SAN JUAN ESTALLÓ TRAS EL PRIMER FEMICIDIO DEL 2022: Yoselí, una niña de 11 años

Durante las primeras horas del año nuevo, Yoselí Rodriguez fue abusada sexualmente y posteriormente asesinada en Media Agua, una localidad sanjuanina en el departamento Sarmiento. La marcha para pedir justicia y el relato del femicidio de una niña que abre el año entre la furia y el horror.

El lunes 3 de enero a las 11 de la mañana una multitud de personas se concentró en la intersección de calle Las Heras y Libertador, en el centro de San Juan, dispuestas a marchar casi 20 cuadras hasta la puerta de Tribunales. Entre el sol recalcitrante del mediodía y los carteles se lee clara la frase: Justicia por Yoselí. 

Es que, durante las primeras horas del 2022, San Juan se convertía en la sede del primer femicidio del año en Argentina. Organizaciones sociales, colectivas feministas, autoconvocadas y allegados de Yoselí Rodriguez alzaron su grito ahogado en un pedido de justicia. 

El intento de relatar el femicidio de una niña

Apenas alcanza a comenzar el primer día del año 2022. En un asentamiento de Media Agua, a unos 60 kilómetros de la ciudad de San Juan, la familia Rodríguez celebra la llegada de un nuevo año. Es una noche de verano como cualquier otra y es también la última noche que vivió Yoselí Ailén Rodríguez Pereyra.

Yoselí -ni Yoselyn ni Joselín- tiene 11 años y, después de la cena, les pide permiso a sus padres para hacer una piyamada con sus primas -que también son sus vecinas-. Con ellas se marcha a su propio y exclusivo festejo, un festejo pequeño; un festejo de niñas. Ni su padre ni su madre lo sabían, pero, en ese instante, vieron a su hija salir corriendo por última vez.

Más tarde, por la madrugada, mientras Yoselí Ailén Rodriguez Pereyra −11 años− concilia el sueño es arrancada de las sábanas y llevada por la fuerza a la intemperie de la noche. Una mano ejerce presión sobre su boca y le impide gritar, respirar, tal vez incluso ver. Allí, a la vera de la Ruta Nacional 40 un hombre toma por cuenta propia la vida de Yoselí y se encarga de destruirla con voracidad. Para finalizar, arrastra el cuerpo liviano − ¿cuánto? ¿unos 30 o 35 kilos? − y lo cubre con algunas de las malezas que encuentra en aquel descampado de Media Agua. Un poco más lejos, entierra un cuchillo tramontina y luego regresa a la casa donde se hospeda.  La concreción de un crimen tan sórdido como desprolijo.

El cuerpo liviano se queda ahí, tendido, boca abajo, enredado entre malezas, con prendas que ahora son hilachas. Poco a poco, el suelo se irá cubriendo de un charco carmín producto de diez cuchillazos que defiguran el cuello de Yoselí. La sangre se secará con el pasar de las horas.

La mañana del día siguiente, las primas de Yoselí se preguntan dónde está y se dirigen a su casa en busca de respuestas. Ahí tampoco la encuentran y nadie parece saber su paradero. La buscan. No la encuentran. Y la siguen buscando.

Juan Carlos Rodríguez observa la búsqueda de su prima. Sabe que no durará demasiado. Juan Carlos tiene 24 años y le dicen Pelado.

El culpable probable

Dicen que fue su padre o tal vez su prima, pero la familia de Yoselí al fin la encuentra. El primer día del año 2022, cerca del mediodía, casi a una cuadra del asentamiento donde vivía con su madre, su padre y sus cinco hermanos, a Yoselí la encuentran. Juan Carlos observa el hallazgo de su prima asesinada, violada, tendida boca abajo. Es testigo vívido del horror. 

Hoy, está detenido por tener todas las pruebas en su contra y sólo en su contra. Al parecer no necesitó de nadie más. Dicen haberlo visto caminar nervioso al amanecer, dicen que estaba raro, que estaba tenso, que la fiscalía espera poder darle perpetua.

El 2 de enero en las salas velatorias municipales de Sarmiento, yace dentro de un cajón cerrado un cuerpo liviano

*Este es un relato del femicidio de Yoselí Ailén Rodriguez Pereyra, de 11 años, oriunda de Media Agua (Sarmiento), provincia de San Juan. Este es un relato del primer femicidio en Argentina del año 2022. Este es un relato que intenta ponerle palabras al dolor infinito de nuestras muertas: sin tintes, sin eufemismos, en bruto; como fue el asesinato de una niña por ser justamente eso, una niña ¿Cuánto más tiene que pasar para que podamos habitar un mundo libre de violencias?

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