o de un judío, o de lavar los pies de un preso o de una persona de otro género. La persona es mi hermano, mi hermana, más allá de cualquier diferencia» señala el párroco.
Francisco fue el primer Papa elegido de América, del hemisferio sur. En su juventud se formó como jesuita y su pensamiento tuvo una fuerte influencia de la Teología del Pueblo. «Era muy argentino en sus modos: los argentinos tomamos mate aunque no conozcamos con quien lo compartimos; nos abrazamos y emocionamos aunque no nos conozcamos» agrega Riveros.
El homenaje de la Catedral
Durante la semana, la Catedral está decorada en homenaje al Papa argentino. Delante del altar hay unas sillas enfrentadas con dos pares de sandalias a sus pies, unas puertas de madera abiertas, y entre ellas una imagen Jesús recibiendo a Francisco con un mate en la mano. Ambos ríen y se abrazan.
A un costado de la entrada de la iglesia, bajando las escaleras se llega a la cripta. Allí hay dispuesta una muestra fotográfica sobre Francisco. Las imágenes enseñan momentos icónicos de su papado: reunido con representantes de otras religiones, su encuentro con Fidel Castro en su viaje a Cuba, abrazando a enfermos y niños.

En los últimos años de su pontificado tuvo un rol fundamental en el reclamo por la paz en los conflictos bélicos que él llamó una «tercera guerra mundial en pedacitos«. Incluso en sus últimos días mantuvo un contacto permanente con la Iglesia de la Sagrada Familia en la Franja de Gaza, uno de los lugares de acogida a los refugiados palestinos de los bombardeos.
Riveros recuerda que «Francisco tomaba partido por las personas que padecen la guerra, porque ahí todos pierden, excepto los poderosos que no se ensucian las manos pero que bajan líneas».

«Yo creo que hay que empezar a vivir todo lo que Francisco inspiró. Creo que todavía falta que esto sea una iglesia de los pobres, que sea realmente de puertas abiertas, para todos» reflexiona Andrés Riveros.
Para el sacerdote, la elección del actual pontífice León XIV es una oportunidad para concretar lo que Francisco empezó: una Iglesia que esté «junto al dolor, sin juzgar, sirviendo a todos«.
En cuanto al trabajo territorial, Riveros reconoce que «frente a tanta necesidad, uno se siente pequeño». Afirma que, en San Juan, mantienen una treintena de merenderos, además de las 100 viandas diarias para personas en situación de calle.
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El Papa de los jóvenes
El párroco destaca la participación de los jóvenes en este tipo de actividades motivados por Francisco. «Ellos lo sentían muy cercano, y el Papa estaba convencido en que los jóvenes estaba el presente y futuro». Y recordó el conocido «hagan lío, jueguen para adelante«.
En ese sentido, se refirió a la fiesta electrónica que organizó el «cura DJ» Guilherme en honor a Francisco: «es de una creatividad total la forma de contactar el mensaje del Papa para que llegue a muchas más personas».
En este primer aniversario de su fallecimiento, Riveros admite que «no tenerlo físicamente duele, pero lo recordamos con gratitud y de alguna manera tratamos de honrar su memoria viviendo según los criterios que él vivió y compartió».
