El periodismo en San Juan, entre la precariedad y las limitaciones a la Libertad de Expresión

Cada 7 de junio, Día del Periodista, se recuerda el nacimiento de La Gazeta de Buenos Aires, del patriota Mariano Moreno. El detalle de cómo es el oficio en la provincia.

Martes 7 de junio de 2022 – 17:40hs

Parece una debilidad. Pero es muy difícil definir el periodismo. Hay teorías y aproximaciones. Hay comentarios. Hay anécdotas de viejos periodistas. Las demarcaciones siempre son esquivas. Lo único claro, lo único que permite introducir un principio ordenador, es la naturaleza de la actividad. El periodismo es un oficio y es el periodista quien lo ejecuta. Existe en cualquier época y en cualquier contexto, desde las democracias actuales hasta las dictaduras pasadas. El periodismo es como el agua, se filtra. 

Cada 7 de junio, en Argentina, se celebra el Día del Periodista, en recuerdo del nacimiento de la Gazeta de Buenos Aires, en 1810. El fundador, el patriota Mariano Moreno, impulsor de la Revolución de Mayo, refractario a sostener una organización del Estado de tipo imperial, como el que sostenía Cornelio Saavedra, creó ese periodico para defender sus ideas. Pasó en todo el mundo. Las ideas eran lo importante. 

Incluso en el reciente Clarín, de Roberto Noble, la producción y distribución de información tenía fines políticos. Aún más actual es Página 12, de Jorge Lanata. Los periódicos nacen para sostener ideas. En San Juan, Diario de Cuyo, por ejemplo, sostiene al catolicismo, al empresariado y al Gobierno de turno. No está mal. Cada medio de comunicación decide qué intereses defiende y cómo lo hace. Cada uno tiene su génesis política-económica. En este caso, adherido a la representación bodeguera y, luego, minera. El resto de los medios comerciales siguieron los mismos pasos. No hay casi diferencias entre sí en materia ideológica. 

La lupa tiene que estar en la financiación y en cómo “derrama” -para usar una frase con tono empresarial- en los trabajadores de prensa -periodistas o redactores de noticias- que sostienen la producción del contenido. En San Juan, los medios son como un poder del Estado, no tanto por su capacidad de incidir en la opinión pública, sino por ser sostenidos como un poder más. Hay pocos medios sanjuaninos que sobrevivan sin pauta publicitaria del Gobierno provincial. 

Falta poco para conocer los números en detalle. Hace dos semanas se inició el proceso para otorgar los premios por el Día del Periodista. El premio, cuestionado por propios y ajenos, se sostiene con dinero estatal. Es un porcentaje de la pauta entregada a los medios en un año. Allí se sabrá a ciencia cierta -al menos lo legalmente declarado- cuánto ingresó al sistema mediático local. El dinero mínimo con el que alza un jurado es de 700.000 pesos. Luego, cada postulante ganador puede alcanzar los 600.000 pesos. Son apenas unos datos para proyectar, por ahora, cómo viene la mano. En un mes se sabrá. Hay que tener la calculadora lista. 

La pauta de empresas privadas es menor y no puede sostener al medio. Esto lo admiten off the record varios empresarios. Los dueños de los principales medios lo comentan a diario al interior de sus redacciones. En más de una ocasión los sueldos se retrasan porque no ingresó la mensualidad del Gobierno. Retraso que puede suceder por simples temas bancarios o porque el diario/radio/canal no cumplió con la expectativa del enfoque informativo, para decirlo con un eufemismo. Un tironeo de oreja, para decirlo de manera directa. 

Los periodistas no ven reflejado eso en sus salarios. Pero no hay que adelantarse. ¿Cómo está compuesta la masa laboral de los medios de comunicación en San Juan? Bueno, depende la empresa. La separación es necesaria a fines prácticos. Están los diarios/radios/canales reales que forman parte del sistema mediático desde hace años, que tienen un plantel de periodistas constituido, que son trabajadores registrados y que perciben el sueldo de acuerdo a los convenios de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren), que aunque son insuficientes e irrisorios, dan cierto marco de legalidad. 

Entre estos, se pueden nombrar: Diario de Cuyo (Grupo Montes), Tiempo de San Juan (Saharrea), Canal 8 (Grupo América), Canal 4 (Arzobispado de San Juan de Cuyo), Radio Nacional (medio estatal), Radio Sarmiento (Grupo Montes). 

En tanto, el resto tiene contrataciones particulares, que aún generan mayor precariedad. Un buen ejemplo es Canal 13 de San Juan (Soler Jamed), según consultamos con empleados que pidieron guardar el nombre por temor a represalias. Cada trabajador que ingresa tiene un sueldo diferente, un horario diferente, una tarea diferente. Siempre en el marco de la flexibilización extrema. El ingreso puede significar un contrato de tres meses de prueba. En el primer mes -definido por el propietario Daniel Soler Jamed, como mes de capacitación- una paga de 10.000 pesos. Luego de terminar en periodo de prueba, pasar a ganar 15.000 pesos mensuales, en negro. Más tarde hay actualizaciones. A los seis meses pasan a estar en blanco, pero con sólo una parte del sueldo, el resto continúa pagándose en negro, en efectivo, por las oficinas. 

En ese medio, que funciona como canal de noticias -más que nada transmitido por YouTube- y diario digital, el trabajador puede alcanzar hasta los 40.000 pesos. A cambio, debe estar de lunes a viernes, ocho horas, un día del fin de semana, que no se paga aparte, y escribir o generar contenido variopinto. No hay especialización. No hay periodismo. Hay redacción de noticias. Redacción de noticias rápidas. Redacción de noticias rápidas y mal escritas. Redacción de noticias rápidas, mal escritas, y con fuentes ajenas. Es un mal general que se nota particularmente en este tipo de medios.

Por supuesto, las limitaciones a la Libertad de Expresión de cada trabajador de prensa son moneda corriente. Si algún funcionario levanta el teléfono, el título se cambia. Si la prensa del Gobierno levanta el teléfono, el enfoque cambia. Si alguien de Casa de Gobierno levanta el teléfono, la nota se puede hasta eliminar. El ejemplo es Canal 13, pero se repite en medios similares como Diario Móvil, Dame Noticias, y Telesol diario, entre otros. Al mismo tiempo en el que los redactores -sólo de nombre, porque en los papeles son cronistas- están hacinados en habitaciones devenidas en falsas redacciones.  

En el otro extremo están Diario de Cuyo y Tiempo de San Juan. El primero con diario papel y digital, el segundo sólo digital. Ambos se reparten la masa lectora en grandes proporciones. Y hay que señalarlo: son los que cumplen con el mínimo de garantías para hacer periodismo -consultar fuentes y escribir contenidos propios. Los periodistas cumplen jornadas de seis horas, que es lo legalmente establecido. Tienen a mano computadoras que funcionan, movilidades, y fotógrafos. Ambos tienen redacciones espaciosas. Aunque no están ajenos a la flexibilización. Los empleados escriben de todo y organizan las redes sociales. Algunos, por experiencia en el sector, puede dedicarse de manera exclusiva a una sección. Otros simplemente son beneficiados por el dedo del jefe. Sin justificativo. 

La mayoría de los trabajadores de medio de comunicación en San Juan está constituída por jóvenes de entre 20 y 35 años, que se mezclan con adultos de hasta 65 años. Los periodistas más experimentados están en los medios más longevos como Diario de Cuyo, Diario Zonda, y Radio Nacional. La incorporación es para jóvenes que buscan la primera experiencia laboral. Las canteras son tres: la carrera de Comunicación Social de la UNSJ (minoría), la tecnicatura en Periodismo Deportivo del Instituto Gaona (mayoría) y muchachos que ingresan a fuerza de CV o conocidos en radios (mayoría). Salvo honrosas excepciones, entran a los medios con pasantías de renovación eterna. 

Al respecto hay varias lecturas. Están quienes dicen que los propietarios eligen mano de obra barata, pero sobre todo que pueda reafirmar el viejo dicho sobre los periodistas, ese que los describe como conocedores de un océano con la profundidad de un dedo. Por eso, suelen elegir egresados de periodismo deportivo que tengan cierta astucia y nada de preparación. Les resulta mejor que universitarios que no saben hacer y quieren escribir sobre temas que no tienen conexión con la realidad provincial. 

La otra lectura es que el periodismo -que ya se explicitó, es un oficio- es para cualquiera y lo mejor es contratar a alguien que pueda aprender haciendo. Una tradición que viene de la edad media y no por eso perdió vigencia. Pasa con el resto de los oficios que hay en el mundo. La relación maestro-aprendiz como insustituible. O, en cualquier caso, moldearlo a la exigencia empresarial.

A este fatigoso panorama, se le suma el nuevo caballito de batalla: la industria del Search Engine Optimization (Seo), que en resumidas cuentas es una herramienta para posicionarse mejor en los motores de búsqueda web y tener mayor cantidad de lectores. En San Juan, es una moda que está en plena llegada. La vieja aspiración innecesaria de los diarios, ahora hecha realidad. El periodismo gráfico siempre leyó poco, fue para una minoría. Nunca estuvo al lado del rating radial o televisivo. Pero actualmente quiere parecerse a eso. Medirse en un minuto a minuto. Y en la provincia ya empezaron los primeros ensayos. Nada nuevo. Una copia de lo que ocurre en los principales medios nacionales. Seis horas de trabajo, en casa, diez notas con los requisitos Seo, 50.000 pesos en diarios nacionales, 40.000 en la provincia. 

Por supuesto que no hay protección sindical ante lo mencionado. Simplemente porque no existe tal sindicato. Apenas hay un sello que tiene la secretaria General , Liliana Oviedo. Pero sin personería gremial. Es decir, no puede ni sentarse a discutir salarios. Tampoco lo haría si pudiese, aunque ese es otro tema. Y la organización de los periodistas y redactores es débil, poco deliberativa. Hubo intentos de presentarse a elecciones y quitarle a Oviedo el puesto. Pero no prosperaron. Esto se debió a la singularidad -tal vez no tan singular- del periodista: no se asume a sí mismo como un trabajador. La mayoría no militó en política ni en gremios. Y pese a cubrir y escribir de política, no mantener iniciativas. Hasta pareciese que no supieran de los movimientos estratégicos de los sindicalistas para sostenerse en el poder. Movimientos que ellos mismos cubren a cada momento.

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