Día del Maestro: «La esperanza somos nosotros»

¿Qué del sueño sarmientino sigue vigente y cuáles son los desafíos que la docencia enfrenta en el 2022 en la tierra del maestro de América?

Domingo 11 de septiembre de 2022 – 19:45 hs

A 134 años del fallecimiento de Sarmiento, “padre del aula”, La Mecha entrevistó a maestras sanjuaninas que día a día revalorizan la tarea docente en un contexto social marcado por la violencia. Sin dudas, la figura de Domingo Faustino Sarmiento vuelve a tomar relevancia cada 11 de septiembre, donde en Argentina, y más aún, en San Juan, todas las escuelas se visten de gala para homenajearlo y se aprovecha la ocasión para celebrar la tarea docente. Sin embargo, a la luz de la historia, el prócer sanjuanino constituye una figura por lo menos polémica y contradictoria.

Un poco de historia

En 1842, estando Sarmiento exiliado en Chile durante el gobierno de Rosas, fue designado por el Ministro del Interior chileno, Montt Torres, como director de la Escuela Normal de Preceptores. Luego, en 1845, siendo Montt Torres presidente, Sarmiento es encomendado a estudiar los sistemas educativos de Europa y Estados Unidos. Este sería su primer acercamiento a las ideas que forjarían el sistema educativo argentino. Cabe destacar que, en ese mismo año, Sarmiento publica “Facundo o civilización y barbarie”, considerado una obra excelsa del romanticismo nacional, que lo ubicó como un escritor prodigioso en lo literario y como el más acérrimo opositor al rosismo en lo ideológico. En esta obra, estudiada hasta hoy en las aulas de nuestras escuelas de educación secundaria, queda claro que Sarmiento no solo opina sobre educación, sino que esboza un proyecto de país moderno y civilizado, equiparando estas características a lo europeo y urbano.

Según la escritora Laura Ramos, el primer destino de Sarmiento en su misión de estudio de los sistemas educativos fue España, para luego recorrer otros países europeos, donde el prócer no encontró más que decepción. En sus diarios de viaje, Sarmiento afirma: “He visto sus millones de campesinos, proletarios y artesanos vigiles, degradados, indignados de ser contados entre hombres, la costra de mugre que cubre sus cuerpos, los harapos y andrajos de que visten…”. Al final de su tour europeo, en Londres, Sarmiento conoce los escritos del pedagogo estadounidense Horace Mann -que se desempañaba como Secretario del Consejo de Educación de Massachusetts-, lo que lo motiva a viajar para reunirse con él.

El joven sanjuanino de 34 años quedó deslumbrado con las ideas de Mann, quien entendía la educación como una parte clave del desarrollo económico y había logrado que el Estado otorgue conocimientos prácticos a la comunidad, universalizando la educación sin distinción de religiones. En esta ocasión, Sarmiento conoció la Escuela Normal de Lexington, donde destacó el sistema a través del cual, niñas de clases populares accedían a la educación y se formaban para ser maestras accediendo a una especie de crédito, que debían devolver al comenzar a trabajar como docentes. Sarmiento y Mann no volverían a verse, puesto que el norteamericano fallecería en 1859.

Años más tarde, en 1865, Sarmiento regresa a Estados Unidos, esta vez como Ministro Plenipotenciario de la Argentina, durante la presidencia de Mitre. A veinte años de su primer viaje, y habiendo cambiando la realidad política de la Argentina, Sarmiento se reúne con la viuda de Mann, Mary Mann, quien, desde entonces, apoya el proyecto educativo civilizatorio del sanjuanino, que pretende contratar a jóvenes maestras estadounidenses en edad matrimonial para trasladarlas a diferentes puntos del país, con fines de fundar escuelas para educar las infancias y formar maestras para continuar la tarea en las generaciones venideras. Laura Ramos, en su libro “Las señoritas: historia de las maestras estadounidenses que Sarmiento trajo a la Argentina en el siglo XIX”, relata que en una carta a Mary Mann en 1866, comunica las condiciones que había acordado con el gobierno argentino: “contratos por dos o tres años; las maestras podrían abrir cursos públicos o clases particulares además de sus cargos en las escuelas; los salarios oscilarían entre cien y ciento noventa pesos oro o pesos fuerte para directoras o docentes avanzas; se crearían escuelas normales y también escuelas primarias llamadas modelo o de aplicación para que aspirantes a maestros hicieran sus prácticas”. Sin embargo, el plan no se concretaría hasta el año 1869, cuando, siendo Sarmiento presidente, llegan las primeras maestras estadounidenses al territorio nacional. El arribo de docentes norteamericanas se extendería hasta 1898, excediendo la presidencia del prócer sanjuanino, quien continuó su labor en pos de la educación como senador nacional por San Juan, primero, y luego como ministro del Interior, en un breve periodo hasta el final de la presidencia de su sucesor Avellaneda.

Hasta el momento, la educación argentina estaba prácticamente relegada a las elites conservadoras. Existían las escuelas primarias públicas y cursos abiertos por maestros e institutrices privadas, pero la educación primaria no era obligatoria. La educación secundaria, mucho menos. Sarmiento mismo cursó únicamente estudios primarios, no habiendo podido ingresar nunca al Colegio Nacional de Buenos Aires. Sus amplios conocimientos y saberes fueron movidos por su espíritu autodidacta que lo llevó a ser uno de los intelectuales más influyentes del pensamiento nacional.

La educación no puede ser entendida como un fenómeno o una realidad aislada en los centros educativos, sino que debe ser mirada, analizada y comprendida desde el contexto social, cultural e histórico en que se encuentra inserto. En este sentido, es necesario entender que el proyecto educativo que forjó Sarmiento para el país, fue acompañado por políticas estatales marcadas por la violencia y a la diferenciación del otro “salvaje”, “bárbaro”, como un enemigo de la civilización y del Estado moderno.

Sarmiento, al referirse a los pueblos originarios, expresa: “¿Lograremos exterminar a los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado” (El Nacional, 25 de noviembre de 1876).

Estos dichos anteceden a las denominadas campañas o conquistas “del Desierto”, que significaron campos de concentración, asesinatos masivos, fusilamientos y niños robados a los pueblos originarios. En palabras de la antropóloga Diana Lenton, “El Estado se construyó sobre un genocidio”.

Los gauchos tampoco pasaron desapercibidos como parte del tejido social de la época, siendo para el padre del aula, una de las principales cosas a corregir en la Patria para lograr el progreso.

“Se nos habla de gauchos… La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esa chusma criolla incivil, bárbara y ruda es lo único que tienen de seres humanos” (Carta a Bartolomé Mitre, 20 de septiembre de 1861).

En 1884, durante la presidencia de Julio A. Roca, siendo Sarmiento Superintendente de Escuelas, se promulgó la Ley 1420 que estableció la educación primaria común, gratuita y obligatoria. Lejos de la idea romantizada de la educación por la educación, la intención educativa del proyecto modernizador del Estado nacional buscaba instruir a las masas, “educar al soberano” en vistas de formar mano de obra cualificada para modelo agroexportador y para las batallas y guerras propias del momento histórico. Así, se impulsaron no solo las escuelas normales, sino también, escuelas de oficios, donde las mujeres aprendían tareas manuales y de cuidado y los varones realizaban entrenamiento militar, como complemento a los contenidos básicos de aritmética e idioma.

Maestras yankees en San Juan

Sarmiento nunca perdió de vista a su San Juan natal, siendo la provincia destino de algunas de las maestras estadounidenses que llegaron a la Argentina como parte del proyecto. Pero, de buenas a primeras, la llegada de maestras a Cuyo se vio imposibilitada por la situación de violencia vivida en las provincias del interior. La primera en ser destinada San Juan fue Mary Gorman, quien arribó a Buenos Aires en 1869, pero se negó a emprender camino a la provincia cuyana por la escalada de violencia propia de las guerras civiles. Lo mismo sucedió con las hermanas Anne e Isabelle Dudley y su amiga Fanny Wood, quienes no llegaron a San Juan por los mismos motivos, sufriendo además la enfermedad de la fiebre amarilla, por lo que regresaron a su país natal.

Mary Gorman

La primera maestra estadounidense en arribar efectivamente a San Juan fue Mary Graham, quien, luego de una estadía para aprender español en Paraná arribó a la provincia en 1879, donde ocupa el cargo de vicedirectora de la Escuela Normal, para luego ser nombrada como directora en 1882. Su hermana Martha Graham también llegó a San Juan para trabajar como maestra en la Escuela Normal. Esta lo hizo acompañada de su marido, Charles Dudley, también maestro con cargo en la escuela.

El proyecto de traer maestras estadounidenses también implicaba convencer a las jóvenes y a sus familias que viajar a Argentina para educar sería una buena opción. En una carta Sarmiento dice a Mary Mann: “La situación social que ocuparán será distinguida y sin mala interpretación me atrevo a decir que mejor que aquí (Estados Unidos), por el prestigio que las acompañaría de ir poderosamente recomendadas, ser norteamericanas y personas de saber. Sus relaciones serían pues, las primeras familias del país.”:

Sin embargo, las maestras no lograron superar en estima a las institutrices criollas, y, por ende, no se integraron como se esperaba a las familias patricias. Los problemas también aparecían a la hora de cobrar sus salarios: era común que los docentes argentinos cobraran más y al poco tiempo de encontrarse en el cargo, mientras que las maestras extranjeras debían esperar meses para cobrar un sueldo menor y devaluado.

De todas maneras, el sistema educativo ideado por Sarmiento, en vistas de civilizar al pueblo bárbaro e ignorante, imprimía en la maestra una respetada figura de autoridad en las infancias, siendo su tarea bastante valorada por el grueso de la población que no pertenecía a las elites nacionales.

El prócer sanjuanino homenajeado el día de hoy afirma que todos los problemas son problemas de educación. Con esta frase, en parte, se justifica su idea de la educación como una herramienta para el desarrollo y para solucionar todos los problemas de la Patria. Pero sin dudas, todas las problemáticas que atravesamos como sociedad impactan en la educación.

A 134 años de su muerte ¿Cuál es la situación educativa en Argentina y en San Juan? Los problemas, ¿siguen siendo los mismos?

Autoconvocados: postales de la educación en conflicto

En la semana comprendida entre el 25 de mayo y el 4 de junio de 2022, la Ciudad de San Juan fue escenario de las protestas más numerosas en la historia de la provincia.

Las manifestaciones del sector docente -autodenominados “autoconvocados”- en reclamo de sueldo digno, a las que luego se plegaron otros sectores de empleados estatales, contó con la particularidad de darse por fuera de las organizaciones sindicales que agrupan a la docencia sanjuanina (UDAP, AMET y UDA), en confrontación directa con la patronal, el Gobierno de Sergio Uñac.

Luego de alrededor de diez días de alerta y movilización permanente de los autoconvocados docentes, el conflicto salarial tuvo un desenlace parcial, puesto que el Gobierno adelantó un mes la renegociación paritaria, obteniendo una oferta salarial que los manifestantes consideraron superadora. Sin embargo, lo que comenzó como un conflicto salarial desveló nuevos reclamos referidos a las condiciones de trabajo docente en la provincia, como así también, la ruptura de las bases con sus gremios.

Luego de esta primavera docente en medio del invierno sanjuanino, los maestros regresaron a las aulas. Este 11 de septiembre, en vísperas de una reunión paritaria donde el gobierno convoca a los gremialistas, pero deja por fuera de la mesa a los docentes autoconvocados, esgrimiendo válidos argumentos legales, y mientras la docencia sanjuanina discute las acciones de reclamo para llevar a cabo en esta instancia, desde La Mecha recuperamos la voz de maestras de nivel inicial y primario, que, desde su realidad cotidiana, diagnostican la situación educativa en la provincia y se animan a mirar con esperanza hacia el futuro.

Las seños de hoy, ¿los problemas de siempre?

Mariana Almocid es Profesora de Nivel Inicial y se desempeña como maestra de sala de 4 en una escuela del centro de la Provincia. Con 10 años de antigüedad en la tarea educativa y habiendo trabajado antes en varias instituciones, su mirada acerca de la educación es amplia.

Así como otras colegas, coincide en que los problemas educativos parecen haberse agudizado con la pandemia. “Los niños tienen conductas que no son las propias de la edad, que implican desafiar el límite, no escuchar”. En vistas de solucionar estos problemas, las docentes buscan asesoramiento en los gabinetes escolares, quienes, en palabras de la docente, encuentran sus causas en que “durante la pandemia los niños han estado en su casa teniéndole miedo a algo que no sabíamos que era, pero también, los tiempos que pasábamos las familias con los chicos, por ahí no eran tiempos de calidad, sino que estaban los niños expuestos a estímulos como las pantallas para que no lloren ni molesten… y eso se ve reflejado en la escuela.”. La hegemonía de las pantallas se ha agravado con la pandemia, no solo para las infancias, sino también para las personas adultas de todas las edades. En este sentido, la docente comparte una anécdota donde confluyen dos problemáticas sociales que tienen impacto directo en el aula.

“Nosotras con los niños trabajamos desde marzo a diciembre y en nivel inicial elaboran una carpeta. Desde el 2015 el material lo provee el Estado, y este año ha llegado en agosto. Es decir, que desde marzo hasta agosto hemos trabajado con cosas que teníamos en la sala, con cosas que comprábamos nosotras… Y entregamos las carpetas a mitad de año y venían los papás preocupados porque sus hijos pintaban todo de negro y habían visto en internet que eso era mala señal. Y en realidad lo que pasaba era que el negro era el único color que tenían para trabajar, porque no había suficiente material.”.

Aquí quedan develados dos problemáticas propias de la época pandémica que atravesamos: por un lado, la hegemonía de las pantallas unida a la infodemia que lleva a las personas a creer todo lo que leen en internet -única fuente de conocimiento posible-, con la curiosidad dormida y sin la autonomía para buscar otras fuentes de conocimiento que otorguen claridad a sus preguntas. Por otro lado, una problemática tan tangible como la falta de material didáctico en una sala de nivel inicial. Considerando que la etapa escolar del Nivel Inicial busca dar a los infantes las primeras nociones para conocer el mundo y relacionarse con otros, la docente comenta que el material didáctico se hace fundamental en esta etapa, debiendo ser llamativo para captar la atención de los niños.

La falta de material didáctico se suma a una serie de problemas del orden material que enfrentan los docentes a la hora de cumplir sus tareas, en todas las latitudes de la provincia. Para Mara Vera, maestra de Nivel Primario en una escuela del paraje rural “El Encón”, con 28 años de antigüedad en la docencia, las principales problemáticas siempre han tenido que ver con el transporte para llegar a la escuela. “Después de la pandemia nos quedamos sin los colectivos que nos llevaban antes, que eran de larga distancia. Salían a las 7 de la mañana de la terminal y como pasaban por la ruta nos dejaban. Así que después tuvimos que organizarnos para llegar en autos particulares… que nos salía una fortuna ir y venir todos los días”. Pero si nos remitimos a más años atrás, la zona nunca se caracterizó por estar conectada con los asentamientos urbanos cercanos ni con la Capital sanjuanina a través del transporte público.

Con nostalgia Mara recuerda sus días en la casa docente de “El Encón”, donde se quedaba albergada durante la semana con otros docentes de la escuela. El colectivo pasaba únicamente los lunes para dejarlas en la institución y volvía a buscarlas los viernes por la tarde, una vez despachados los niños albergados a sus hogares.

Actualmente, gracias a un acuerdo entre la Municipalidad de 25 de Mayo y la directora de la institución, los docentes cuentan con transporte gratuito desde Villa Santa Rosa y desde Caucete, lo que les permite ir y volver a sus hogares en el transcurso de la jornada. Sin embargo, la docente recalca que “la Red Tulum no llega hasta nuestra escuela”, lo que implica que docentes y directivos tengan que gestionar transporte para los maestros y estudiantes. La lista de tareas a garantizar por los docentes parece no terminar nunca.

Si hablamos de recursos materiales, los problemas de infraestructura escolar no tardan en aparecer. Mabel Poblete, maestra y directora de una escuela de educación primaria del Departamento Iglesia comenta que los principales problemas a la hora de gestionar una institución tienen que ver con el mantenimiento edilicio y de limpieza. Mabel se recibió de Profesora para la Enseñanza Primaria a finales del año 1992. En 1993 tomó su primer cargo como maestra suplente en una escuela de El Mogote, Chimbas. Su recorrido le llevó a enseñar también en escuelas de La Bebida, Rivadavia, El Encón e Iglesia, incursionando en esta última localidad, como maestra en educación primaria de adultos y como profesora de Lengua y literatura en educación secundaria de jóvenes y adultos.

Mabel compra de su bolsillo los elementos de limpieza necesarios para mantener la higiene en la escuela, además de las resmas de hojas para impresora y el tóner. Por su gestión a cargo de la institución logra conseguir que algunas empresas mineras de la zona le colaboren con el material didáctico para los estudiantes hasta el arribo de los útiles o materiales que envía el Ministerio de Educación y que este año llegaron en septiembre. A esto se suma el problema de muchas instituciones educativas: comparten edificio con el nivel secundario, que funciona por la tarde, lo que genera algunos inconvenientes propios de la convivencia entre dos comunidades educativas tan diversas en número y constitución. La señorita directora, cuenta orgullosa cómo años antes de llegar allí, la comunidad se organizó para reclamar el nuevo edificio para albergar la escuela primaria y apoya la idea de que el nivel secundario pueda tener su propio edificio y comenta: “Mientras tanto, compartimos, cómo debemos enseñarles a nuestros alumnos”.

El problema del exponencial uso de pantallas por parte de menores también llega a las latitudes iglesianas, donde, según la docente, se ha notado un incremento en los niveles de violencia, relacionado directamente con los contenidos que las infancias consumen a través de Internet. “Los chicos mismos te cuentan que imitan lo que ven en internet. Acceden a contenidos muy violentos, como ‘El juego del calamar’o un juego, el Minecraft”.

Es aquí donde entra en escena una parte fundamental de la comunidad educativa: las familias. Desde el punto de vista de Mariana, “las familias le exigen a la escuela más de lo que la escuela puede brindar”. Mabel siente que en muchos casos los padres se desobligan. “Los niños quedan en la escuela, después si los pueden llevar a hacer alguna actividad afuera de la casa, mejor, y si tienen que hacer una tarea algunos los llevan a maestra particular o que se arreglen los niños” y agrega que “el apoyo de las familias en nuestra tarea y el acompañamiento de sus hijos en el proceso de aprendizaje es fundamental para lograr buenos resultados”.

Atendiendo a esta problemática, Mariana comenta que “El nivel inicial es el más infravalorado del sistema educativo, porque las familias toman como que los niños van solamente a jugar y a compartir sin conocer los aprendizajes que se espera que logren… y esa infravaloración también se da por parte del Estado. Las maestras jardineras somos las que menos ganamos y la responsabilidad es bastante elevada.” En este sentido, los límites de los roles en el proceso de enseñanza-aprendizaje parecen haberse diluido, cargando a las instituciones y particularmente a los docentes, con responsabilidades que antes ejercían únicamente los padres. Mara, por su parte, afirma que “antes las familias y la comunidad te respetaban por lo que eras: la señorita, la maestra” y se pregunta “¿Cuántos casos hay de maestros que han sido golpeados por los padres?” y agrega “al maestro lo ven como un empleado y no como una persona. Ahí nomás amenazan con hablar con la directora, con denunciar en el ministerio… y el ministerio nos tiene desprotegidos. ¿Cómo se puede trabajar así, por miedo a las represalias porque impusiste un límite en tu aula?”. 

Las docentes entrevistadas obtienen algunas respuestas al analizar la política de acompañamiento educativo por parte del Ministerio de Educación de la provincia, que se traducen en horas eternas de llenar planillas, completar documentación, hacer planificaciones, diagramar proyectos y participar en jornadas sin atender a las realidades de las comunidades educativas y, por tanto, a sus necesidades. En este sentido, Mabel afirma: “El principal problema de la educación es el sistema educativo, la forma de enseñanza. A los maestros se nos piden planificaciones que no se condicen con la realidad de los que pasa en nuestras aulas”. Mara comenta que “además de las tareas pedagógicas los maestros tienen que hacerse cargo de mil tareas burocráticas, y eso no se ve”.

El sistema educativo argentino, ha sufrido múltiples modificaciones desde la Ley 1420 hasta nuestros días. Actualmente, la ley que rige la educación en el territorio nacional es la N° 26.206, la cual fue sancionada en 2006, luego de otras leyes que perseguían el mismo fin: crear condiciones para aportar soluciones a los problemas educativos de la Argentina. Esta ley cristaliza el compromiso del gobierno de Néstor Kirchner con una política pública educativa para virar la mirada estatal en cuanto a la educación y la formación de los ciudadanos argentinos. Fue esta ley la que fija la obligatoriedad de la Educación Secundaria para todo ciudadano argentino, asumiendo el Estado la responsabilidad de brindar de manera universal y gratuita. 

La ESI en San Juan: del dicho al hecho…

Entre las leyes sancionadas durante el gobierno de Néstor Kirchner podemos destacar la Ley N° 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI), que, a 16 años de su sanción, recién comienza, muy tímidamente, a aplicarse en la Provincia de San Juan. La pedagoga argentina Flavia Terigi afirma que la mera sanción de leyes no cambia la educación, sino que son las políticas gubernamentales y las prácticas educativas de las instituciones y de los actores involucrados las que modifican la educación. De esta manera, y más allá de los laberintos legales que frenaron la efectiva implementación de la Ley de ESI en la provincia, sostenidos por los sectores asociados a la Iglesia Católica y a las Iglesias Evangélicas, en el 2022 las maestras encuentran múltiples dificultades a la hora de llevar la ESI a sus aulas. 

Desde la realidad cotidiana de Mariana, las dificultades aparecen muchas veces entre las mismas colegas. “Hay docentes que no están dispuestas a abordar contenidos de ESI en el Jardín, con un desconocimiento absoluto de la normativa legal y de los contenidos”. Los lineamientos curriculares de ESI para Nivel Inicial emanados a partir de la Ley, sugieren que los contenidos a abordar de manera integral en el jardín apuntan al conocimiento y cuidado del propio cuerpo, a adquisición de saberes y habilidades para desenvolverse en la vida social y enfrentar sus desafíos; la expresión de sentimientos y emociones; la construcción de valores de convivencia en relación al cuidado propio y ajeno, y la construcción cooperativa de normas; la confianza, la libertad y la seguridad para poder expresar ideas y opiniones y fortalecer la autoestima. Uno de los ejes más importantes de la ESI en este sentido, tiene que ver con el desarrollo de comportamiento de autoprotección. Así, se enfatiza el trabajo para prevenir situaciones de abuso y para poder decir “no “frente a ellas. Se reflexiona sobre el respeto a la intimidad propia y ajena; sobre el significado de los “secretos” y sobre las situaciones en que los niños y las niñas se sienten obligados a no contar algo vivido que las y los pone incómodos.

Por su parte, Mara apuesta al trabajo conjunto con las familias para abordar la ESI en la escuela. “Yo estoy de acuerdo en que tenemos que abordar la ESI, porque no solo enseñamos contenidos, sino que educamos en valores, que también está relacionado con la ESI. Pero es importante que las familias también vayan para el mismo lado”.

En este punto, es claro que el acompañamiento del Ministerio de Educación a los docentes y a las familias para la efectiva implementación de la Ley de ESI en San Juan, continúa siendo una meta por alcanzar. En la actualidad, los espacios de formación específicos en ESI en la provincia son dos: la Diplomatura Universitaria en ESI de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSJ, que este año comenzó su tercera cohorte, y la formación brindada por el Instituto de la Familia, dependiente de la Universidad Católica de Cuyo, que hasta hace pocos años atrás, era la única institución habilitada para brindar estos contenidos. Las dos formaciones mencionadas son pagas, por tratarse de pos títulos o trayectos de posgrado, lo que deja por fuera a quienes, siendo docentes, por diversas razones, no pueden abonar. Este año, el Instituto Nacional de Formación Docente lanzó una Actualización Académica en ESI de carácter gratuito, destinada a docentes en actividad, la cual ha tenido gran adhesión en todo el territorio nacional. Sin embargo, la docencia sanjuanina necesita herramientas formativas y de acompañamiento y apoyo por parte del Ministerio de Educación provincial, para que la ESI en las escuelas sea una realidad que incremente el nivel educativo de las infancias. En este sentido, Mabel afirma: “Somos formadores de ciudadanos y sujetos con emociones, no solo aprendices de contenido”. La directora remarca la importancia de la educación emocional enmarcada en la ESI, pero advierte que para esto “hace falta material, hace falta formación… los docentes necesitamos el apoyo de las familias y el apoyo de las autoridades”. 

¿Qué lugar queda para la esperanza?

Si nos remontamos al plan sarmientino para la educación argentina, no podemos dejar mencionar que le gran maestro de América vivió algunas desilusiones estrepitosas en su proyecto modernizador. Más allá de las cuestiones marcadas por sus acuerdos y desacuerdos políticos con sus compañeros de elite gobernante, soportó, por ejemplo, el fracaso de su plan de importación de maestras estadounidenses del que nos ocupamos brevemente en este artículo, habiendo ingresado al país únicamente 71 de las 2000 proyectadas en un comienzo por Sarmiento.

Nadie puede negar que el aporte de Sarmiento a la educación argentina, que tuvo alcance en otros países latinoamericanos y forjó en nuestra cultura la manera de entender la educación. El carácter del prócer, llamado “el loco” por sus detractores, por la magnitud de los proyectos que engendraba, de una u otra manera, ha acompañado a los docentes sanjuaninos en su espíritu, como un modelo a seguir, entendiendo la educación como una herramienta que transforma.

“Yo siempre pienso que tenemos que hacer el esfuerzo de enseñar bien, de dar lo mejor, brindarles las herramientas para que el día de mañana, cuando sean ellos quienes decidan los destinos del país, lo hagan de la mejor manera”, dice Mara, y afirma que “lo lindo de ser maestro es ver que tus alumnos van logrando cosas en la vida”.

“Todos los problemas son problemas de educación”, decía el prócer. Y en este punto, es claro que los problemas sociales que atravesamos como país también atraviesan la escuela. Las múltiples desigualdades evidenciadas con la pandemia, los altos niveles de violencia y el impacto económico del ajuste en las familias y escuelas marcan la realidad de miles de docentes, estudiantes y familias en este día del maestro.

Pero a pesar de todo, en un corazón de maestro, siempre hay lugar para la esperanza.

Mara confía en que los docentes puedan “recuperar la voz”, y en esa expresión refiere al reconocimiento salarial y político que reclama el movimiento de autoconvocados docentes sanjuaninos y a la satisfacción de todas las necesidades de la comunidad educativa. Su esperanza está puesta en que “se vuelva a revalorizar la tarea docente”.

Mariana, llena de emoción expresa: “Las seños jardineras podemos quejarnos de todo, pero siempre conservamos la idea de que vamos a cambiar el mundo” y se muestra dispuesta a aceptar los desafíos actuales y venideros, entendiendo que “las infancias están cambiando y nosotras estamos dispuestas a adaptarnos y capacitarnos”.

Mabel, cree que “fortalecer los lazos entre familia y escuela es el primer paso para recomponer el tejido social” y opina que el cambio del sistema educativo depende fundamentalmente de los docentes, de que hagan valer su voz: “La esperanza somos nosotros”.

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